En una noche que pasará a la historia, Chicago (11-4) revirtió un 99% de probabilidad de derrota para vencer 22-16 a Green Bay (9-5-1). Tras la lesión de Jordan Love, un error fatal de los Packers y un pase de touchdown de Williams a DJ Moore en tiempo extra sellaron la locura.
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| Foto ESPN |
En la rivalidad más antigua de la NFL, los fantasmas del pasado suelen perseguir a quien viste de azul marino y naranja. Pero este sábado por la noche, en un Soldier Field gélido y hostil, los Chicago Bears no solo exorcizaron sus demonios, sino que reescribieron el guion de su temporada con una remontada de película que los deja a las puertas del título de la NFC Norte.
Con una desventaja de 10 puntos en los minutos finales y las probabilidades matemáticas en su contra (Green Bay tenía un 99% de probabilidad de ganar), los Bears forzaron el tiempo extra y vencieron 22-16 a unos Packers que terminaron rotos física y anímicamente.
El partido, una guerra defensiva plagada de tensión, cambió su tono en el segundo cuarto. Jordan Love, mariscal de campo de Green Bay, abandonó el encuentro tras sufrir una conmoción cerebral por un golpe casco contra casco de Austin Booker. Su salida dejó el timón a Malik Willis, quien cumplió con dignidad (9 de 11 pases, 121 yardas) e incluso conectó un touchdown de 33 yardas con Romeo Doubs para poner el 13-3 momentáneo.
Parecía jaque mate. Sin embargo, la historia tenía reservado un giro cruel para los visitantes. Con 1:59 en el reloj y abajo 16-9 tras un gol de campo de Cairo Santos, Chicago intentó una patada corta. El ovoide rebotó y, en una carambola del destino, fue recuperado por Josh Blackwell ante la incredulidad de los Packers.
Caleb Williams, el novato sensación, no perdonó. Enfrentando una carga total en cuarta oportunidad, lanzó un pase flotado a Jahdae Walker en la esquina de la zona de anotación para empatar el juego 16-16 con solo 24 segundos restantes. El coach Ben Johnson, fiel a la prudencia, optó por el punto extra para enviar el juego a la prórroga.
Green Bay ganó el volado, pero perdió el partido en un instante. En una jugada de cuarta y una en la yarda 36 de Chicago, un mal centro provocó que Malik Willis soltara el balón. Los Bears recuperaron la posesión y olieron la sangre.
Cuatro jugadas después, ocurrió la magia. Williams leyó la cobertura, aguantó en la bolsa y soltó un bombazo de 46 yardas. DJ Moore, superando la marca pegajosa de Keisean Nixon (el mismo que había interceptado a Williams dos semanas atrás), atrapó el ovoide y se lanzó a las diagonales.
El estadio estalló. Fue la sexta victoria consecutiva en casa para Chicago y, quizás, la más importante de la última década.
Con marca de 11-4, los Bears extienden su ventaja en la cima de la NFC Norte a juego y medio sobre Green Bay (9-5-1), controlando su destino para asegurar el título divisional y potencialmente el descanso en la primera ronda de playoffs.
Para los Packers, la derrota es devastadora. No solo perdieron el control de la división, sino que la salud de Jordan Love es una incógnita que podría definir su temporada. Además, el equipo venía de perder a Micah Parsons la semana anterior, sumando más bajas a un hospital que ya no tiene camas libres.
Caleb Williams terminó la noche con 250 yardas y 2 touchdowns, demostrando una madurez impropia de su edad. "Nunca dejamos de creer", diría el marcador final, pero fue el brazo del novato y el corazón de una defensa que nunca se rindió lo que escribió este nuevo capítulo dorado en Chicago.
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