En un final de alarido decidido por la revisión de video, los New York Knicks derrotaron 108-105 a los Atlanta Hawks, cortando una racha de 13 victorias locales de los de Georgia. Jalen Brunson, con 30 puntos, lideró la remontada neoyorquina frente a unos Hawks que vieron cómo el triple del empate de CJ McCollum fue anulado por la bocina.
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| Foto: Dale Zanine-Imagn Images |
Hay noches que marcan temporadas y hay noches que definen jerarquías. El State Farm Arena se vistió de gala para lo que muchos consideran un ensayo general de la postemporada, pero terminó siendo el escenario donde los New York Knicks demostraron por qué son el rival a vencer en la Conferencia Este. En un duelo que se decidió por milímetros en el reloj, Nueva York se impuso 108-105, propinando a los Atlanta Hawks su primera derrota en casa desde principios de febrero.
El protagonista absoluto del drama fue el cronómetro. Con 1.2 segundos por jugar y tras dos tiros libres de Jalen Brunson, CJ McCollum recibió un saque de banda y encestó un triple inverosímil desde media cancha que hizo estallar el pabellón. Sin embargo, tras una revisión exhaustiva de los oficiales, se determinó que el balón seguía en las manos de McCollum cuando las luces del tablero se encendieron. La canasta fue invalidada, y con ella, la racha de 13 triunfos consecutivos de Atlanta ante su público.
A pesar de la derrota, la noche fue histórica para Nickeil Alexander-Walker. El escolta de los Hawks, principal candidato al premio de Jugador Más Mejorado (MIP), firmó una actuación de 36 puntos, incluyendo 7 triples que le permitieron romper el récord de la franquicia de más tiros de larga distancia convertidos en una sola temporada. Sin embargo, el esfuerzo de "NAW" se vio opacado por la maestría de Jalen Brunson en el "clutch", quien anotó 17 de sus 30 puntos en el último periodo, escoltado por un Karl-Anthony Towns dominante con 21 unidades y 12 rebotes.
Para los Hawks, el partido dejó lecciones amargas sobre la profundidad de su plantilla. Sin Jock Landale en la pintura, Mitchell Robinson castigó a la defensa local con 12 rebotes en menos de 20 minutos. Atlanta, que lanzó para un pobre 40% de campo fuera de los triples, ahora debe reagruparse para asegurar su posición en la siembra, sabiendo que en la NBA de abril, la diferencia entre la gloria y la caída se mide en décimas de segundo.
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