Sin Bam Adebayo ni Tyler Herro, el Heat encontró héroes inesperados en Norman Powell y el novato Kel’el Ware para propinar a Atlanta su quinta derrota consecutiva.
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| Foto: Mike Stewart/AP |
La resaca navideña trajo carbón para los Atlanta Hawks. En el regreso a la actividad este viernes 26 de diciembre en el State Farm Arena, los Hawks no lograron sacudirse sus fantasmas y cayeron 126-111 ante un Miami Heat que, pese a llegar mermado por las lesiones, dio una cátedra de esfuerzo colectivo y oportunismo.
Esta derrota marca la quinta consecutiva para Atlanta y la sexta en sus últimos siete compromisos, sumiendo al equipo de Quin Snyder en una crisis de identidad, especialmente en casa, donde su marca ha caído a un preocupante 5-10.
El Heat (16-15) llegó a Georgia con la etiqueta de víctima, habiendo perdido ocho de sus últimos nueve juegos y sin sus estrellas Bam Adebayo (espalda) y Tyler Herro (dedo del pie). Sin embargo, la cultura del "Next Man Up" (el siguiente hombre) de Erik Spoelstra funcionó a la perfección.
Norman Powell lideró la ofensiva con 25 puntos, castigando desde el perímetro en momentos clave. Pero la gran historia de la noche fue el novato Kel’el Ware, quien tuvo la titánica tarea de suplir a Adebayo en la pintura y respondió con un doble-doble de 16 puntos y 13 rebotes. A él se sumó el sueco Pelle Larsson, quien regresó de una lesión de tobillo para firmar la mejor actuación de su carrera con 21 puntos.
Mención honorífica para el mexicano-estadounidense Jaime Jaquez Jr., quien aportó 16 puntos saliendo desde la banca, siendo parte vital de la segunda unidad que mantuvo la intensidad defensiva.
El partido comenzó parejo, con un empate a 32 tras el primer cuarto gracias a la puntería inicial del novato Zaccharie Risacher y la conducción de Trae Young. Sin embargo, Miami apretó el acelerador antes del descanso para irse arriba 63-51, impulsados por una racha de triples de Powell.
Atlanta intentó reaccionar en el tercer periodo. De la mano de Jalen Johnson, quien jugó como un tren de carga atacando el aro, los locales recortaron la desventaja a solo cuatro puntos (79-75). Pero el Heat nunca entró en pánico.
El último cuarto fue una demostración de frialdad por parte de los visitantes. Andrew Wiggins (18 puntos) protagonizó la jugada del partido al robar un pase de saque, salvar el balón sobre la línea de banda y finalizar con una bandeja en reversa que desmoralizó a los Hawks. Una racha posterior de 9-0, coronada por otra bandeja acrobática de Powell, extendió la ventaja a 17 puntos y provocó el éxodo temprano de los aficionados.
Números vacíos para las estrellas de Atlanta Trae Young cumplió en la hoja de estadísticas con 30 puntos y 7 asistencias, mientras que Jalen Johnson rozó el triple-doble con 24 puntos, 10 asistencias y 9 rebotes. Sin embargo, el problema de Atlanta fue estructural: cometieron 21 pérdidas de balón (contra 12 de Miami) y fueron superados ampliamente en los tableros (52-42). Esos errores le regalaron al Heat 19 intentos de tiro de campo adicionales, una ventaja insalvable.
Dyson Daniels regresó a la alineación tras una inflamación de cadera, aportando 8 puntos y 6 rebotes, pero su impacto fue insuficiente para frenar la hemorragia de un equipo que es, paradójicamente, el único de la NBA con récord ganador de visita (10-7) y perdedor en casa.
Los Hawks recibirán mañana a los New York Knicks, buscando desesperadamente frenar una caída que amenaza con descarrilar su temporada antes de que termine el año.
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