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martes, enero 27, 2026

Shai sostiene al Thunder y Oklahoma City corta su mala racha ante Pelicans

El liderazgo de Shai Gilgeous-Alexander volvió a ser decisivo. Con 29 puntos, el base canadiense comandó la victoria de los Thunder de Oklahoma City por 104-95 sobre los Pelicans de Nueva Orleans, resultado que puso fin a una racha de dos derrotas consecutivas y evitó la primera seguidilla de tres tropiezos en la temporada.


Foto: Gerald Leong | AP


A pesar de llegar diezmado por las ausencias de Jalen Williams, Isaiah Hartenstein, Cason Wallace y el suplente clave Alex Caruso, el mejor equipo de la NBA encontró respuestas colectivas para sostener su dominio en el Oeste.


Gilgeous-Alexander no tuvo su noche más fina desde el campo (8 de 22 en tiros), pero fue implacable desde la línea de libres, donde convirtió 13 de 14. Además, alcanzó su partido número 118 consecutivo anotando al menos 20 puntos, la segunda racha más larga en la historia de la NBA, reafirmando su impacto noche tras noche.


Terminó el encuentro con 29 puntos, seis rebotes y cuatro asistencias, asumiendo el control del cierre cuando el partido se tornó físico y tenso.


Ante la falta de piezas habituales en la rotación, Chet Holmgren dio un paso al frente con una actuación dominante: 20 puntos, 14 rebotes y cinco bloqueos, imponiendo presencia defensiva y controlando la pintura en los momentos más importantes.


Isaiah Joe también fue clave desde el perímetro con 17 puntos, ayudando a mantener a raya a unos Pelicans que nunca lograron tomar el control del marcador.


Por Nueva Orleans, Zion Williamson firmó un doble-doble de 21 puntos y 11 rebotes, acertando 8 de 11 tiros de campo, mientras que Saddiq Bey aportó 16 unidades y 13 rebotes. Sin embargo, el esfuerzo no fue suficiente para evitar la derrota número 37 de la temporada.


Los Pelicans, que habían ganado dos encuentros consecutivos, se vieron lastrados por un inicio errático: Oklahoma City falló sus primeros ocho tiros, pero Nueva Orleans tampoco capitalizó, encestando solo uno de sus primeros nueve intentos.


El cierre estuvo marcado por la tensión. Primero, Saddiq Bey y Jaylin Williams fueron sancionados con faltas técnicas tras un forcejeo. Más tarde, con nueve segundos por jugar, Jeremiah Fears y Lu Dort se engancharon de las camisetas, provocando un conato que obligó a separar a jugadores de ambos equipos.


Con este triunfo, el Thunder mejora su marca a 38-10, reforzando su liderato en la Conferencia Oeste y confirmando su capacidad para responder incluso en contextos adversos, sin varias de sus piezas titulares.

Filadelfia responde con autoridad y frena a unos Bucks sin respuestas

Los 76ers de Filadelfia encontraron el equilibrio perfecto entre talento, energía y ejecución para imponerse 139-122 a unos Bucks de Milwaukee que siguen navegando en aguas turbulentas. Con Paul George y Joel Embiid de regreso en la duela, el equipo transformó el tropiezo de la noche anterior en Charlotte en una declaración contundente.


Foto: AP Foto/Matt Slocum


Joel Embiid fue el termómetro desde el salto inicial. El pívot camerunés sumó 18 de sus 29 puntos en el primer cuarto, imponiendo condiciones en la pintura y obligando a Milwaukee a jugar a contracorriente desde temprano. A su lado, Paul George asumió el rol de líder ofensivo con 32 puntos, castigando desde el perímetro y atacando los espacios con inteligencia.


Tyrese Maxey complementó el tridente con 22 unidades, aportando velocidad y desequilibrio en transición para un equipo que mostró una cara completamente distinta respecto al duelo previo.


Más allá del marcador, el momento clave llegó al inicio del último cuarto. Con los Bucks aún con vida, George encadenó triples consecutivos que ampliaron la ventaja de 11 a 18 puntos y apagaron cualquier intento de reacción. Filadelfia no volvió a mirar atrás y administró el cierre con madurez.


El contraste fue evidente si se considera que, apenas 24 horas antes, los Sixers habían llegado al último periodo con una desventaja de 50 puntos ante Charlotte.


Por los Bucks, Myles Turner fue el más productivo con 31 puntos, pero su esfuerzo resultó insuficiente para evitar la tercera derrota consecutiva del equipo, que ha perdido seis de sus últimos siete encuentros. La ausencia de Giannis Antetokounmpo, fuera por una distensión en la pantorrilla derecha y sin fecha definida de regreso, continúa pesando demasiado en ambos costados de la cancha.


El triunfo cobra mayor valor si se considera el desgaste logístico de Filadelfia. El partido previo en Charlotte fue reprogramado por una tormenta invernal y el equipo regresó a casa pasada la 1 de la madrugada del martes. Aun así, el retorno de Embiid y George —ausentes por manejo de lesiones— revitalizó por completo al grupo.


Filadelfia no solo ganó: envió un mensaje. Con sus figuras sanas y conectadas, los 76ers lucen capaces de dejar atrás los tropiezos y volver a competir con peso en el Este.

El último cuarto lo cambió todo: Knicks someten a Kings en el Garden

Nueva York aceleró cuando más importaba y selló su tercera victoria consecutiva pese a una noche incendiaria de DeMar DeRozan


Foto: AP


Los New York Knicks encontraron la fórmula cuando el partido exigía precisión y colmillo. Tras tres cuartos de máxima paridad, el equipo neoyorquino dominó el periodo final para firmar una victoria contundente de 103-87 sobre los Sacramento Kings en el Madison Square Garden, resultado que significó su tercer triunfo consecutivo y la victoria número 28 de la temporada.


Durante 36 minutos, el encuentro fue una pulseada constante. Sacramento, golpeado por las ausencias de Zach LaVine, Keegan Murray y Malik Monk, encontró en DeMar DeRozan su principal —y casi único— sostén ofensivo. El veterano escolta asumió la responsabilidad desde el primer cuarto, atacando desde el drible, castigando la media distancia y manteniendo a los Kings a flote incluso cuando la ofensiva colectiva se estancaba.


El marcador reflejaba esa batalla cerrada: 72-72 al final del tercer cuarto, con la sensación de que cualquier error podía inclinar la balanza. Fue entonces cuando los Knicks mostraron su mejor versión.


Nueva York salió al último periodo con claridad absoluta. Karl-Anthony Towns abrió el cuarto con un triple y volvió a castigar desde el perímetro para cerrar una racha inicial de 8-2 que desató al Garden y comenzó a marcar distancia. A partir de ahí, los Knicks impusieron ritmo, fortaleza física y una ejecución ofensiva que Sacramento ya no pudo seguir.


El parcial final fue devastador: 31-15 a favor de Nueva York, una diferencia que explica por sí sola el desenlace. Jalen Brunson tomó el control del partido, atacó los espacios y cerró la noche con 28 puntos, liderando a un equipo que entendió cuándo acelerar y cuándo bajar el balón para asegurar cada posesión.


Mikal Bridges aportó 18 unidades, mientras que Towns completó un doble-doble de 17 puntos y 11 rebotes en apenas 27 minutos, una carga menor a la habitual pero suficiente para marcar diferencia en los momentos decisivos.


El esfuerzo de DeMar DeRozan fue tan brillante como solitario. El escolta terminó con 34 puntos, producto de 13 de 26 en tiros de campo, y mantuvo a los Kings en la pelea hasta bien entrado el último cuarto. A sus 36 años y en su temporada 17 en la liga, volvió a demostrar que su repertorio ofensivo sigue intacto, incluso ante una defensiva diseñada para contener a jugadores de su perfil.


Sin embargo, la falta de acompañamiento fue determinante. Sacramento apenas convirtió 5 de 30 triples (16.7%), y aunque Russell Westbrook sumó 14 puntos, el perímetro nunca encontró consistencia. DeRozan y Westbrook se combinaron para 3 de 16 desde larga distancia, una cifra que terminó pesando demasiado.


Los Knicks no estuvieron exentos de problemas. Cometieron 21 pérdidas de balón, su cifra más alta de la temporada, varias de ellas sin presión directa. Sacramento capitalizó 20 puntos a partir de esos errores, manteniéndose con vida más tiempo del esperado. Pero cuando el partido exigió control, Nueva York ajustó, defendió mejor y dejó sin oxígeno a su rival.


El triunfo también tuvo un matiz especial desde el banquillo: Mike Brown consiguió su primera victoria como entrenador de los Knicks frente a Sacramento, el equipo que lo despidió la temporada pasada, cerrando así un capítulo simbólico en su carrera.


Más allá del marcador, la victoria refuerza la sensación de que los Knicks saben competir en escenarios de presión. Supieron resistir una actuación individual extraordinaria, castigaron las debilidades del rival y fueron implacables cuando el partido lo permitió. En una Conferencia Este cada vez más exigente, este tipo de cierres son los que separan a los equipos serios del resto.

domingo, enero 25, 2026

Raptors desafían al líder del Oeste con sangre fría y derrotan al Thunder en final de alarido

Quickley comandó la ofensiva y Toronto sobrevivió a un cierre tenso para frenar a Oklahoma City en su propia casa.


Foto: AP Photo/Nate Billings


En una noche donde la ejecución valió más que el estatus, los Toronto Raptors firmaron una de sus victorias más significativas de la temporada al imponerse 103-101 al Oklahoma City Thunder, líder de la NBA, en un duelo que se definió por detalles, carácter y decisiones en los últimos 30 segundos.


El rostro del triunfo fue Immanuel Quickley, quien entregó una actuación completa y madura: 23 puntos y 11 rebotes, controlando el ritmo ofensivo y apareciendo cuando el margen de error desapareció. Toronto no dominó durante largos tramos, pero sí fue más preciso en los momentos críticos, una constante que explica su cuarta victoria consecutiva.


El partido se construyó desde el equilibrio. Los Raptors llegaron al descanso con ventaja de 64-60, gracias a una defensa que incomodó a Shai Gilgeous-Alexander en la primera mitad, limitándolo a nueve puntos. Toronto apostó por colapsar la pintura y forzar tiros exteriores, sacrificando espacios pero ganando control del tempo.


El Thunder reaccionó tras el medio tiempo. Gilgeous-Alexander explotó en el tercer cuarto con 12 puntos, liderando una racha que devolvió la ventaja a Oklahoma City (81-79). El escenario parecía inclinarse a favor del local, más aún considerando el historial del actual MVP en cierres apretados.


Sin embargo, el último periodo fue un duelo de nervios. Toronto ajustó defensivamente, alternó marcas sobre Shai y lo obligó a soltar el balón. El resultado fue tan sorpresivo como determinante: solo tres puntos del MVP en el último cuarto y apenas un intento de tiro.


La jugada que encapsuló el partido llegó con Toronto arriba 101-99. Scottie Barnes bloqueó un disparo corto de Chet Holmgren, asegurando una posesión vital. Aunque Jamal Shead falló dos tiros libres, los Raptors recuperaron el rebote ofensivo. Segundos después, Quickley fue enviado a la línea y convirtió ambos libres con 8.2 segundos en el reloj, sellando la ventaja definitiva.


Además de Quickley, R.J. Barrett aportó 14 puntos, mientras que Barnes firmó un doble-doble (10 puntos, 10 rebotes) que no siempre luce en el box score, pero pesó en defensa. Por Oklahoma City, Lu Dort tuvo su mejor noche del año con 19 puntos, Kenrich Williams sumó 15 y Holmgren registró otro doble-doble (11 puntos, 10 rebotes), insuficiente para evitar la cuarta derrota en casa de la temporada.

Temple y carácter: Pelicans resisten el vendaval y sorprenden a Spurs en San Antonio

Con doble-doble de Bey y Zion, Nueva Orleans cerró fuerte un juego que parecía escaparse y evitó la barrida en la serie.


Foto: AP


Los New Orleans Pelicans demostraron que también saben ganar desde la resiliencia. Tras desperdiciar una ventaja de 20 puntos y verse superados en el último cuarto, el conjunto visitante cerró con sangre fría para vencer 104-95 a los San Antonio Spurs este domingo, en una de las victorias más trabajadas —y significativas— de su temporada.


El rostro del triunfo tuvo dos nombres propios: Saddiq Bey y Zion Williamson. Ambos firmaron 24 puntos y 10 rebotes, pero su verdadero impacto llegó en el tramo final, cuando los tiros libres y la toma de decisiones correctas marcaron la diferencia en un partido de alta tensión.


Nueva Orleans construyó su ventaja con paciencia y dominio del ritmo. Tras un primer cuarto parejo, los Pelicans tomaron control en el segundo periodo, adelantándose 35-30 con un triple de José Alvarado y cerrando la primera mitad con una racha que los llevó al descanso 56-47. Bey fue clave desde temprano, liderando a todos los anotadores en la primera mitad, mientras Yves Missi ya marcaba diferencias en los tableros.


El golpe más fuerte llegó en el tercer cuarto. Los Pelicans ampliaron la diferencia hasta 72-53, castigando en transición y atacando con decisión la pintura. Dos tiros libres de Bey colocaron la ventaja en 20 puntos, una cifra que parecía sentenciar el encuentro. Sin embargo, ahí comenzó el partido real.


San Antonio reaccionó con orgullo. El último cuarto arrancó con un furioso parcial de 11-0, y el Target Center pasó de la frustración al entusiasmo cuando un triple de De’Aaron Fox empató el marcador 85-85 con 7:32 por jugar. Poco después, una volcada de Julian Champagnie dio a los Spurs una ventaja de cinco puntos, completando una remontada que parecía improbable minutos antes.


Pero los Pelicans no se descompusieron. Trey Murphy III apareció en el momento justo: primero con un triple para recuperar la ventaja, luego con un tiro en suspensión que colocó el marcador 98-93. La secuencia decisiva llegó con una volcada de Yves Missi tras asistencia de Murphy, ampliando la diferencia a siete. Acto seguido, Zion Williamson selló el partido desde la línea de tiros libres, castigando la mayor debilidad de San Antonio en la noche.


Los Spurs, que terminaron 19 de 32 en tiros libres, fallaron sus últimos cuatro intentos, justo cuando el margen era mínimo. Esa falta de precisión contrastó con la calma de Nueva Orleans en el cierre.


Por San Antonio, Victor Wembanyama fue el más consistente con 16 puntos y 16 rebotes, mientras Keldon Johnson aportó 15 desde la banca. Devin Vassell, en su regreso tras 13 partidos fuera por lesión, sumó 13 puntos, dando señales positivas pese a la derrota.


Nueva Orleans, que evitó ser barrido en la serie de temporada, encontró en este triunfo algo más que números: confianza para cerrar partidos, incluso cuando el guion se vuelve en contra.