La pausa del Juego de Estrellas no enfrió el impulso competitivo de los Toronto Raptors; al contrario, lo avivó. En el United Center de Chicago, Brandon Ingram fue la chispa y el motor que revivió a su equipo tras el receso: con una actuación de 31 puntos, ocho rebotes y seis asistencias, el alero supo imponer su autoridad en momentos críticos para que Toronto se impusiera 110-101 a los Chicago Bulls, extendiendo la racha de dolor para los locales que ahora encadenan siete derrotas consecutivas.
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| Foto: AP |
Desde el salto inicial, Ingram mostró una combinación letal de agresividad y precisión. En sus primeros 15 puntos, destiló confianza y diversidad ofensiva: penetraciones al aro, tiros de media distancia y acierto desde más allá del arco —acabó con un sólido 3-de-5 en triples—, evidenciando que su regreso tras el descanso fue bien planeado y ejecutado con precisión.
Toronto dominó los momentos claves, sobre todo en la segunda mitad. El tercer periodo fue el punto de quiebre: un parcial de 34 puntos por parte de los Raptors abrió brecha en el marcador, contrastando con un Chicago que tardó en ajustar su defensa y que —a pesar de los esfuerzos de Anfernee Simons— nunca pudo controlar totalmente las transiciones rápidas ni las ayudas defensivas de su rival.
Simons, quien lideró a los Bulls con 20 unidades en su quinta aparición tras arribar desde Boston, puso a su equipo a dos puntos con un triple que culminó un 7-0 parcial a falta de 2:12, empujando a los aficionados a creer en la remontada. Sin embargo, Collin Murray-Boyles respondió con una jugada de tres puntos a 1:18 del final y, sobre todo, Ingram sentenció con un tiro de media distancia con 36 segundos por jugar.
La complementación estadística también habla de equilibrio: Scottie Barnes, Immanuel Quickley y Ja’Kobe Walter aportaron 14 puntos cada uno, con Barnes además capturando nueve rebotes que ayudaron a controlar el ritmo del partido cuando los Bulls intentaban volver. RJ Barrett añadió 13 puntos, generando soluciones constantes desde el perímetro y la línea de tiros libres.
Para Chicago, la ausencia de su entrenador Billy Donovan, quien estuvo fuera del banquillo por motivos personales tras el fallecimiento de su padre, representó un factor emocional y estratégico difícil de sobrellevar. Su asistente, Wes Unseld Jr., asumió la conducción, pero no fue suficiente para frenar la ofensiva rival ni para detener la sangría en su defensa, especialmente ante un rival tan versátil como Toronto.
Con este resultado, los Raptors mejoran su récord a 33-23, consolidándose en la quinta posición de la Conferencia Este y sumando su octava victoria en 12 partidos, señal de consistencia en la segunda mitad de la temporada. Los Bulls, por su parte, se mantienen en una espiral negativa con marca 24-32 y ahora encaran su próximo desafío en casa frente a Detroit.
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