Con 33 puntos y 16 rebotes de Jalen Duren, Detroit remontó en el cierre y firmó un 122-119 dramático tras un insólito retraso por falla en la bocina.
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| Foto: AP Foto/Duane Burleson |
En una noche que tuvo de todo —remontada, expulsión, prórroga y hasta una bocina fuera de control— los Detroit Pistons vencieron 122-119 a los Cleveland Cavaliers en el Little Caesars Arena, en uno de los partidos más intensos de la temporada.
El juego se detuvo 18 minutos en el tercer cuarto cuando, durante un tiempo muerto con Detroit arriba 65-64, una sobrecarga eléctrica provocó que el marcador colgante fallara y la bocina comenzara a sonar de manera ininterrumpida. Tras apagar el sistema electrónico, el partido se reanudó con una bocina manual. Un episodio surrealista que no frenó la intensidad.
En la duela, el protagonista fue Jalen Duren, dominante en la pintura con 33 puntos y 16 rebotes. El pívot impuso condiciones cerca del aro y castigó cada desajuste defensivo de Cleveland, firmando su cuarto doble-doble consecutivo.
Detroit parecía contra las cuerdas en el cierre del tiempo regular. Cleveland ganaba por nueve con 2:44 por jugar y Cade Cunningham acababa de salir por acumulación de faltas tras registrar 25 puntos, 10 rebotes y siete asistencias. Sin su líder en cancha, los Pistons respondieron con carácter: cerraron el cuarto con un parcial de 16-7.
El momento clave llegó con 4.7 segundos en el reloj y Cleveland arriba 114-111. En un intento por cortar el reloj, Jaylon Tyson buscó la falta intencional sobre Daniss Jenkins, pero el base logró lanzar desde el perímetro y recibió el contacto. Tres tiros libres bajo máxima presión. Tres conversiones. Empate a 114 y prórroga obligatoria.
En el tiempo extra, Detroit abrió con un 6-0 que inclinó definitivamente la balanza. Cleveland tuvo oportunidades, incluida una última posesión donde Evan Mobley falló un triple que pudo cambiar la historia.
Los Cavaliers también tuvieron actuaciones destacadas: Jarrett Allen sumó 25 puntos y nueve rebotes, Mobley cerró con 23 unidades y 12 tableros, mientras que Sam Merrill aportó 20 puntos con daño desde el perímetro. Cleveland lanzó 13 de 33 en triples (38.7%), muy por encima del 6 de 27 (22.2%) de Detroit, pero la diferencia estuvo en la resiliencia y el dominio interior.
El partido duró 3 horas y 22 minutos. Caótico, dramático y vibrante. Para Detroit, líder del Este, fue una declaración de carácter: incluso sin Cunningham en el cierre y con problemas externos, supieron ejecutar en los momentos de máxima presión.
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