La escuadra de Mauricio Pochettino neutralizó la baja por lesión de Christian Pulisic con goles de vestidor de Cameron Burgess en propia puerta y Alex Freeman, firmando un arranque perfecto con tintes históricos.
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| Foto: AP/Ted S. Warren |
El Campeonato Mundial de la FIFA 2026 ha facturado una de las páginas más estéticas, sólidas y emotivas en la historia moderna del balompié norteamericano. Sobre el asfalto verde del Lumen Field de Seattle —el emblemático feudo de los Seahawks—, la Selección de Estados Unidos ratificó el gran momento de su proyecto deportivo al derrotar por 2-0 a su similar de Australia en la segunda jornada del Grupo D. El tiralíneas dispuesto por el estratega Mauricio Pochettino desmanteló por completo la rigurosa línea de cinco defensores del cuadro oceánico, permitiendo que el cuadro de las barras y las estrellas gane sus primeros dos partidos en una Copa del Mundo por primera vez en 94 años, emulando la mítica gesta de la edición de Uruguay 1930.
El compromiso oficial arrancó bajo los parámetros del monólogo local, a pesar de que el banquillo de Pochettino debió asimilar la baja institucional de su máxima figura, Christian Pulisic, descartado por una ruda lesión en la pantorrilla sufrida durante la victoria inaugural de 4-1 ante Paraguay. El técnico movió sus piezas en la oficina y colocó a Ricardo Pepi como eje de ataque, desplazando a Folarin Balogun al flanco izquierdo. La mutación táctica rindió dividendos inmediatos al minuto 11: Balogun desbordó con una frescura atlética envidiable, llegó a la línea de fondo y mandó un servicio venenoso que el zaguero central australiano, Cameron Burgess, empujó de forma accidental en su propia meta para dictar el 1-0 que hizo estallar a las tribunas.
Australia, dirigida por Tony Popovic, intentó equilibrar el desgaste métrico mediante la velocidad de Touré, quien perdonó un mano a mano claro desactivado por las manos milagrosas del guardameta Matt Freese tras una salida en falso. Sin embargo, los Socceroos incurrieron en graves desajustes perimetrales que los condenaron antes del entretiempo. Al minuto 43, Sergiño Dest cobró un tiro libre con un bombazo desviado por la barrera; atento al parpadeo burocrático, el lateral Alex Freeman —quien minutos antes había sufrido un rudo choque de cabezas con Paul Okon-Engstler— conectó un frentazo seco que superó al guardameta rival. Aunque el asistente señaló originalmente una posición adelantada, el VAR intervino de forma oportuna para revertir el dictamen y validar el 2-0 definitivo.
En la etapa complementaria, Estados Unidos durmió el esférico con un orden monopolítico del 60%, administrando los vatios físicos y cerrando los circuitos creativos de Jackson Irvine. Popovic quemó sus naves logísticas ordenando los ingresos de Metcalfe, Geria y el habilidoso Nestory Irankunda, pero la disciplina norteamericana no cedió espacios en el último tercio.
Pochettino refrescó la medular al 74' dando entrada a Miles Robinson, Joe Scally y Auston Trusty para consolidar las planillas defensivas. Con este resultado oficial, Estados Unidos amarra de forma matemática su pasaporte a los dieciseisavos de final al cosechar 6 unidades, colocándose a las puertas de asegurar la cima del sector si Turquía no derrota a Paraguay, mientras que Australia se jugará la supervivencia ante la escuadra guaraní en San Francisco.
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