Phoenix castigó desde la banca, dominó el tercer cuarto y confirmó su buen momento con una victoria clave en Filadelfia.
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| Foto: AP Foto/Matt Slocum |
Los Phoenix Suns no necesitaron una noche perfecta, pero sí una ejecución inteligente y una banca productiva para imponerse 116-110 a los Philadelphia 76ers, en un duelo que volvió a exponer las diferencias de profundidad entre ambos equipos. Devin Booker fue el eje ofensivo con 27 puntos, mientras que el regreso de Jalen Green añadió energía y soluciones desde el banquillo en una victoria que consolida el buen momento del equipo de Arizona.
El partido se mantuvo parejo durante la primera mitad. Filadelfia, pese a las ausencias de Joel Embiid y Paul George, encontró puntos tempranos con Kelly Oubre Jr. y el novato VJ Edgecombe, quien asumió responsabilidades ofensivas sin complejos. Phoenix, por su parte, evitó el desorden y distribuyó la carga ofensiva, cerrando el segundo cuarto con una ligera ventaja tras un juego de media cancha más eficiente.
El punto de quiebre llegó tras el descanso. Los Suns salieron del vestidor con un ritmo ofensivo que los 76ers no lograron contener. El movimiento de balón fue clave: Phoenix castigó ayudas tardías y encontró tiros abiertos desde el perímetro, anotando ocho triples en el tercer cuarto. Booker lideró la embestida con decisiones precisas, mientras Grayson Allen, Jordan Goodwin y Collin Gillespie capitalizaron cada espacio concedido. Una racha de 22-6 transformó un partido cerrado en una ventaja que ya no soltarían.
La banca fue el factor diferencial. Cuatro suplentes de Phoenix terminaron en doble dígito, una muestra clara de profundidad y versatilidad. En ese contexto, el regreso de Jalen Green resultó significativo. En apenas su tercer partido de la temporada, el escolta aportó 12 puntos en 20 minutos, mostrando explosividad y ritmo competitivo tras una larga ausencia por lesión. Su producción no solo sumó puntos, también alivió la carga de Booker en momentos clave.
Filadelfia intentó reaccionar en el último cuarto. Tyrese Maxey y Quentin Grimes recortaron la diferencia con triples oportunos, obligando a ajustes defensivos y tiempos fuera. Sin embargo, cada intento de remontada encontró respuesta inmediata. Booker, con un tiro en suspensión en el momento justo, frenó el impulso local y devolvió el control a los visitantes.
Para los Suns, la victoria representa algo más que un resultado positivo: es la confirmación de un equipo que atraviesa una racha sólida, que gana desde la ejecución colectiva y que empieza a integrar piezas clave a su rotación. Para los 76ers, el partido volvió a evidenciar lo complicado que resulta sostener competitividad sin sus principales referentes.
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