Con una ejecución ofensiva impecable y un dominio absoluto de la pintura, los Sixers silenciaron el American Airlines Center, dejando a unos Mavericks sin respuestas defensivas en el último cuarto.
![]() |
| Foto: AP |
La jerarquía de los Philadelphia 76ers quedó de manifiesto en territorio texano. En un enfrentamiento que desnudó las carencias defensivas de los locales, los Sixers se impusieron con autoridad 123-108 sobre los Dallas Mavericks, consolidándose como uno de los equipos más peligrosos en gira de toda la NBA.
Desde el primer cuarto, Philadelphia impuso condiciones mediante un juego físico que Dallas nunca supo neutralizar. La escuadra dirigida por Nick Nurse movió el balón con inteligencia, encontrando espacios en una defensa de los Mavs que lució lenta en las rotaciones y vulnerable ante las penetraciones. La diferencia de 15 puntos al silbatazo final es el reflejo de un equipo de Philadelphia que supo acelerar en los momentos de mayor presión.
Por parte de los Mavericks, la falta de cohesión en el costado defensivo fue el factor determinante. A pesar de los esfuerzos por mantener el marcador cerrado durante la primera mitad, el equipo de Dallas se desmoronó tras el descanso. La ausencia de un anclaje defensivo sólido permitió que los 76ers anotaran con facilidad en la pintura y castigaran desde el perímetro tras una serie de balones perdidos que sentenciaron el destino de los de casa.
Con este triunfo de 123-108, los 76ers demuestran que su rotación actual tiene los argumentos necesarios para contender en lo más alto, basando su éxito en una disciplina táctica envidiable. Para Dallas, este resultado representa una señal de alarma, obligando al cuerpo técnico a replantear la estrategia de contención si pretenden mantenerse competitivos en la siempre difícil Conferencia Oeste.
%2011.43.52%E2%80%AFp.m..png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario