El combinado germano trituró la resistencia caribeña con un doblete de Kai Havertz y destellos de Jamal Musiala, asimilando un empate transitorio que significó el primer gol de Curazao en las Copas del Mundo.
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| Foto: @LARS BARON |
El Campeonato Mundial de la FIFA 2026 ha encendido los motores del Grupo E ofreciendo una exhibición de jerarquía colectiva, récords históricos y una contundente declaración de intenciones por parte de una potencia herida. Sobre el asfalto verde del Estadio de Houston, ante una imponente tribuna que congregó a más de 72 mil espectadores, la Selección de Alemania inició el camino de su redención institucional al golear con un inapelable 7-1 a su similar de Curazao. El cuadro dirigido por Julian Nagelsmann exorcizó los fantasmas de las eliminaciones tempranas en Rusia 2018 y Qatar 2022, desplegando un tiralíneas ofensivo voraz que no tuvo piedad frente a la modesta pero combativa escuadra caribeña, que hacía el debut absoluto de su historia en la máxima justa del balompié.
El trámite burocrático del encuentro pareció encarrilarse temprano. Al minuto 5, Alemania fracturó el cero por conducto de Felix Nmecha, quien capturó un balón en el borde del área grande para sacar un derechazo colocado al segundo poste que decretó el 1-0. Lejos de replegar las líneas o dejarse intimidar por el linaje del tetracampeón, Curazao reaccionó de forma valiente explotando los errores de entrega teutones en la medular. Al minuto 20, tras una desatención en la salida germana, Livano Comenencia se adentró en territorio enemigo para batir las redes europeas, firmando el histórico 1-1 que enmudeció momentáneamente al banquillo de Nagelsmann y que significó el primer gol de Curazao en la historia de los Mundiales.
El atrevimiento caribeño terminó por despertar a la bestia competitiva. Alemania asimiló el golpe psicológico, aceleró las transiciones perimetrales y recuperó la ventaja al minuto 37, cuando el defensor Nico Schlotterbeck se anticipó en un tiro de esquina para conectar un testarazo sólido que batió al arquero oponente. Antes de enfilar hacia los vestidores, en el minuto 45+2, Kai Havertz transformó una pena máxima con absoluta frialdad institucional, enviando el partido al entretiempo con un cómodo 3-1.
La etapa complementaria se transformó en un monólogo absoluto de Die Mannschaft, sometiendo a un rival desgastado por el extenuante ritmo físico de la alta competencia. Apenas al inicio de la segunda mitad, en el minuto 46, Jamal Musiala culminó una vistosa combinación interna para colocar el 4-1. El festival ofensivo se extendió al minuto 67 gracias a un golazo de primera intención del ingresado Nathaniel Brown tras recibir un centro quirúrgico al corazón del área chica. Diez minutos más tarde, al 77', Deniz Undav aprovechó los espacios en la zaga central para firmar el 6-1, mientras que el propio Kai Havertz le puso el cerrojo de oro a la velada al minuto 87 al completar un contragolpe fulminante que selló su doblete personal y el 7-1 definitivo.
Con este triunfo monumental, Alemania se instala en la cima del Grupo E por encima de Ecuador y Costa de Marfil, registrando la tercera ocasión desde el año 2002 en la que anota 7 o más goles en un duelo mundialista —emulando el 8-0 a Arabia Saudita en 2002 y el histórico 7-1 a Brasil en 2014—, una cifra que ningún otro colectivo del planeta ha podido replicar en el mismo periodo.
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