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viernes, mayo 01, 2026

El Rey no perdona: LeBron James aplasta las esperanzas de los Rockets en el Juego 6.

Con un dominante 98-78, Los Angeles Lakers cerraron la serie 4-2 ante Houston. Ahora enfrentarán a los vigentes campeones, Oklahoma City Thunder, en la siguiente ronda.


foto: EFE/ Carlos Ramírez


La jerarquía terminó por imponerse en Texas. Tras ver cómo una ventaja de 3-0 se ponía en riesgo, los Los Angeles Lakers recuperaron la memoria defensiva y sentenciaron la serie de primera ronda al vencer 98-78 a los Houston Rockets. En una noche donde la experiencia pesó más que el ímpetu juvenil, el equipo de púrpura y oro selló su pasaporte a las Semifinales de la Conferencia Oeste, donde ya los espera el vigente campeón, Oklahoma City Thunder.


El protagonista absoluto fue, una vez más, LeBron James. A sus 41 años, "The King" asumió la responsabilidad ofensiva ante la ausencia de Luka Doncic, registrando 28 puntos, 8 asistencias y 7 rebotes. James no estuvo solo; Rui Hachimura castigó desde el perímetro con 21 unidades (5 triples), mientras que Austin Reaves, en su primera titularidad tras regresar de una lesión de oblicuo, aportó 15 tantos que dieron equilibrio al esquema de JJ Redick.


La clave del encuentro radicó en el asfixiante planteamiento defensivo de los angelinos, que ridiculizó el ataque de Houston. Los Rockets, limitados por la ausencia de Kevin Durant (quien solo disputó un juego de la serie), apenas encestaron un paupérrimo 17% en triples. Alperen Sengun fue neutralizado con solo 17 puntos y una asistencia, mientras que Amen Thompson lideró a los locales con 18 unidades que resultaron insuficientes para forzar el séptimo partido.


Con este resultado, los Lakers logran un "milagro" deportivo al avanzar sin su principal estrella, Luka Doncic, quien se recupera de una distensión en el isquiotibial. Se espera que el esloveno pueda reintegrarse a la actividad durante la serie contra el Thunder, que arrancará el próximo martes. Para Houston, la derrota marca el segundo año consecutivo cayendo en primera ronda, dejando dudas sobre la madurez de un proyecto diseñado para competir en la élite.

¡Final de locura! Toronto vence a Cleveland en tiempo extra y habrá Juego 7 en Ohio.

Con un triple que rebotó en el aro antes de entrar a falta de un segundo, RJ Barrett selló el 112-110 sobre Cleveland para empatar la serie de NBA Playoffs.


Foto: ESPN



El Scotiabank Arena fue testigo de un déjà vu que congeló el aliento de toda una nación. En una secuencia que evocó el icónico tiro de Kawhi Leonard en 2019, RJ Barrett conectó un triple dramático que rebotó en el aro y se elevó sobre el tablero antes de entrar, dándole a los Toronto Raptors una victoria de 112-110 sobre los Cleveland Cavaliers. Con este resultado en tiempo extra, los canadienses forzaron el Juego 7 en una serie donde la localía ha sido el factor absoluto.


Barrett, quien terminó con 24 puntos y 9 rebotes, se convirtió en el primer jugador desde 1998 en anotar un tiro ganador a menos de dos segundos del final en una prórroga para evitar la eliminación. Sin embargo, el motor de Toronto volvió a ser Scottie Barnes. El alero firmó una actuación histórica de 27 puntos y 14 asistencias, igualando el récord de franquicia en postemporada que ostentaba Chris Childs desde 2002. Pese al cansancio físico, Barnes sostuvo a una quinteta que llegó a tener 15 puntos de ventaja antes de colapsar en el último cuarto.


Cleveland, liderado por un imponente Evan Mobley (26 puntos y 14 rebotes), supo capitalizar el agotamiento de los locales. Donovan Mitchell (24 puntos) tomó las riendas en el cierre del tiempo regular para forzar el empate a 104, mientras que James Harden rozó el triple-doble con 16 unidades. Los Cavs incluso tomaron la delantera en la prórroga tras una pérdida de Denis Schröder, pero el destino tenía preparado un giro final.


Tras una recuperación clave, Barrett se elevó desde la periferia para sentenciar el encuentro y desatar la euforia en Toronto. Ahora, la presión se traslada a Ohio, donde el próximo domingo se decidirá quién avanza a las semifinales en el séptimo y último capítulo de esta encarnizada batalla del Este.

¡Milagro en Orlando! Los Pistons firman una remontada histórica para evitar la eliminación.

Tras una sequía histórica de Orlando, que falló 23 tiros consecutivos, los Pistons de Detroit vencieron 93-79 para empatar la serie y decidir todo en el Juego 7.


Foto: AP Foto/John Raoux


Hay noches que desafían la lógica del deporte y se instalan directamente en el terreno de lo imposible. En el Kia Center, los Detroit Pistons ejecutaron este viernes la mayor remontada en su historia de postemporada al vencer 93-79 al Orlando Magic, forzando un Juego 7 definitivo tras borrar una desventaja que llegó a ser de 24 puntos en el tercer cuarto.


El encuentro fue un relato de dos realidades opuestas. Durante la primera mitad, Orlando dictó una cátedra de dominio sobre el primer preclasificado del Este, llevándose el segundo cuarto por un abultado 35-12 y marchándose al descanso con una ventaja de 60-38. Con Paolo Banchero y Desmond Bane liderando el asedio, parecía que el Magic se convertiría en el séptimo equipo sembrado como octavo en eliminar a un número uno.


Sin embargo, el guion dio un giro surrealista en el complemento. El Magic entró en un colapso ofensivo sin precedentes en la era moderna de la NBA (desde 1997), fallando 23 tiros de campo consecutivos y encestando apenas un 10.8% de sus tiros en la segunda mitad. Detroit, impulsado por la defensa de Paul Reed y la frialdad de su estrella, Cade Cunningham, respondió con una racha de 35-5 que silenció a la fanaticada local.


Cunningham fue el motor del "Detroit Grit", terminando con 32 puntos, 10 rebotes y 4 robos, incluyendo 19 unidades en un último cuarto dominante (31-8 para Detroit). Tobias Harris respaldó la ofensiva con 22 tantos, mientras que Orlando, que no contó por segundo juego seguido con Franz Wagner, se hundió en sus propios errores ante la presión. Con la serie empatada 3-3, el destino de la eliminatoria se decidirá este domingo en Detroit, donde los Pistons buscarán ganar su primera serie de playoffs en 18 años.

jueves, abril 30, 2026

Tyrese Maxey y Paul George castigan a Boston: Habrá séptimo juego en el TD Garden.

Con 30 puntos de Tyrese Maxey y una versión estelar de Paul George, los Philadelphia 76ers derrotaron 106-93 a Boston Celtics para empatar la serie de primera ronda tras ir abajo 3-1.


Foto: 
@sixers


Hay noches que marcan temporadas y hay noches que definen jerarquías. En el Wells Fargo Center, un recinto que hace apenas unos días parecía resignado a la eliminación, los Philadelphia 76ers ejecutaron un acto de fe baloncestística. Al vencer 106-93 a los Boston Celtics en el sexto duelo de la serie, el equipo dirigido por Nick Nurse no solo forzó el Juego 7, sino que completó el borrón y cuenta nueva tras haber estado contra las cuerdas con un déficit de 3-1.


La narrativa del encuentro fue dictada por la energía. Mientras Boston lucía errático y con una efectividad ofensiva paupérrima (26% en el tercer cuarto), Filadelfia encontró en Tyrese Maxey a su motor inagotable. El base All-Star firmó 30 puntos, liderando un ataque que nunca permitió a los Celtics tomar la delantera en el marcador. Sin embargo, la gran noticia para la "Ciudad del Amor Fraternal" fue el despertar de Paul George. El veterano de 35 años, cuestionado tras una temporada accidentada por suspensiones y lesiones, recordó su versión más dominante al encestar 23 puntos, incluyendo cinco triples que fueron puñaladas anímicas para la visita.


Joel Embiid, todavía recuperándose de una apendicectomía, aportó 19 puntos y 10 rebotes, quedándose a solo dos asistencias del triple-doble. Su sola presencia física alteró el plan de juego de unos Celtics donde Jaylen Brown (18 puntos) y Jayson Tatum (17 puntos, 11 rebotes) sucumbieron ante la frustración, acumulando pérdidas de balón críticas y faltas personales que los sacaron de ritmo.


El momento definitivo ocurrió en el tercer periodo, cuando una tapa de Kelly Oubre Jr. derivó en una transición mágica: Paul George asistió por detrás de la espalda al novato VJ Edgecombe, quien sentenció con un mate atronador que puso la ventaja en 15 puntos. Con la serie empatada 3-3, el destino de ambos gigantes se decidirá este sábado en el hostil TD Garden de Boston, donde se escribirá el capítulo final de esta encarnizada batalla del Este.

Récords y puños: El escandaloso triunfo de New York Knicks que eliminó a los Hawks.

Con una ventaja récord de 47 puntos al descanso y el liderazgo de OG Anunoby, los New York Knicks vencieron 140-89 a los Hawks para sentenciar la serie 4-2.


Foto: AP Foto/Brynn Anderson

Hay noches que marcan temporadas y hay noches que definen jerarquías. Lo ocurrido este jueves en el State Farm Arena no fue solo un partido de baloncesto; fue una demolición sistemática que borró del mapa a los Atlanta Hawks y grabó el nombre de los New York Knicks en los libros de récords de la NBA. Con una victoria de 140-89 para cerrar la serie 4-2, la franquicia neoyorquina no solo avanzó a las semifinales de la Conferencia Este, sino que ejecutó la victoria más abultada en su historia de postemporada.


El inicio fue un espejismo. Atlanta arrancó con un parcial de 9-4 que sugería resistencia, pero lo que siguió fue un tsunami ofensivo y defensivo de los dirigidos por Tom Thibodeau. Los Knicks respondieron con un parcial asombroso que llegó a ser de 63-11 en su punto más álgido, dejando una ventaja de 47 puntos al medio tiempo (83-36), la mayor diferencia registrada en la historia de los playoffs al descanso. OG Anunoby fue el arquitecto del caos, anotando 26 de sus 29 puntos en una primera mitad donde rozó la perfección.


La frustración de los Hawks estalló en el segundo cuarto. Tras un codazo de Dyson Daniels a Mitchell Robinson, se desató una tangana que terminó con la expulsión de ambos jugadores y con el técnico neoyorquino en el suelo durante el tumulto. Sin embargo, ni la pelea detuvo la inercia de los Knicks. Karl-Anthony Towns firmó su segundo triple-doble de la serie con 12 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias, demostrando un dominio total de la pintura y el ritmo de juego.


Con la serie liquidada antes del último cuarto, los titulares de New York descansaron la totalidad del periodo final. La ventaja llegó a ser de 61 puntos, una cifra que refleja la brecha abismal entre ambos proyectos esta temporada. Ahora, los Knicks esperan en la siguiente ronda al ganador entre Boston Celtics y Philadelphia 76ers, enviando un mensaje de terror a todo el Este: la Ciudad que Nunca Duerme tiene un equipo que no conoce la piedad.