Un cuarto periodo dominante y la lesión de Devin Booker cambiaron el rumbo de un partido que los Suns tenían bajo control.
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| Foto: AP Photo/Mike Stewart |
Los Hawks de Atlanta volvieron a demostrar que saben sobrevivir en escenarios adversos. Con una reacción contundente en el último cuarto, Atlanta remontó para vencer 110-103 a los Suns de Phoenix, en un duelo que dio un giro decisivo tras la lesión en el tobillo derecho de Devin Booker.
Jalen Johnson fue el motor emocional y estadístico de los Hawks. El alero firmó una actuación imponente con 23 puntos y 18 rebotes, igualando su mejor marca personal y registrando su trigésimo doble-doble de la temporada, la cifra más alta de la NBA en la campaña. Su presencia en ambos costados fue clave para sostener a Atlanta cuando el partido parecía escaparse.
Phoenix había logrado inclinar el juego a su favor al cierre del tercer cuarto, tomando ventaja de 91-84 tras castigar errores y pérdidas de Atlanta. Booker lideraba la ofensiva visitante con autoridad, acumulando 31 puntos, además de cuatro rebotes y tres asistencias, y manteniendo a los Suns con el control del ritmo. Sin embargo, su salida por lesión cambió por completo el desarrollo del encuentro.
A partir de ese momento, Atlanta encontró claridad. La defensa subió un nivel, el rebote ofensivo comenzó a inclinarse de su lado y la ofensiva fluyó con mayor decisión. Los Hawks dominaron el último periodo 26-12, borrando la desventaja con una mezcla de transición, tiros exteriores y agresividad cerca del aro.
Onyeka Okongwu fue determinante en ese cierre. El pívot aportó 25 puntos y castigó constantemente a la defensa de Phoenix, tanto en segundas oportunidades como en ataques directos. Desde la banca, CJ McCollum añadió 21 puntos y extendió su racha a 34 partidos consecutivos anotando al menos 10 unidades, confirmando su impacto inmediato desde su llegada al equipo.
Atlanta terminó el partido con una ejecución ofensiva eficiente, conectando 43 de 81 tiros de campo y 13 de 26 desde la línea de tres puntos. Esa efectividad, sumada al control del rebote y la intensidad defensiva en los minutos finales, terminó por inclinar la balanza.
Fue el segundo y último enfrentamiento entre ambos equipos en la temporada, y al igual que en noviembre, los Hawks encontraron la manera de imponerse en un duelo cerrado. Esta vez, lo hicieron aprovechando el momento crítico del partido y mostrando una capacidad de respuesta que sigue consolidándose en casa.
Para Phoenix, la derrota dejó una preocupación mayor que el resultado: el estado físico de Booker, cuya ausencia fue determinante en el desenlace de un juego que parecía encaminado a su favor.
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