Una furiosa reacción de 47 puntos en el segundo cuarto y la octava noche consecutiva de 30 unidades para Brown impulsaron la paliza de Boston 140-122 en Indianápolis, extendiendo su racha ganadora.
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| Foto: AP |
La historia pesa en Boston, y Jaylen Brown parece decidido a cargar con ella. En una noche donde la ofensiva de los Celtics rozó la perfección, el alero estelar no solo guio a su equipo a una victoria aplastante de 140-122 sobre los Indiana Pacers, sino que se colocó a un paso de igualar una marca sagrada de la franquicia, propiedad de la leyenda Larry Bird.
Brown finalizó con 30 puntos —el máximo del partido— encestando 13 de 20 tiros de campo. Esta actuación marca su octavo encuentro consecutivo anotando al menos tres decenas de puntos. Ahora, el número 7 de los Celtics respira en la nuca de Bird, quien ostenta el récord de la franquicia con nueve juegos al hilo de 30 o más puntos, establecido en la histórica temporada 1984-85.
El despertar verde El marcador final es engañoso. Los Celtics (19-11), que iniciaban una gira de cinco partidos fuera de casa, comenzaron la noche contra las cuerdas. Los Pacers, pese a su terrible momento (6-25), salieron inspirados ante su público en el Gainbridge Fieldhouse. Con una puntería inmaculada de 6 de 6 en triples al inicio, Indiana construyó una ventaja temprana de 15 puntos (28-13), cerrando el primer cuarto arriba 39-28. Parecía que la sorpresa estaba servida.
Sin embargo, el segundo cuarto fue una demostración de poderío absoluto por parte de los campeones del Este. Boston respondió con un parcial demoledor de 47-22 en esos 12 minutos. Una racha de 13-0, coronada por dos tiros libres de Brown, devolvió la ventaja a los visitantes (57-48) y cambió la inercia del juego para siempre. Al medio tiempo, el marcador ya reflejaba un 75-61 favorable a los de Joe Mazzulla.
Francotiradores de élite: Si Brown fue el martillo, sus compañeros fueron el bisturí. Payton Pritchard tuvo una noche magistral saliendo como titular en el backcourt, coqueteando con el triple-doble al sumar 29 puntos, nueve rebotes y cinco asistencias.
Desde la banca, Sam Hauser se disfrazó de especialista letal: el alero encestó 23 puntos con una efectividad grosera de 7 de 8 en tiros de tres puntos. Derrick White, siempre el pegamento del equipo, aportó 21 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias.
Como colectivo, Boston fue una máquina de matar desde el perímetro, acertando el 51% de sus triples (20 de 39), una cifra inalcanzable para una defensa de Indiana que hace aguas por todos lados.
Para Indiana, la noche fue un "déjà vu" doloroso. Tras perder el lunes en Boston, esta derrota marca su séptimo descalabro consecutivo y el cuarto al hilo en casa. Andrew Nembhard intentó dar la cara con 18 puntos y 8 asistencias, pero sus 5 pérdidas de balón fueron costosas.
TJ McConnell y Bennedict Mathurin sumaron 13 puntos cada uno, pero el equipo se desmoronó mentalmente tras perder la ventaja. En el último cuarto, la diferencia llegó a ser de 28 puntos (129-101) tras otro triple de Brown, provocando que los minutos finales fueran meramente trámite.
Los Celtics han ganado cuatro seguidos y parecen haber encontrado su ritmo de crucero, mientras Jaylen Brown tiene una cita con la historia en su próximo partido.
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