El combinado escandinavo celebró su retorno mundialista con una exhibición de vatios ofensivos comandada por un doblete de Yasin Ayari y el poderío de Viktor Gyökeres, asumiendo el comando solitario de su sector.
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| Foto: Ig Swemnt |
La Copa del Mundo de la FIFA 2026 ha expandido sus coordenadas logísticas hacia el territorio mexicano, inaugurando una de las sedes más vanguardistas y pasionales de la Concacaf. El Estadio Monterrey se vistió de gala ante 50,987 espectadores —un entradón histórico cobijado por la fanaticada local y contingentes europeos y africanos— para albergar el primer duelo mundialista en la Sultana del Norte tras 40 años de espera. Sobre el asfalto verde del 'Gigante de Acero', la Selección de Suecia firmó un retorno de ensueño a la élite internacional tras ocho años de ausencia burocrática, humillando con un contundente e inapelable 5-1 a su similar de Túnez en la fecha inicial del Grupo F. El festival escandinavo altera de inmediato las planillas del sector, catapultando a los dirigidos por Graham Potter al liderato absoluto.
El compromiso oficial se fracturó temprano debido a la tremenda intensidad física impuesta por el tiralíneas de Potter. Apenas al minuto 6, el guardameta tunecino Abdelmouhib Chamakh y su zaga central cometieron un craso error de comunicación al intentar cortar un avance de Viktor Gyökeres; el balón quedó muerto en la periferia del área grande y Yasin Ayari la capturó para sacar un potente derechazo de media distancia que se incrustó pegado al segundo poste para dictar el 1-0. El mediocampista del Brighton optó por la mesura institucional y no celebró la diana en señal de respeto absoluto, dado que su padre es de origen tunecino.
Túnez, bajo la dirección técnica de Sabri Lamouchi, intentó reaccionar adelantando líneas, pero la diferencia de vatios en las transiciones perimetrales sepultó sus aspiraciones operativas. Al minuto 29, Alexander Isak frotó la lámpara por la banda izquierda; el ariete del Newcastle United desbordó con potencia, recortó hacia el centro del área penal y sacó un disparo bajo y cruzado que dejó sin respuestas a Chamakh para el 2-0. Las Águilas de Cartago perdonaron el descuento en los botines de Anis Ben Slimane, cuyo mano a mano fue desactivado de forma milagrosa por el veterano guardameta Kristoffer Nordfeldt. No obstante, la insistencia africana encontró premio al minuto 42, cuando Omar Rekik conectó un sólido testarazo al segundo palo tras un servicio quirúrgico de Hannibal Mejbri, quebrando una sequía histórica de 395 minutos sin anotar en el torneo y recortando distancias antes del entretiempo.
En la etapa complementaria, Suecia disolvió cualquier atisbo de rebelión tunecina explotando los desajustes en la medular de Ellyes Skhiri. Al minuto 59, tras una recuperación precisa de Isak, Viktor Gyökeres recibió la de gajos dentro del área grande y sacó un implacable latigazo cruzado para colgar el 3-1, validando el peso específico que ostenta en las ligas europeas. Lejos de replegar sus piezas, el cuadro amarillo devoró los espacios con una frescura atlética envidiable. Al minuto 84, el ingresado Mattias Svanberg mandó el balón a las redes en su primera intervención del pleito; aunque el juez de línea decretó originalmente una posición adelantada, el VAR intervino de forma oportuna para validar la acción burocrática y dictar el 4-1.
El cerrojo definitivo a la velada se esculpió en el tiempo de descuento, específicamente al minuto 96, cuando Ayari volvió a desenfundar un cañonazo milimétrico desde larga distancia que se coló en el ángulo superior, sellando su doblete personal y la humillación escandalosa de 5-1. Beneficiada por el vibrante empate 2-2 registrado previamente en Dallas entre Países Bajos y Japón, Suecia asume el comando solitario del sector de cara a su próximo examen logístico del sábado 20 de junio frente a la Oranje en Houston.
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