El combinado de Luis de la Fuente monopolizó el esférico pero careció de tiralíneas en el último tercio, chocando contra un pletórico guardameta de 40 años en una jornada que dinamitó las casas de apuestas.
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| Foto: Imagn Images/Siphiwe Sibeko |
La Copa del Mundo ha facturado la sorpresa más grande, ríspida e inverosímil de la era moderna en apenas su quinta jornada de actividades en la fase de grupos. Sobre el pasto artificial del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, ante una concurrencia que aguardaba una cómoda presentación institucional de la vigente campeona de Europa, la Selección de España sufrió un colapso burocrático absoluto al empatar 0-0 frente a su similar de Cabo Verde en la fecha inicial del Grupo I. El resultado pulverizó todos los momios de la industria ludópata, donde el cuadro ibérico se plantaba como favorito prohibitivo con una línea de -1500, consumando estadísticamente el mayor impacto en los registros del certamen desde la mítica victoria de Camerún sobre Argentina en Italia 1990.
El tiralíneas estratégico diseñado por Luis de la Fuente encendió las alarmas operativas desde la primera mitad por una alarmante falta de profundidad. Con la decisión logística de mantener a la joya Lamine Yamal en el banquillo de suplentes, España monopolizó la posesión del esférico rebasando el 75%, pero hilvanó transiciones lentas y previsibles frente a un rival que se atrincheró con un bloque de contención bajísimo. El aislamiento ofensivo fue tan agudo que el ariete de inicio, Mikel Oyarzabal, no tocó la de gajos durante los primeros 30 minutos de juego. La fractura del cero merodeó el arco insular al minuto 38, cuando Marc Cucurella recentró un balón bombeado para Ferran Torres, quien estrelló su remate en el travesaño; en el contrarremate, el propio Oyarzabal conectó un testarazo que el icónico guardameta Vozinha desvió al córner con reflejos felinos.
El arquero caboverdiano de 40 años, actual ficha del AS Trenčín, edificó la tarde de su vida al desactivar la abrumadora disparidad económica de las planillas. España, cuya tasación en Transfermarkt se eleva como la tercera más valiosa del planeta con 1,220 millones de euros, fue incapaz de batir a un colectivo africano valorado en apenas 54.5 millones. Antes del entretiempo, Vozinha volvió a vestirse de héroe al contener un disparo a quemarropa de Ferran tras asistencia de Cucurella, y al 46' tapó de forma milagrosa un frentazo seco de Aymeric Laporte a la salida de un tiro de esquina, mandando el trámite al descanso con más dudas que certezas en el banquillo europeo.
"El equipo lo intentó", analizó con sobriedad el mediocampista Rodri tras el silbatazo final. "Se trata de perfeccionar las ocasiones que creamos, porque contra un equipo que se repliega tanto no vas a tener muchas, y sabes que tienes que aprovecharlas. Es así de simple". En la etapa complementaria, De la Fuente quemó sus naves burocráticas ordenando los ingresos de Mikel Merino, Nico Williams, Dani Olmo y el propio Lamine Yamal al minuto 71, pero la frescura atlética del atacante del Barcelona de 200 millones de euros no bastó para fisurar la zaga liderada por Logan Costa.
El drama definitivo rozó la catástrofe histórica en el tiempo de descuento: tras un cobro de esquina ejecutado por los Tiburones Azules, el defensor Diney Borges apareció en la frontal del área chica para conectar un violento cabezazo que viajó directo a la colocación de Unai Simón, salvando a España de una derrota total. Con esta unidad repartida en las planillas oficiales, La Roja altera drásticamente sus planes de logística grupal, sabiendo que un eventual segundo lugar del sector cruzaría en los dieciseisavos de final con el líder del Grupo J, zona custodiada por la vigente campeona del mundo, Argentina. España buscará la enmienda burocrática el próximo domingo 21 de junio ante Arabia Saudita, mientras que Cabo Verde buscará la hazaña ante Uruguay.
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