La bielorrusa superó un durísimo examen ante la campeona de Wimbledon por 7-6 (1), 3-6 y 7-6 (10-7) para mantenerse en la pelea por el tricampeonato de Flushing Meadows y la cima del ranking WTA.
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| Foto: Reuters |
Nueva York no apta para cardíacos. En una auténtica batalla campal sobre la pista dura de Flushing Meadows, Aryna Sabalenka demostró por qué es la reina defensora del US Open y por qué su hambre de gloria no conoce tregua. La bielorrusa resistió este martes el embate furioso de la checa Linda Noskova —actual campeona de Wimbledon— para imponerse por 7-6 (1), 3-6 y 7-6 (10-7) en un electrizante duelo de cuartos de final que se extendió hasta el límite del supertiebreak.
El encuentro prometía chispas desde el sorteo inicial al reunir a dos de las pegadoras más implacables del circuito, pero la realidad superó cualquier expectativa táctica. Noskova, de 21 años, saltó a la pista con la osadía de quien ya sabe lo que es levantar un Grand Slam. La checa quebró en el tercer set y se colocó con una ventaja de 4-2, arrastrando a Sabalenka al borde de su eliminación más temprana en Nueva York desde 2020. Con el número uno del ranking WTA en la balanza y el sueño del tricampeonato pendiendo de un hilo, la tensión se palpaba en cada rincón del estadio.
Sin embargo, las leyendas se forjan en el fuego de la adversidad. Cuando más asfixiante era la presión, Sabalenka encontró una marcha extra. Un quiebre en blanco devolvió la paridad al parcial y forzó un desenlace agónico en el desempate. Con el pulso templado y una potencia descomunal, la bielorrusa dominó el supertiebreak y selló la victoria con un fulminante ace en su segundo servicio, cerrando una actuación donde ambas contendientes regalaron estadísticas de auténtica élite: 46 ganadores y 18 aces para Noskova por 42 winners y 12 saques directos de la número uno del mundo.
"Pensé que ya estaba fuera, que el partido estaba liquidado", reconoció con honestidad brutal una exhausta Sabalenka tras el encuentro. Esa liberación mental le permitió soltar el brazo y firmar su pase a las semifinales de Flushing Meadows por sexto año consecutivo.
Con este sufrido triunfo, Sabalenka mantiene vigentes sus aspiraciones de retener la corona neoyorquina y defiende momentáneamente su reinado en la cima de la WTA, aunque la sombra de Elena Rybakina sigue acechando de cara al duelo de la kazaja ante Zheng Qinwen. El próximo obstáculo en el camino de la bielorrusa hacia la gloria será la ganadora del cruce entre las estadounidenses Jessica Pegula y Emma Navarro, en una antesala de la gran final que promete emociones igual de desbordantes.
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