Boston construye una ventaja dominante en la primera mitad y controla el regreso de Indiana para llevarse la victoria 119-104
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| Foto: AP |
El TD Garden vivió una noche donde Boston Celtics estableció su autoridad desde el inicio y obtuvo una victoria que reafirma su postura entre los equipos más consistentes del Este. Con un Jaylen Brown estelar, aportando 30 puntos y 10 rebotes, los Celtics rompieron el partido temprano y navegaron el resto del encuentro para superar 119-104 a los Indiana Pacers, combinando eficiencia ofensiva con solidez en el rebote y una defensa que desactivó las armas más peligrosas del rival.
Desde el salto inicial, Boston marcó la pauta. El primer cuarto, cerrado con una racha de 12-2, dibujó un guion claro: ritmo alto, balones interiores y un plan defensivo que limitó a Indiana a tiros incómodos. Ese impulso se tradujo en una ventaja de 23 puntos en la primera mitad, fruto de una ejecución inteligente en ambos costados de la cancha.
Brown fue la fuerza motriz de ese comienzo arrollador. Con 11 de 22 en tiros de campo, su ofensiva no solo fue productiva, también inteligente, castigando desajustes y castigando cada ayuda con puntos rápidos. Su presencia en el rebote fue clave para que Boston dominara el tablero por 54-42, anulando las opciones de segunda oportunidad de los Pacers.
El aporte de Sam Hauser fue otro factor decisivo. El tirador encestó 5 de 7 triples, sumando 17 puntos que estiraron la diferencia y desestabilizaron la defensa de Indiana, que no pudo encontrar respuestas sostenibles desde el perímetro. Asimismo, Neemias Queta se consolidó como una pieza interior importante para Boston, con 17 unidades y nueve rebotes, aportando energía en momentos donde la intensidad ofensiva bajó.
Indiana, pese a caer en un déficit amplio, nunca se rindió del todo. Pascal Siakam respondió con una actuación destacada de 32 puntos y 10 rebotes, manteniendo a los Pacers en la contienda y mostrando su consistencia ofensiva en esta racha personal de partidos de alta producción. Jarace Walker también fue dinámico desde la banca con 19 puntos, impulsando un tercer cuarto donde Indiana logró reducir la distancia hasta nueve puntos momentáneamente.
Sin embargo, los intentos de remontada se encontraron con un Boston preciso en el momento oportuno, especialmente tras un triple de Anfernee Simons que cortó cualquier probabilidad real de vuelco, y con Brown dictando el tempo.
Más allá de las figuras individuales, la victoria de los Celtics se cimentó en la eficacia colectiva: Boston acertó un sólido 47.7% de sus tiros de campo y encestó 12 de 31 triples, mientras que limitó a los Pacers a apenas 27% desde más allá de la línea de tres puntos. La combinación de control del ritmo, efectividad ofensiva y dominio del rebote marcó la pauta de un triunfo que devuelve a los Celtics a la senda positiva tras una ajustada derrota en su visita a Detroit.
Con este resultado, Boston no solo mejora su registro sino que reafirma un estilo de juego donde el liderazgo de Brown, las manos calientes de tiradores como Hauser y la presencia física en el interior conforman una fórmula difícil de detener cuando se ejecuta con consistencia.
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