Un fulminante golazo de Ismael Saibari a los 71 segundos de juego, tras una asistencia quirúrgica de Brahim Díaz, bastó para que el cuadro norafricano doblegara al bloque de Steve Clarke en Massachusetts.
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| Foto: larazon.bo |
El desarrollo de la segunda jornada dentro del Grupo C de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 ha ratificado las credenciales competitivas de una potencia que no entiende de techos históricos ni de conformismos burocráticos. Sobre el asfalto verde del Boston Stadium, la Selección de Marruecos dio un paso gigantesco rumbo a las planillas oficiales de los dieciseisavos de final al derrotar por 1-0 a su similar de Escocia. El compromiso, que reestructuró de forma inmediata el mapa operativo del sector, se resolvió mediante un auténtico gol de vestidor que destrozó los manuales de la mesura táctica apenas al sonar el pitazo inicial, confirmando que la mística que llevó a los Leones del Atlas a las semifinales de Catar 2022 sigue latiendo con vatios puros en territorio norteamericano.
El planteamiento estratégico diseñado por el timonel escocés Steve Clarke, enfocado en retrasar el bloque bajo y proteger las bandas ante los desbordes de Achraf Hakimi, estalló por los aires a los 71 segundos de juego. Brahim Díaz bajó a la medular para recibir un esférico sin aparente peligro y, con una visión periférica celestial, dibujó un trazo largo y bombeado con la pierna izquierda hacia el pasillo central. Atento al desmarque a campo abierto, el atacante del PSV Eindhoven, Ismael Saibari, capturó la de gajos y desenfundó un derechazo fulminante a quemarropa que dejó sin respuestas al arquero Angus Gunn para dictar el 1-0 provisional. La diana consolidó la etiqueta de Saibari como una de las grandes sensaciones de las planillas mundialistas, sumando su segundo festejo al hilo tras haberle anotado previamente a Brasil en el debut.
Escocia asimiló el impacto con ruda frustración y se vio obligada a asumir el peso del juego, una faceta burocrática donde careció de fluidez y tiza en el último tercio. Scott McTominay, llamado a liderar los circuitos de la Tartan Army, lució totalmente aislado ante las coberturas coordinadas de la medular marroquí. Por su parte, el cuadro africano se asentó con un orden monopolítico envidiable, administrando los vatios físicos y fluyendo por el costado derecho mediante las combinaciones perimetrales entre Hakimi y Brahim. El lateral de 27 años completó los noventa minutos con solvencia institucional pese a la confirmación previa de que enfrentará un proceso judicial en Francia.
Marruecos rozó la sentencia en múltiples ocasiones bajo la mirada atenta de Pep Guardiola en las gradas. Pasada la media hora, Bilal El Khannouss desperdició una opción clara al mandar su remate desviado, y en el inicio del complemento, el propio Saibari estrelló un bombazo en la cruceta tras un desvío defensivo. Escocia empujó en los compases finales con más amor propio que claridad de ideas, sin inquietar los guantes de Yassine Bounou, mientras las tribunas rendían un emotivo homenaje al minuto 76 a Donny Strathie, fiel aficionado escocés fallecido recientemente en Boston. Con este resultado oficial, Marruecos asume el liderato provisional del Grupo C con 4 unidades y cerrará la fase grupal el próximo miércoles 24 de junio ante Haití en Atlanta, mientras que Escocia se jugará la vida ante Brasil en Miami.
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