La escuadra dirigida por Thomas Christiansen dominó las acciones burocráticas y perdonó las ocasiones más claras, pero un zarpazo de Caleb Yirenkyi en el tiempo de descuento sepultó el sueño del estreno.
![]() |
| Foto: EFE |
El debut oficial dentro del Grupo L de la Copa del Mundo ha facturado una de las jornadas más desgarradoras, ríspidas y dramáticas en el historial de las selecciones de la Concacaf. En la cancha del Estadio de Toronto —conocido tradicionalmente en el entorno corporativo como BMO Field—, la Selección de Panamá vio cómo se le escurrió entre los dedos la posibilidad de timbrar el primer punto mundialista de toda su existencia institucional al caer derrotada 1-0 ante su similar de Ghana. El trámite burocrático del cotejo expuso una alarmante falta de contundencia por parte de la Marea Roja, que dominó el tablero táctico durante más de una hora de juego, solo para acabar castigada en la última transición de la noche por la frialdad del libreto africano.
El compromiso arrancó bajo una densa lluvia que aceleró el tiralíneas del cuadro centroamericano. El estratega Thomas Christiansen dispuso una propuesta agresiva de presión alta y ataques directos por las bandas que incomodó gravemente a la trinchera de Ghana. Apenas al minuto 2, Cecilio Waterman ensayó un derechazo desde la frontal del área que obligó al guardameta Lawrence Ati Zigi a estirarse de forma providencial para evitar el 0-1. Panamá monopolizó la circulación media con transiciones limpias comandadas por César Blackman y José Luis Rodríguez, manteniendo ocupado al bloque defensivo ghanés. Al minuto 33, la polémica se instaló en las planillas oficiales cuando Cristian Martínez cayó en el área tras un rudo contacto de Jerome Opoku; sin embargo, el colegiado sueco Glenn Nyberg decretó que no existían elementos de falta penal. Poco antes del descanso, tras una colisión que dejó lesionado al arquero Ati Zigi, Jiovany Ramos recogió un rechace en el manchón perimetral pero mandó su disparo por encima del larguero, enviando el cotejo al descanso con mejores sensaciones para la escuadra del istmo.
En el complemento, el seleccionador de Ghana, Carlos Queiroz, se vio forzado a realizar una modificación logística bajo los tres palos tras la baja definitiva de Ati Zigi, ordenando el ingreso del arquero suplente Benjamin Asare. La permuta le otorgó una mayor estabilidad burocrática a las Black Stars, que comenzaron a equilibrar el desgaste físico apoyados en la frescura de Antoine Semenyo y Jordan Ayew. A pesar de los ingresos canaleros de Azarías Londoño, José Fajardo e Ismael Díaz para refrescar el frente de ataque, el engranaje ofensivo careció de la tiza milimétrica para batir la portería de Asare, quien contuvo con solvencia una volea de media distancia de Díaz al minuto 84.
Cuando las pizarras operaban de forma inevitable hacia el reparto de unidades en el minuto 94, Ghana montó su última descolgada por la banda izquierda. El relevo Brandon Thomas-Asante aprovechó el agotamiento métrico de la zaga central panameña para desbordar a su marcador y colgar un servicio raso al corazón del área chica; ahí apareció sin marca el atacante Caleb Yirenkyi para empujar la de gajos y desatar la euforia de la delegación africana con el 1-0 definitivo. La frustración de Panamá derivó en una tangana en el epílogo que saldó la amonestación de Carlos Harvey. Con este resultado cruel, Panamá revive los fantasmas logísticos de Rusia 2018 y cierra la fecha inicial sin unidades junto a Croacia, obligada a buscar una enmienda urgente en la siguiente aduana frente a los combinados europeos.
%2011.54.40%E2%80%AFp.m..png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario