En un clásico épico, los Steelers sobreviven a una remontada tardía de Lamar Jackson. Un pase de touchdown de Aaron Rodgers en el último minuto y un gol de campo fallado por Baltimore sobre la hora le dan la división a Pittsburgh.
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| Foto: AP Photo/Terrance Williams |
Hay formas de ganar, y luego está la forma en que lo hacen los Pittsburgh Steelers ante los Baltimore Ravens. En un Acrisure Stadium que fue una olla a presión bajo el frío de enero, los Acereros se coronaron campeones de la AFC Norte tras vencer 26-24 en un partido que tuvo de todo: defensas brutales, genialidades de veteranos y una tragedia final para un novato.
Guerra de Trincheras (Q1 - Q3) Durante tres cuartos, el partido fue el guion soñado para los puristas de esta rivalidad. T.J. Watt y la defensa local impusieron su ley, golpeando constantemente a Lamar Jackson y limitando la explosividad terrestre de Baltimore. El marcador se movía lento, a base de goles de campo y posesiones largas. Aaron Rodgers, gestionando el juego con la frialdad de sus años, mantuvo a Pittsburgh arriba 20-17 entrando al tramo final, en un duelo que parecía destinado a decidirse por quién parpadeaba primero.
El Cuarto Cuarto: Locura Total Y entonces, se desató el caos. Con 2:20 en el reloj y la ofensiva de Baltimore estancada, Lamar Jackson sacó la magia. Escapando de la bolsa de protección, lanzó un misil de 63 yardas que encontró a Zay Flowers quemando la cobertura profunda. El estadio enmudeció cuando Flowers cruzó las diagonales: Ravens 24 - 20 Steelers. Parecía el golpe de nocaut.
La Respuesta del Veterano Pero Aaron Rodgers no había dicho su última palabra. Con menos de dos minutos y sin tiempos fuera, el mariscal orquestó una serie ofensiva clínica. "El General" movió las cadenas quirúrgicamente hasta llegar a zona roja. Con solo 0:55 segundos restantes, Rodgers detectó un cruce en la secundaria y disparó un dardo a Calvin Austin III, quien se zambulló en la zona de anotación para recuperar la ventaja. Marcador: 26-24 (tras el dramático fallo del punto extra de Chris Boswell, que dejó la puerta abierta a un gol de campo).
El Desenlace Trágico Baltimore tuvo una última oportunidad. Lamar Jackson obró otro milagro convirtiendo una 4ta y 10 con un pase al ala cerrada Isaiah Likely, colocando a su equipo en la yarda 26 de Pittsburgh con 3 segundos en el reloj.
Todo se redujo a la pierna del pateador novato Tyler Loop. Un gol de campo de 44 yardas para ganar la división. El silencio era total. El centro fue bueno, la colocación correcta, pero la presión pudo más: el balón salió desviado a la derecha (Wide Right).
El estadio estalló. Pittsburgh se lleva el título divisional y manda a Baltimore a la ruta del Comodín en uno de los finales más dramáticos en la historia reciente de la NFL.
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