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viernes, julio 24, 2026

Jürgen Klopp es presentado como nuevo director técnico de la Selección de Alemania hasta el Mundial 2030

El exentrenador del Liverpool y Borussia Dortmund asumirá el cargo el 15 de agosto con un contrato de cinco años, tras desvincularse del grupo Red Bull.


Foto: Florian Wiegand/dpa/picture alliance


La Federación Alemana de Fútbol (DFB) hizo oficial la contratación de Jürgen Klopp como nuevo director técnico de la Selección de Alemania. En conferencia de prensa celebrada en Fráncfort por el presidente del organismo, Bernd Neuendorf, el estratega de 59 años firmó un acuerdo que iniciará formalmente el próximo 15 de agosto de 2026 y se extenderá hasta la conclusión de la Copa del Mundo 2030, a disputarse en España, Portugal y Marruecos.


Klopp toma las riendas de la Mannschaft en reemplazo de Julian Nagelsmann, quien dejó el banquillo tras la eliminación del combinado teutón en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 ante Paraguay en definición por penaltis. Para asumir la encomienda nacional, la DFB negoció la desvinculación prematura del técnico con el grupo Red Bull, donde se desempeñaba como director mundial de fútbol desde enero de 2025.


El cuerpo técnico del extécnico del Liverpool y Borussia Dortmund estará integrado por Peter Krawietz, Pepijn Lijnders y Sven Bender como asistentes, mientras que el exseleccionado nacional Per Mertesacker asumirá las funciones de director deportivo de la DFB. Durante su intervención con los medios de comunicación, Klopp se mostró directo respecto a las exigencias del cargo y la presión mediática observada en procesos recientes.


"Si en algunos momentos todos piensan que debo irme, me iré sin indemnización. Si se meten con mi familia y no la dejan en paz, me iré. Vi lo que pasó con Julian Nagelsmann y Thomas Tuchel", aseveró el estratega. Asimismo, reconoció el escenario competitivo actual de la selección al señalar que existen 11 naciones por delante en la clasificación internacional, trazando como objetivo prioritario la reconstrucción del bloque colectivo de cara a la Eurocopa 2028 y la cita mundialista de 2030.

jueves, julio 23, 2026

Selección Mexicana confirma primera gira de Rafa Márquez como DT en Fecha FIFA de septiembre y octubre de 2026

El histórico exfutbolista debutará en el banquillo nacional el 26 de septiembre en Baltimore, encabezando una serie de cuatro compromisos de alto nivel en territorio estadounidense.


Foto: Imago7


La Selección Mexicana de Futbol definió el calendario oficial para el inicio de una nueva etapa en su historia reciente. Tras concluir su participación en la Copa del Mundo 2026, el conjunto nacional comenzará el proceso bajo la dirección técnica de Rafael Márquez con una gira de cuatro partidos amistosos internacionales programados para las ventanas FIFA de septiembre y octubre en territorio estadounidense.


El debut oficial del 'Kaiser' en el banquillo tricolor se consumará el próximo 26 de septiembre en la ciudad de Baltimore, Maryland, cuando el equipo mexicano se mida ante la Selección de Colombia, representativo sudamericano que viene de competir en la cita mundialista. Apenas tres días después, el 29 de septiembre, la delegación nacional se trasladará a la zona metropolitana de Nueva York para chocar contra Perú en el césped del Red Bull Arena en Harrison, Nueva Jersey.


Para la ventana internacional de octubre, el grado de exigencia se mantendrá en la alta competencia. El 3 de octubre, México chocará contra Estados Unidos en Phoenix, Arizona, reeditando el clásico de la Concacaf en lo que representará el primer duelo de máxima rivalidad para el estratega michoacano. La gira de preparación concluirá el 6 de octubre en el histórico Rose Bowl de Pasadena, California, cuando el Tricolor cierre filas enfrentando a la Selección de Chile.


Este conjunto de encuentros permitirá a Rafael Márquez establecer la primera toma de contacto directa con el grupo de futbolistas, observar variantes tácticas e iniciar la reestructuración del plantel nacional con miras al ciclo mundialista de 2030. La Dirección de Selecciones Nacionales apostó por un itinerario en plazas clave de Estados Unidos para consolidar la propuesta futbolística del nuevo cuerpo técnico.

La 'Locomotora' conquista los Alpes: Richard Carapaz gana en solitario la Etapa 18 del Tour de Francia 2026

El campeón olímpico ecuatoriano coronó una fuga de 185.2 kilómetros tras lanzar un ataque definitivo a 3.1 km de la meta, en tanto que el mexicano del UAE conservó el tercer puesto y el liderato de los jóvenes.


Foto: Tim de Waele/Getty Images


El ciclismo latinoamericano escribió una página de antología en la decimoctava jornada del Tour de Francia 2026. Tras un recorrido de alta montaña de 185.2 kilómetros iniciado en Voiron y culminado en la exigente cumbre de Orcières-Merlette, el ecuatoriano Richard Carapaz (EF Education-EasyPost) firmó una victoria categórica en solitario, al tiempo que el mexicano Isaac del Toro (UAE Team Emirates-XRG) cruzó en el puesto 17 para afianzar su posición en el podio general a tres días del cierre en París.


El pedalista carchense protagonizó la escapada del día junto a un lote de seis corredores. En el tramo decisivo de la caminata alpina, la 'Locomotora de Carchi' neutralizó un intento de Matteo Jorgenson a 12 kilómetros de la llegada y posteriormente desató un acelerón fulminante a 3.1 km del puerto final. Carapaz detuvo el cronómetro en 4 horas, 26 minutos y 21 segundos, logrando su segundo parcial histórico en la Grande Boucle, su triunfo número 25 como profesional y el galardón al corredor más combativo de la jornada, resultado que lo catapultó al décimo lugar de la clasificación general.


A 4 minutos y 35 segundos del vencedor ingresó el grupo del maillot amarillo. En dicho sector, Isaac del Toro completó un trabajo de alta exigencia protegiendo a su jefe de filas, Tadej Pogacar. Pese a que el UAE Team Emirates-XRG registró la baja por enfermedad de Brandon McNulty y muestras de fatiga en Tim Wellens, el ensenadense mantuvo la compostura táctica para rodar en el lote principal junto a Pogacar y Remco Evenepoel.


Con este desempeño, la clasificación general no sufrió modificaciones en la zona de honor. Tadej Pogacar lidera la competencia con una renta de 4:32 sobre Evenepoel, mientras que Del Toro conserva la tercera plaza a 6:51 de la cima, sosteniendo por décima jornada consecutiva el maillot blanco como mejor corredor joven. La caravana del Tour se alista ahora para la decimonovena etapa de 127.9 kilómetros entre Gap y el mítico ascenso a Alpe d'Huez.

miércoles, julio 22, 2026

Regreso al ring: Canelo Álvarez retará a Christian Mbilli por el cinturón supermediano CMB el 31 de octubre

El pugilista tapatío reveló en entrevista con Ariel Helwani que encarará al invicto monarca francés en Riad tras posponer el pleito de septiembre por asuntos familiares.


Foto: Getty Images


El boxeador mexicano Saúl "Canelo" Álvarez puso fin a las especulaciones sobre su retorno al cuadrilátero al confirmar que se enfrentará al invicto pugilista francés Christian Mbilli el próximo sábado 31 de octubre de 2026 en Riad, Arabia Saudita. Durante una aparición en The Ariel Helwani Show, el tapatío hizo oficial la fecha exacta del compromiso en el que buscará arrebatarle a Mbilli el campeonato de peso supermediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).


El pleito entre ambos peleadores estaba programado originalmente para el 12 de septiembre de 2026, fecha habitual en la que el mexicano suele encabezar carteleras vinculadas a las festividades de la Independencia de México. Sin embargo, el combate sufrió un ajuste tras reportes surgidos a finales de junio. Álvarez explicó que la decisión de postergar la contienda obedeció estrictamente a situaciones de índole personal que le impedían iniciar su campamento de entrenamiento con el nivel de organización y disciplina habitual.


"Hubo algunos problemas en mi familia que necesitaba atender, pero ahora todo está bien. Siempre soy muy disciplinado y organizado con mis campamentos, y no estaba listo para comenzar. Por eso pospuse la pelea, primero tenía que ocuparme de mi familia", declaró el peleador tapatío durante la emisión. Álvarez añadió que la promotora respetó su determinación y reafirmó que la sede del evento será la ciudad de Riad, quedando pendiente la definición del recinto específico.


El choque presentará una condición inédita en la etapa reciente del mexicano, ya que acudirá en calidad de retador. Tras ceder sus coronas de las 168 libras ante Terence Crawford en septiembre de 2025, Álvarez buscará reconquistar la faja del CMB en posesión de Mbilli, quien ostenta un registro profesional invicto de 29 victorias sin derrota. Con la fecha ratificada para la noche de Halloween, el mexicano se reportó listo para reanudar sus entrenamientos de alto rendimiento.

Mexico did win the World Cup.!

 The 3-2 defeat to England at the Estadio Azteca seals Mexico's sporting elimination, yet it opens the door to a deeper reflection on the intangible triumph of a nation that transformed the World Cup both in the streets and on the pitch.




Strictly by the numbers, football’s record books will dictate that the Mexican National Team’s run at the 2026 FIFA World Cup ended in the Round of 16 following a 3-2 loss to England at the Estadio Azteca. The official ledgers will note the end of a sporting dream and the shattering of a clean sheet. Yet, reducing the impact of this tournament to just ninety minutes of play offers a profoundly incomplete picture. Both on the pitch and within the social fabric of its streets, Mexico orchestrated a cultural and institutional triumph that transcends the boundaries of any tactical whiteboard or trophy cabinet.

On the hallowed turf of the Coloso de Santa Úrsula, the national squad competed without an ounce of inferiority against a historic powerhouse. Unlike previous campaigns marred by second-guessing, this generation never relinquished the initiative nor surrendered their dignity in the face of a daunting scoreboard. Their physical exertion and brave stance in the most critical phases shifted the international perception of the Mexican footballer: an athlete capable of withstanding immense pressure and looking continental giants squarely in the eye. A football match was lost, but a competitive stature was conquered—one that the global ecosystem of this sport cannot demand, but can only respect.

The true magnitude of this triumph, however, extended far beyond the stadium walls into the human infrastructure outside. For a month, the country's major cities transformed into a laboratory of peaceful, multicultural coexistence, where language barriers and borderlines dissolved into local hospitality. From transit workers and service staff to families acting as impromptu hosts, Mexican civil society dismantled international stigmas through sheer warmth and organization.

All the statistics. All those numbers will be accurate. But they will also tell an incomplete truth. Because Mexico did win this World Cup. They didn't win a trophy. They won something that cannot be handed out at an awards ceremony: the respect and love of the entire world.

For weeks, millions of people arrived in our country with varying expectations. Some were already familiar with our culture; others had only heard the stories. But everyone was met with a people ready to open their doors, to share a smile, a song, a meal, and a conversation with any visitor, no matter where they came from.

Mexico didn’t just help organize a World Cup. Mexico taught the world how to live a World Cup. The streets turned into a festival where jerseys of every color mingled freely, regardless of language, religion, or borders. In the plazas, in the streets, in the stadiums, on public transit, and in every corner where the ball was seen rolling, it was proven that football can unite completely different people.

For a month, Mexico was on the lips of the world. Not for the violence that sometimes defines us in the headlines. Not for the issues that so often dominate international news.

This time, it was for the joy of its people. For the hospitality of those who made thousands of fans feel right at home. For that uniquely Mexican ability to turn any gathering into a celebration and any stranger into a friend.

And something special happened on the pitch, too. Yes, England knocked us out. Yes, the dream ended sooner than we all wanted. But Mexico never stopped competing. They never threw in the towel. They never gave up the fight.

Our players understood that wearing this jersey means running until the very last second, fighting for every ball, and leaving their hearts out on the grass. They lost a match, but they never surrendered their dignity or their pride.

Perhaps that is what changed the perception of so many people the most.

For years, Mexican football carried the stigma of falling short in crucial moments. This generation didn't erase every single doubt, but they did leave behind a different image: that of a brave, competitive team convinced it could look anyone in the eye.

That, too, is something you win.

Because respect isn't demanded. It is earned, and Mexico earned it.

But the greatest victory wasn't even found in the stadiums. It was in the streets. In the embraces between fans from different countries. In the iconic "¡quiere volar!" chants. In the families who welcomed visitors with a warmth impossible to fake. In the children trading stickers regardless of language.

In the volunteers who worked with pride. In the street vendors, taxi drivers, waiters, police officers, musicians, and millions of Mexicans who, without even realizing it, were also hosts of a World Cup. They, too, played in this World Cup. They, too, made it unforgettable.

Perhaps in a few years, we won't remember every single goal or every final score. But many will remember how Mexico made them feel. And that is worth more than any standings table could ever reflect.

Today, we aren't celebrating a trophy. We are celebrating something just as important. The fact that an entire country has learned to believe in itself once again. That millions of Mexicans have shown that greatness isn't always measured in titles. It is also measured in how you welcome the world. In how you pick yourself up after a defeat. In the passion with which you defend your colors. And in the hope of knowing that one day, that trophy will arrive, too.

Because Mexico lost a match. But they won admiration. They won respect. They won identity. And above all, they won the certainty that they never stopped believing.

That, too, is winning a World Cup.

México sí ganó en el Mundial

La derrota 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Azteca sella la eliminación deportiva, pero abre el análisis sobre el triunfo intangible de un país que transformó la Copa del Mundo en las calles y en la cancha.





El fútbol, en su registro estrictamente estadístico, dictará que la participación de la Selección Mexicana en la Copa Mundial de la FIFA 2026 concluyó en la ronda de octavos de final tras caer 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Azteca. Los libros oficiales registrarán la interrupción del sueño deportivo y el fin del invicto en el arco. Sin embargo, reducir el impacto de este torneo a los noventa minutos de juego ofrece una lectura incompleta. México, tanto en el césped como en el tejido social de sus calles, articuló una victoria cultural e institucional que trasciende los límites de cualquier pizarra táctica o vitrina de trofeos.


Sobre el terreno de juego del Coloso de Santa Úrsula, el representativo nacional compitió sin complejos frente a una potencia histórica. A diferencia de procesos anteriores marcados por la especulación, esta generación no renunció a la iniciativa ni entregó la dignidad ante la adversidad del marcador. El esfuerzo físico y la postura valiente en los tramos más críticos cambiaron la percepción internacional sobre el futbolista mexicano: un atleta capaz de resistir bajo máxima presión y mirar de frente a los colosos continentales. Se perdió un partido de fútbol, pero se conquistó un estatus competitivo que el ecosistema global de este deporte no puede exigir, solo respetar.


La verdadera magnitud del triunfo se trasladó a la infraestructura humana fuera de los estadios. Durante un mes, las principales urbes del país se transformaron en un laboratorio de convivencia pacífica y multicultural, donde las diferencias idiomáticas y fronterizas se diluyeron entre la hospitalidad local. Desde el personal de transporte y servicios hasta las familias que ejercieron de anfitriones improvisados, la sociedad civil mexicana desactivó los estigmas internacionales mediante la calidez y la organización. 


Toda la estadística. Todos esos números serán ciertos. Pero también será una verdad incompleta.Porque México sí ganó este Mundial. No ganó un trofeo. Ganó algo que no se puede entregar en una ceremonia de premiación: el respeto y el amor de todo mundo.


Durante semanas, millones de personas llegaron a nuestro país con expectativas distintas. Algunos conocían nuestra cultura; otros solo habían escuchado historias. Pero todos se encontraron con un pueblo dispuesto a abrir las puertas de su casa, a compartir una sonrisa, una canción, una comida y una conversación con cualquier visitante, sin importar de dónde viniera.


México no solo fue parte de la organización de un Mundial. México enseñó cómo se vive un Mundial. Las calles se convirtieron en una fiesta donde las camisetas de todos los colores convivieron sin importar idiomas, religiones o fronteras. En las plazas, en las calles, en los estadios, en el transporte público y en cada rincón donde se vió el balón rodar, quedó demostrado que el futbol puede unir a personas completamente diferentes.


Durante un mes, México estuvo en boca del mundo. No por la violencia que algunas veces nos caracteriza. No por los problemas que tantas veces ocupan los titulares internacionales.


Esta vez fue por la alegría de su gente. Por la hospitalidad de quienes hicieron sentir en casa a miles de aficionados. Por esa capacidad tan mexicana de convertir cualquier reunión en una celebración y cualquier desconocido en un amigo.


Y dentro de la cancha también ocurrió algo especial. Sí, Inglaterra nos eliminó.Sí, el sueño terminó antes de lo que todos queríamos. Pero México nunca dejó de competir. Nunca bajó los brazos. Nunca renunció a pelear.


Nuestros jugadores entendieron que representar esta camiseta significa correr hasta el último segundo, luchar cada balón y dejar el corazón sobre el césped. Perdieron un partido, pero nunca entregaron la dignidad ni el orgullo.


Quizá eso fue lo que más cambió la percepción de muchas personas.


Durante años, el futbol mexicano cargó con el estigma de quedarse corto en los momentos importantes. Esta generación no eliminó todas las dudas, pero sí dejó una imagen distinta: la de un equipo valiente, competitivo y convencido de que podía mirar de frente a cualquiera.


Eso también se gana.


Porque el respeto no se exige. Se conquista y México lo conquistó.


Pero la mayor victoria ni siquiera estuvo en los estadios. Estuvo en las calles. En los abrazos entre aficionados de distintos países. En el ¡quiere volar!, ¡quiere volar¡. En las familias que recibieron visitantes con una calidez imposible de fingir. En los niños que cambiaban estampas sin importar el idioma.


En los voluntarios que trabajaron con orgullo. En los vendedores, los taxistas, los meseros, los policías, los músicos y millones de mexicanos que, sin darse cuenta, también fueron anfitriones de una Copa del Mundo. Ellos también jugaron este Mundial. Ellos también lo hicieron inolvidable.


Tal vez dentro de algunos años no recordemos cada gol ni cada resultado. Pero muchos recordarán cómo los hizo sentir México. Y eso vale más de lo que cualquier tabla de posiciones puede reflejar. 


Hoy no celebramos una copa. Celebramos algo igual de importante. Que un país entero volvió a creer en sí mismo. Que millones de mexicanos demostraron que la grandeza no siempre se mide en títulos. También se mide en la forma en que recibes al mundo. En la manera en que te levantas después de una derrota. En la pasión con la que defiendes tus colores. Y en la esperanza de saber que algún día esa copa también llegará.


Porque México perdió un partido. Pero ganó admiración. Ganó respeto. Ganó identidad. Y, sobre todo, ganó la certeza de que nunca dejó de creer.


Eso, también es ganar un Mundial.


Jasper Philipsen se impone al esprint en Voiron y rompe su sequía en la Etapa 17 del Tour de Francia

El belga del Alpecin-Premier Tech consiguió su primera victoria de la presente edición tras el trabajo de Mathieu van der Poel, en una jornada donde el mexicano salvó su puesto en la tabla general.


Foto: cadena3.com


La decimoséptima jornada del Tour de Francia 2026, disputada sobre un trazado de 174.7 kilómetros entre Chambéry y Voiron, entregó un desenlace de alto voltaje tanto en la definición del parcial como en la batalla por la clasificación general. El velocista belga Jasper Philipsen (Alpecin-Premier Tech) logró romper su sequía en la presente edición de la Grande Boucle al adjudicarse la victoria al esprint, mientras que el mexicano Isaac del Toro (UAE Team Emirates-XRG) salvó una situación crítica para mantenerse en el podio provisional de la competencia.


El desarrollo de la etapa estuvo marcado por constantes movimientos en el pelotón que llegaron a fragmentar el grupo principal. En el descenso del Col des Prés, Del Toro cedió aproximadamente 40 segundos respecto al lote de los favoritos. Ante la emergencia, la escuadra del UAE Team Emirates-XRG desplegó una maniobra táctica clave, desacelerando el ritmo en el grupo de cabeza para permitir la reintegración del pedalista de Ensenada, salvaguardando sus aspiraciones en la tabla de tiempos.


En el tramo decisivo hacia la meta ubicada en la subida de la Commanderie, la formación Alpecin-Premier Tech ejecutó una preparación perfecta. Mathieu van der Poel neutralizó los ataques tardíos de Jasper Stuyven y lanzó a Philipsen en la recta final. El corredor belga impuso su potencia en el embalaje masivo superando al suizo Mauro Schmid y al neerlandés Olav Kooij, firmando su undécimo triunfo de etapa en el historial de la prueba francesa y recortando la distancia a solo siete puntos de Mads Pedersen en la lucha por el maillot verde.


El pelotón del maillot amarillo, en el que viajaban el líder Tadej Pogacar (50º) e Isaac del Toro (52º), cruzó la línea de meta a 8:46 del ganador del día con un tiempo de 3h 49m 59s. Con este resultado, Pogacar sostiene el liderato general con 4:32 sobre Remco Evenepoel, en tanto que Del Toro conserva la tercera posición de la clasificación a 6:51 de la cima, manteniendo en su poder el maillot blanco que lo distingue como el mejor corredor joven del Tour de Francia 2026 antes de afrontar el bloque decisivo de alta montaña en los Alpes.

martes, julio 21, 2026

Asalto al Infierno: Pumas remonta a Toluca con goles de Arteaga y Córdova en el Nemesio Diez

Universidad Nacional superó un fallo inicial de Keylor Navas para venir de atrás en La Bombonera con anotaciones de dos antiguos elementos escarlatas.


Foto: Luis Camacho/El Sol de Toluca

La Universidad Nacional firmó una reacción de autoridad en el Estadio Nemesio Diez al derrotar 1-2 al Deportivo Toluca durante la segunda jornada del Torneo Apertura 2026 de la Liga MX. El conjunto auriazul, dirigido desde las tribunas por la suspensión de Esteban Solari, sobrepuso un escenario adverso para conseguir su primera victoria del certamen frente a unos Diablos Rojos que presentaron rotaciones en su alineación estelar de cara a su compromiso en el Campeón de Campeones.


El encuentro inició cuesta arriba para la visita. Al minuto 14, un centro enviado por Helinho provocó un desatino en la salida del guardameta costarricense Keylor Navas, situación que fue capitalizada por Jorge Díaz Price para empujar el balón dentro del área y colocar el 1-0 provisional a favor de los mexiquenses. Pumas intentó generar volumen de juego en la primera mitad a través de Uriel Antuna y Rodrigo López, aunque la zaga local contuvo los embates antes del descanso.


El rumbo del cotejo se modificó drásticamente en la parte complementaria con el ingreso a la cancha del atacante Sebastián Córdova. Al minuto 57, el mediocampista Víctor Arteaga, con pasado en la escuadra escarlata, definió con un remate cruzado tras una asistencia de Robert Morales para registrar el 1-1 sobre la meta defendida por Hugo González.


La voltereta en el marcador se concretó al minuto 63. Una proyección por la banda por parte de Rodrigo López derivó en un centro al corazón del área que Córdova impactó de cabeza para vencer al arquero rival, firmando la segunda aplicación de la 'ley del ex' en la tarde. 


Pumas resistió los embates finales de Toluca en el tramo conclusivo, conteniendo los remates de Fernando Arce y Bruno Méndez para asegurar los tres puntos en territorio mexiquense.

Cruz Azul lidera el Apertura 2026 tras venir de atrás ante Puebla previo al Campeón de Campeones

Los dirigidos por Joel Huiqui lograron su segundo triunfo consecutivo en el certamen tras superar el gol inicial de Fernando Monárrez con anotaciones de Luka Romero y Christian Ebere.


foto: Daniel Gámez / POSTA Deportes


La Máquina de Cruz Azul mantuvo su paso perfecto en el inicio del Torneo Apertura 2026 de la Liga MX al firmar su segunda remontada consecutiva en el certamen, superando 2-1 al Puebla en el Estadio Banorte. El equipo dirigido por Joel Huiqui vino de atrás en la segunda fecha de la competencia para cosechar tres puntos cruciales que lo posicionan en la parte alta de la clasificación con seis unidades.


Pensando en el compromiso del Campeón de Campeones frente a Toluca, el estratega celeste presentó cuatro modificaciones en su alineación estelar respecto al debut, enviando al banquillo a elementos como Willer Ditta, Omar Campos, Agustín Palavecino y Christian Ebere. La escuadra visitante aprovechó el ajuste táctico y tomó la ventaja inicial al minuto 28 gracias a un potente disparo de larga distancia de Fernando Monárrez, tras asistencia de Alberto Herrera, venciendo la meta de Kevin Mier.


La respuesta de los locales llegó antes de concluir el primer periodo. A través de la presión alta, Cruz Azul encerró al conjunto franjado en su territorio y encontró la igualada al minuto 44 con un cabezazo de Luka Romero a centro servido por Jeremy Márquez. En el tiempo de compensación del primer lapso, el protocolo del grito homofóbico fue activado tras registrarse manifestaciones desde las tribunas contra el guardameta visitante Ricardo Gutiérrez.


En el complemento, la rotación desde el banquillo por parte de Huiqui dio frutos. Los ingresos de Palavecino, Ditta, Campos y Ebere incrementaron el dominio ofensivo de La Máquina, destacando un disparo al travesaño por parte de Palavecino al minuto 79. Finalmente, al minuto 82, una combinación entre José Paradela y Christian Ebere permitió al atacante definir dentro del área para sellar el 2-1 definitivo. Cruz Azul enfoca ahora su atención en el duelo internacional por el Campeón de Campeones en Carson, California.

Guillermo Ochoa anuncia su retiro oficial del fútbol profesional tras disputar el Mundial 2026

El mítico guardameta mexicano puso fin a su emblemática carrera de más de dos décadas, tras disputar sus últimos minutos profesionales frente a Chequia en la Copa del Mundo 2026.


Foto: Reuters


Una era dorada del balompié norteamericano ha llegado a su fin. Este 21 de julio de 2026, el histórico guardameta mexicano Guillermo Ochoa anunció oficialmente su retiro del fútbol profesional a través de un emotivo mensaje en sus plataformas digitales, concluyendo una brillante trayectoria de más de 20 años en los escenarios más exigentes del deporte internacional.


El colofón de su carrera sobre el terreno de juego ocurrió el pasado 24 de junio, durante la tercera jornada de la fase de grupos de la Copa del Mundo 2026. En la victoria 3-0 de la Selección Mexicana sobre Chequia en el Estadio Azteca, el director técnico Javier Aguirre le brindó sus últimos minutos en la élite al ingresarlo de cambio por Raúl Rangel, sellando de forma simbólica su participación en el sexto Mundial de su expediente personal.


Ochoa irrumpió en la primera división el 15 de febrero de 2004 con el Club América. Su impacto con las Águilas fue inmediato, alzando el título del Clausura 2005. En 2011 rompió paradigmas para los cancerberos aztecas al emigrar a Europa con el AC Ajaccio de Francia, iniciando una extensa travesía internacional que incluyó pasos por el Málaga y Granada en España, Standard de Lieja en Bélgica —donde conquistó la Copa de Bélgica—, Salernitana en Italia, AVS Futebol en Portugal y finalmente el AEL Limassol de Chipre. A nivel de clubes acumuló 788 partidos oficiales y 194 porterías a cero.


Con la Selección Mexicana, el arquero disputó 154 partidos internacionales y conquistó cinco títulos de la Copa Oro, una Liga de Naciones de la CONCACAF y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. 


Asimismo, igualó la marca histórica de seis convocatorias mundialistas (2006, 2010, 2014, 2018, 2022 y 2026), registrando atajadas memorables en Brasil 2014 ante Neymar, en Rusia 2018 frente a Alemania y en Qatar 2022 deteniendo un penalti a Robert Lewandowski.



La estrella que España no bordó de blanco

Luis de la Fuente desafió la historia al dejar fuera al club más poderoso del mundo. El resultado no fue un fracaso anunciado, sino la confirmación de que el colectivo pesa más que el dinero.


Foto: @SEFutbol

El sudor de la prórroga aún evaporaba sobre la hierba de Nueva York cuando Ferran Torres impactó ese balón. Faltaban apenas algunos minutos para los penaltis contra la Argentina de Scaloni. Cuando la pelota besó la red y el estruendo sacudió el MetLife Stadium, la pantalla gigante de la transmisión oficial enfocó el banquillo español. Allí, con los brazos en alto, Luis de la Fuente abrazaba a un grupo de futbolistas donde no había un solo representante del escudo con la corona dorada.


Para entender la dimensión del terremoto que acababa de ocurrir a casi siete mil kilómetros de Madrid, hay que mirar noventa años hacia atrás. Desde que el fútbol en España dejó de ser un pasatiempo de puertos para convertirse en una cuestión de Estado, la selección nacional y el Real Madrid marcharon tomados de la mano. El club de Chamartín era la columna vertebral, el depósito del orgullo patrio, el espejo donde se miraba la federación. Se podía perder o ganar, pero el escudo del Madrid siempre estaba ahí implícito abriendo las expediciones mundialistas.


En mayo de 2026, De la Fuente se encerró en su despacho de Las Rozas y decidió romper ese pacto no escrito.


La lista de 26 convocados para la Copa del Mundo sacudió los despachos de prensa. Las portadas de los diarios deportivos al día siguiente no hablaban de táctica; hablaban de afrenta. La prelista de 55 nombres había incluido a Fran García, a Gonzalo García y al joven central Dean Huijsen. Pero cuando llegó el momento de estampar la firma definitiva, el seleccionador tomó el bolígrafo y cruzó los tres nombres. Sin lesiones de por medio. Sin excusas médicas a las que aferrarse para amortiguar el golpe mediático. Un corte puramente técnico. La primera vez en 16 mundiales consecutivos —y casi un siglo de historia— que la Roja acudía al torneo más importante del planeta con cero futbolistas del equipo más importante del mundo.


Las radios estallaron. Se habló de provocación, de imprudencia, de un capricho táctico que le costaría el puesto al entrenador si las cosas salían mal. La presión mediática desde la capital era un yunque sobre los hombros de un técnico que nunca tuvo el perfil grandilocuente ni el carisma telegénico de sus antecesores.


Pero De la Fuente no estaba armando una pasarela de celebridades. Estaba construyendo un reloj de precisión.


Mientras en los palcos VIP de Valdebebas se acumulaban los millones de euros en fichajes globales y estrellas galácticas diseñadas para ganar partidos por aplastamiento individual, el seleccionador nacional buscaba otra cosa. Buscaba futbolistas dispuestos a morder el césped tras cada pérdida, a correr cincuenta metros hacia atrás sin mirar el marcador, a entender que la camiseta de la selección no se viste por decreto ni por el peso del escudo de procedencia. Mientras el Real Madrid se convertía en una multinacional del espectáculo individual donde los talentos locales terminaban relegados al banquillo o a minutos residuales, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas germinaba un bloque humilde, forjado en la paciencia asociativa del Barcelona de La Masia y la fiabilidad de la cantera norteña.


En la cancha, la apuesta se tradujo en una máquina implacable. Comandados por un Rodri gigantesco que adueñó cada metro del medular, respaldados por la insolencia callejera de Nico Williams y Lamine Yamal, y rematados por el colmillo de Ferran Torres, España no necesitó la jerarquía impuesta por los millones. Jugó un fútbol de memoria, rabioso y colectivo.


El gol de Ferran en la prórroga contra Argentina no solo valió una segunda copa del mundo. Destruyó el mito de que el fútbol español necesita la venia del Bernabéu para alcanzar la gloria.


Cuando el capitán levantó el trofeo bajo la lluvia dorada en Nueva Jersey, el debate en España quedó enterrado para siempre bajo el peso de la medalla de oro. La imagen de esa lista de 26 hombres sin representación blanca dejó de ser una provocación periodística para convertirse en una lección histórica: la grandeza de una selección no se compra en el mercado de traspasos, se edifica en la cohesión de un equipo que cree en una sola idea. Aquel día, España tocó la eternidad sin ningún jugador que vistiera de blanco. Y demostró que, para ser campeón del mundo, el trabajo en equipo siempre pesará más que la chequera.

Remco Evenepoel conquista la contrarreloj de la Etapa 16 y presiona a Tadej Pogacar en la clasificación general

El corredor mexicano del UAE Team Emirates firmó un quinto puesto en la prueba cronometrada entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains, manteniendo la ventaja sobre Paul Seixas en la disputa por el maillot blanco.


Foto: @LeTour


La alta montaña alpina y el cronómetro dictaron sentencia en la decimosexta jornada del Tour de Francia 2026. En una exigente prueba de contrarreloj individual de 26.1 kilómetros celebrada entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains —con el paso crucial por el puerto de segunda categoría en la Côte de Larringes—, el belga Remco Evenepoel (Red Bull-Bora-Hansgrohe) ratificó su condición de especialista mundial al adjudicarse la victoria de etapa, mientras el mexicano Isaac del Toro defendió con firmeza su puesto en el podio provisional de la carrera.


Evenepoel voló sobre el trazado para detener el reloj en 32:19, superando por 28 segundos al líder de la clasificación general, Tadej Pogacar (UAE Team Emirates), y por 1:04 al danés Mattias Skjelmose (Lidl-Trek). Pogacar, pese a sufrir un susto en el trazado tras abrirse en una curva y corregir con el freno para evitar la caída, logró proteger el maillot amarillo, conservando una ventaja de 4:32 sobre el corredor belga.


Por su parte, Isaac del Toro afrontó la prueba en la tercera posición de la tabla general, arrancando su esfuerzo justo antes que los dos primeros clasificados. El ciclista bajacaliforniano registró un tiempo de 8:08 en el primer parcial y marcó 16:48 en el segundo punto de control, igualando la referencia de su rival directo por el maillot blanco, el francés Paul Seixas (Decathlon AG2R La Mondiale).


Al cruzar la línea de meta, Del Toro detuvo el cronómetro en 33:40 para finalizar en la quinta posición del día, a 1:21 del ganador Evenepoel y solo cinco segundos por detrás de Seixas (33:35). El resultado permite al integrante del UAE Team Emirates conservar la tercera casilla en la clasificación general a 6:51 de Pogacar, manteniendo una brecha de 20 segundos sobre Seixas en la tabla de los jóvenes. Más atrás se ubica el español Juan Ayuso, quien ascendió al quinto puesto general a 9:22 del liderato.


La jornada también dejó momentos de zozobra tras la dura caída sufrida por el alemán Florian Lipowitz, que compromete su continuidad en la ronda francesa. La competencia continuará este miércoles 22 de julio con la disputada de la Etapa 17, un trayecto llano de 174.7 kilómetros entre Chambéry y Voiron idóneo para el remate de los especialistas en el esprint.

lunes, julio 20, 2026

David Ospina es nuevo portero del Atlante para el Apertura 2026

El histórico guardameta de la Selección Colombia llega libre tras su paso por Atlético Nacional y se pondrá a las órdenes de Miguel Herrera en el Estadio Banorte.


Foto: Lachlan Cunningham/Getty Images


La directiva de los Potros de Hierro del Atlante dio un golpe de autoridad en el mercado de transferencias del Torneo Apertura 2026 de la Liga MX tras concretar la incorporación del guardameta colombiano David Ospina. El histórico jugador de 37 años llega al conjunto azulgrana como agente libre tras culminar su vínculo con Atlético Nacional.


El portero antioqueño desembarca en el balompié mexicano con el respaldo de haber integrado la nómina definitiva de Néstor Lorenzo con la Selección de Colombia en la Copa del Mundo 2026, donde el combinado cafetero alcanzó la instancia de cuartos de final antes de caer frente a Suiza. Ospina, poseedor del récord histórico de apariciones con la camiseta de su país al registrar 128 internacionalidades, sumó en Norteamérica su tercera participación mundialista en el expediente personal tras Brasil 2014 y Rusia 2018.


La trayectoria del nuevo arquero azulgrana incluye un extenso recorrido por el fútbol de Europa y Oriente Medio. Tras dar el salto al Niza de la Ligue 1 francesa, defendió la portería del Arsenal de Inglaterra —donde conquistó dos FA Cup y una Community Shield— para posteriormente militar en el Napoli de la Serie A de Italia, club con el que alzó la Copa Italia. Previo a su retorno al fútbol sudamericano, compartió plantilla con Cristiano Ronaldo en el Al-Nassr de Arabia Saudita. En su última etapa con Atlético Nacional (2024-2026), disputó 70 partidos oficiales, acumuló 30 porterías a cero y añadió cuatro títulos más a su palmarés: dos Copas Colombia, una Liga y una Supercopa.


Ospina llega para ponerse a las órdenes del director técnico Miguel 'Piojo' Herrera, sumando competencia directa en la portería con Óscar Jiménez, quien resguardó el arco azulgrana en el arranque del certamen durante la caída 2-1 ante Necaxa en Aguascalientes. El guardameta arribará a la capital del país para realizar los exámenes médicos correspondientes y quedar a disposición del cuerpo técnico de cara a los compromisos de la fase regular, donde Atlante enfrentará al América en la Jornada 2 y posteriormente a Cruz Azul en la Jornada 3 en el Estadio Banorte.

Argentina’s moral collapse: Punches, snubs, and chaos mar the 2026 World Cup Final against Spain

The Albiceleste’s aggressive behavior against Spain sparked international condemnation, triggered riots in Buenos Aires, and left manager Lionel Scaloni’s future uncertain.


Photo: EFE

The 2026 World Cup Final at MetLife Stadium should have been remembered as an epic tactical battle decided in extra time in favor of Spain. Instead, the match dissolved into a showcase of ethical collapse and unsportsmanlike conduct by the Argentine National Team, whose post-match behavior completely overshadowed the sporting result and drew unanimous international condemnation.


The chaos erupted immediately after the final whistle. Official broadcast footage and stadium security cameras captured direct physical assaults by Argentine players. Defender Nahuel Molina threw a punch at Spain's Rodri, while midfielder Leandro Paredes violently shoved both Gavi and Eric Garcia. The complete loss of discipline extended to the bench, where assistant coach Roberto Ayala actively participated in the altercations, accompanied by aggressive outbursts from veteran defender Nicolas Otamendi.


The disregard for basic sportsmanship peaked during the official medal ceremony. The Argentine squad broke FIFA protocol by turning their backs on the stage the exact moment the Spanish team lifted the World Cup trophy. Subsequent claims by local South American media attempted to frame the action as a "tribute to their fans"—a justification that carries no weight against the fundamental rules of respect mandated by football's governing bodies.


The crisis intensified in the mixed zone, where the entire Argentine delegation completely refused to speak to accredited journalists. This media blackout left the narrative to global outlets; British newspaper The Telegraph delivered a scathing headline, stating: "Football 1, Thugs 0."


The repercussions of the events in New Jersey immediately affected public order abroad. In Buenos Aires, massive gatherings around the Obelisco landmark turned into violent clashes with riot police, resulting in numerous arrests and the deployment of tear gas. Meanwhile, in Mexico City, local authorities evacuated fans from public venues following multiple brawls, demonstrating the direct negative impact that professional athletes' behavior can project onto the public.


The chaotic night concluded with an emotional press conference by manager Lionel Scaloni. Visibly shaken and in tears, Scaloni refused to defend his players' actions and openly questioned his future with the national team. The Argentine Football Association (AFA) now faces intense international pressure to enforce internal disciplinary measures to mitigate the severe reputational damage suffered on the world's biggest sporting stage.

Entre golpes y desplantes: Argentina la selección que no supo perder

Escándalo en Nueva Jersey: la final que expone la poca ética de la Selección Argentina


Foto: EFE


La derrota de Argentina ante España en la final del Mundial 2026 debería haberse registrado como una página dolorosa pero noble en la historia del fútbol albiceleste: un rival mejor, un gol en la prórroga, el aprendizaje que dejan las finales perdidas. En cambio, lo ocurrido en el MetLife Stadium transformó la imagen del equipo en un espectáculo lamentable que pinta de cuerpo entero una crisis ética. No fue solo fútbol: fue un acto público de mala educación, violencia y desprecio por las reglas mínimas de convivencia deportiva.


Los hechos hablan por sí mismos. Nahuel Molina conectando un golpe a Rodri; Leandro Paredes agarrando y empujando a Gavi y Eric García; Roberto Ayala, miembro del cuerpo técnico, yendo más allá del rol que le cabe en un banquillo; Nicolás Otamendi vociferando acusaciones entre jugadores. Esa suma de agresiones, captada por cámaras y observada por millones, no admite eufemismos. No es "calentura del momento" cuando intervienen miembros del cuerpo técnico y cuando las imágenes se repiten hasta formar un patrón reconocible. Es conducta profesional deficiente, es conducta humana cuestionable.


El desplante en la premiación —darse la vuelta mientras España recibía el trofeo— completó la faena. La explicación que circuló en algunos medios locales, la de un “gesto para la hinchada”, suena a justificación frágil ante una norma elemental de respeto. El protocolo no es un mero formalismo: es el ritual que ordena la convivencia entre ganadores y perdedores, una pieza imprescindible para mantener la dignidad del deporte. Darle la espalda al vencedor no es una devolución de cariño a los hinchas; es una falta de respeto pública que desdibuja cualquier narrativa heroica o sufrida que se quiera construir.


Peor aún fue el silencio posterior. Evadir la zona mixta y negarse a dar explicaciones deja el relato en manos de los que pueden escupir la opinión más contundente. Empresas informativas como The Telegraph no tardaron en titular con escarnio: "Fútbol 1, Delincuentes 0". Tal vez el titular es extremo, pero no deja de señalar la perversión del momento: la victoria deportiva de España y la derrota moral de Argentina en un mismo acto. Cuando la Selección—sus figuras, su cuerpo técnico y su dirigencia—elude rendir cuentas, se confirma que no solo se perdió un partido, sino también una ocasión para reparar con dignidad.


La repercusión no quedó en el estadio. En Buenos Aires, el Obelisco, lugar de catarsis y festejo, se convirtió en escenario de violencia con detenidos y gases; en Ciudad de México, hinchas desalojados tras riñas. El contagio de agresividad fuera del campo revela que la conducta de un plantel no es un asunto privado: alimenta actitudes, legitima excesos, devuelve al público una interpretación de que la violencia es parte del folclore del aguante. Aquí reaparece la nociva "cultura del aguante", que convierte la competencia en lucha de honor y hace del rival un enemigo deshumanizado.


No sirve refugiarse en interpretaciones parciales: la historia del fútbol argentino tiene capítulos de gloria y también de vergüenza. Las referencias a supuestas provocaciones arbitrales, a faltas de sanción o a antecedentes de otros mundiales no justifican golpes ni desplantes. La ética deportiva requiere autocontrol, responsabilidad institucional y la capacidad de aceptar la derrota con compostura. Si la Selección pretende ser modelo de conducta para millones de jóvenes y para una afición que invierte tiempo y dinero, debe asumir consecuencias claras.


Las preguntas que quedan son de fondo. ¿Responderá la AFA con sanciones ejemplares? ¿Habrá procesos claros contra los implicados, incluso si son figuras centrales? ¿Se implementará un plan de educación ética y manejo de conflictos dentro del plantel? La mera disculpa, sin medidas concretas, sería un paliativo insuficiente frente al daño reputacional y social causado.


Finalmente, la figura quebrada de Lionel Scaloni en la rueda de prensa—lágrimas y dudas sobre su continuidad—no exonera al resto. La responsabilidad es colectiva: jugadores, entrenadores, dirigentes y organizaciones que permiten o minimizan estas conductas. El fútbol es pasión, sí; pero la pasión no puede confundirse con impunidad.


La final en Nueva Jersey no solo entregó una copa a España; puso en evidencia una selección que, al menos en esta noche, mostró que no sabe perder. Y cuando un equipo internacionalmente venerado pierde también la dignidad, la factura no la paga solo el plantel: la paga todo un país que se reconoce en sus íconos deportivos.