miércoles, enero 21, 2026

Detroit impone músculo sin su estrella y prolonga su dominio en el Este

Los Pistons gobiernan el partido de principio a fin y confirman que su solidez va más allá de Cade Cunningham


Foto: Gerald Herbert/AP


Los Detroit Pistons enviaron un mensaje claro al resto de la NBA: su liderazgo en la Conferencia Este no depende de una sola figura. Aun sin Cade Cunningham, descartado horas antes por enfermedad, Detroit controló el juego desde la primera posesión y se impuso 112-104 a los New Orleans Pelicans, sumando su cuarta victoria consecutiva y la séptima en sus últimos ocho partidos.


El partido quedó marcado desde el arranque. Jalen Duren, con una clavada apenas 16 segundos después del salto inicial, estableció el tono físico de una noche que fue dominada por los Pistons de principio a fin. Detroit nunca estuvo en desventaja, construyó una ventaja temprana y supo administrarla incluso cuando Nueva Orleáns intentó reaccionar en el cierre.


Duren fue el eje absoluto del encuentro. El pívot firmó una actuación de 20 puntos y 15 rebotes, imponiéndose en la pintura, castigando segundas oportunidades y sosteniendo la estructura defensiva del equipo. Su impacto no fue solo estadístico: cada rebote defensivo apagó la esperanza de transición de los Pelicans y cada finalización cerca del aro reforzó la autoridad visitante.


Ante la ausencia de Cunningham, Daniss Jenkins asumió la responsabilidad sin complejos. El guardia respondió con 17 puntos y cuatro asistencias, aportando control en momentos clave, especialmente cuando el ritmo del partido amenazaba con desordenarse. A su alrededor, Detroit encontró producción oportuna: Duncan Robinson sumó 15 puntos con cuatro triples, mientras Tobias Harris aportó 12 unidades y nueve rebotes, equilibrando el esfuerzo colectivo.


La defensa fue el cimiento del triunfo. Los Pistons limitaron a los Pelicans a 35.9% en tiros de campo, cerrando líneas de penetración y obligando a Nueva Orleáns a vivir del tiro exterior. Esa presión constante explicó por qué, pese a varios intentos de reacción, los locales nunca lograron empatar el partido.


Del lado de los Pelicans, la noche volvió a ser cuesta arriba. Saddiq Bey lideró con 20 puntos, mientras Trey Murphy III y Micah Peavy aportaron 17 unidades cada uno, aunque con baja eficiencia. El golpe más duro fue la salida anticipada de Zion Williamson, quien, tras comenzar el partido pese a estar en duda por enfermedad, abandonó al inicio del tercer cuarto y no regresó, cerrando su noche con apenas cuatro puntos y cuatro rebotes en 15 minutos.


Nueva Orleáns llegó a recortar la diferencia a cinco puntos (101-96) tras un triple de Peavy con poco menos de seis minutos por jugar, pero Detroit respondió con temple. Jenkins convirtió una jugada de tres puntos en el momento justo y los Pistons cerraron el partido desde la línea y el rebote defensivo, sin permitir un cierre dramático.


Con marca de 32-10, Detroit no solo sigue en la cima del Este: confirma que su identidad —defensa, dominio interior y ejecución colectiva— es sostenible incluso en noches sin su líder nominal. Para los Pelicans, en cambio, la derrota profundiza una crisis que ya los tiene como el peor equipo del Oeste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario