Boston firmó su mejor noche de efectividad en la temporada (66.7% de campo) y arrolló 148-111 a Brooklyn con 28 puntos de Jaylen Brown.
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| Foto: AP |
Los Boston Celtics enviaron un mensaje claro al resto de la Conferencia Este: cuando su maquinaria ofensiva engrana, son prácticamente imparables. Con una actuación demoledora desde el perímetro y una segunda mitad aplastante, Boston vapuleó 148-111 a los Brooklyn Nets en el TD Garden.
La figura fue Jaylen Brown, quien coqueteó con el triple-doble al firmar 28 puntos, nueve asistencias y siete rebotes, liderando un ataque que funcionó con precisión quirúrgica. Pero el golpe fue colectivo: los Celtics lanzaron para un impresionante 66.7% de campo, su mejor marca de la temporada, y encestaron 22 triples. Además, su banca explotó con 77 puntos, reflejo de la profundidad que hoy distingue al equipo.
Nikola Vucevic aportó 28 puntos y 11 rebotes para su tercer doble-doble desde su llegada, mientras que Payton Pritchard añadió 22 unidades, muchas de ellas en momentos donde Brooklyn intentaba tímidamente mantenerse en juego.
El marcador al descanso (66-57) no anticipaba la avalancha. Boston ya tiraba 60% en triples (12 de 20) en la primera mitad, pero aún cometía ocho pérdidas que mantenían con vida a los Nets. Sin embargo, la disciplina cambió tras el entretiempo: apenas cuatro pérdidas en la segunda mitad y una ejecución letal.
El tercer cuarto fue el punto de quiebre definitivo. Boston superó 43-26 a Brooklyn, iniciando el periodo 5-5 de campo y castigando cada rotación defensiva con pases extra y tiros abiertos. En ese lapso, los Nets apenas anotaron siete puntos en los últimos 6:23 minutos. La diferencia se disparó y la confianza visitante se evaporó.
Brooklyn, que suma siete derrotas consecutivas, tuvo como referentes a Michael Porter Jr. con 18 puntos, además de aportaciones de rol que nunca amenazaron realmente el control local. El técnico Jordi Fernández no ocultó su frustración tras el juego, calificando la actuación defensiva como una de las peores del curso.
Boston llegó a tener ventaja de 41 puntos en el último cuarto. Incluso sus hombres de rotación profunda encontraron ritmo, prueba de que la intensidad no bajó pese a la diferencia.
Desde finales de noviembre, cuando ambos equipos transitaban terrenos similares en la tabla, las trayectorias han sido opuestas. Mientras Boston ha ganado 30 de sus últimos 43 partidos y apunta a su duodécima postemporada consecutiva, Brooklyn atraviesa una caída prolongada.
Cuando un equipo convierte 15 de 19 tiros en un cuarto decisivo y mueve el balón con 12 asistencias en ese lapso, no es casualidad: es identidad. Y esta versión de los Celtics luce afinada en el momento exacto del calendario.
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