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domingo, junio 21, 2026

Bélgica no puede con el muro iraní y sufre la expulsión de Ngoy

Un inconmensurable Alireza Beiranvand firmó siete atajadas espectaculares para neutralizar el abrumador 70% de posesión belga, en una tarde marcada por un gol anulado a Mehdi Taremi y la tarjeta roja de Nathan Ngoy.


Foto: Getty Images


El desarrollo de la segunda fecha dentro del Grupo G de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 ha vuelto a certificar que en la máxima vitrina internacional las jerarquías de oficina no compran contundencia sobre el césped. Este domingo 21 de junio, sobre el asfalto verde del Estadio de Los Ángeles, la Selección de Irán firmó una épica página de resistencia numantina al rescatar un ríspido empate 0-0 ante su similar de Bélgica. El trámite oficial, envuelto en una atmósfera hostil debido a sonoros abucheos al himno iraní informados por The Independent en el contexto de la coyuntura geopolítica con Estados Unidos, encumbra al guardameta Alireza Beiranvand como el héroe absoluto de las planillas institucionales de su país, dejando al cuadro europeo al borde de una catástrofe logística.


El planteamiento dispuesto por los "Diablos Rojos" monopolizó el esférico desde el pitazo inicial, alcanzando picos del 70% en la tenencia del balón y ejecutando un total de 23 disparos. Sin embargo, la circulación perimetral comandada por Kevin De Bruyne chocó sistemáticamente contra el orden de contención dispuesto por el bando de Asia Occidental. La primera polémica burocrática estalló al minuto 25: en una jugada de pizarrón en tiro libre, Mehdi Taremi eludió la marca y batió las redes de Thibaut Courtois; no obstante, tras una extensa consulta en las pantallas del VAR, se decretó una posición adelantada previa que ahogó el festejo del atacante del Olympiakos. Bélgica contestó intensificando el acoso métrico, pero Beiranvand clausuró su poste derecho tras un violento remate de Youri Tielemans antes de enfilar a los vestidores.


La etapa complementaria acentuó el calvario operativo de los europeos y premió el sacrificio físico del Team Melli. Al minuto 55, De Bruyne filtró un servicio quirúrgico para Maxim De Cuyper, quien fusiló a quemarropa en el área chica; con unos reflejos felinos de época, Beiranvand sacó la pelota justo sobre la línea de gol para desatar el delirio en la grada asiática. El tablero táctico sufrió una fractura irreversible al minuto 66 (reportado también en fracciones del 68'): el joven zaguero central belga, Nathan Ngoy, cometió un craso error operacional al agarrar a Taremi siendo el último hombre para frenar una transición manifiesta de gol. El colegiado no dudó y le mostró la tarjeta roja directa.


Con un hombre de más en la pista, Irán dosificó sus unidades y enfrió el ímpetu belga, apelando a rápidos contragolpes que exigieron la concentración de Courtois. Las planillas históricas dictan un hito sin precedentes: es la primera vez en la historia de las Copas del Mundo que Irán mantiene su valla invicta en sus dos primeros compromisos oficiales, una proeza burocrática para un plantel que completó su concentración apenas días antes del torneo. Con este resultado oficial, Irán se instala provisionalmente en la cima del Grupo G con dos unidades tras su empate inicial ante Nueva Zelanda, a la espera del choque entre Egipto y los oceánicos. 


Los Príncipes de Persia buscarán certificar su pasaporte logístico a los dieciseisavos de final el próximo viernes ante el cuadro africano, mientras que una urgida Bélgica se jugará la vida ante la escuadra de Oceanía.

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