Sin Joel Embiid, los 76ers arruinaron la fiesta post-Copa de los Knicks propinándoles apenas su segunda derrota en casa. El novato VJ Edgecombe se vistió de héroe en el cierre junto a un Tyrese Maxey letal para sentenciar el 116-107 final.
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| Foto: Brad Penner-Imagn Images |
La resaca del campeonato de la Copa NBA parece haber cobrado factura, o quizás fue simplemente la irreverencia de la juventud. Este viernes, los 76ers de Filadelfia (Five-Seven) no solo desafiaron las probabilidades al llegar sin su MVP, Joel Embiid, sino que asaltaron la "Meca del Baloncesto" con un marcador de 116-107, terminando con la racha de seis victorias consecutivas de los Knicks de Nueva York.
Tyrese Maxey asumió los galones de líder indiscutible. El base anotó 30 puntos y repartió nueve asistencias, pero fue su sangre fría en el último cuarto lo que definió la historia. Maxey encestó 11 unidades en el periodo final, incluyendo el triple que sepultó las esperanzas neoyorquinas.
Sin embargo, la historia de la noche tiene nombre y apellido: VJ Edgecombe. El novato no mostró pánico ante las luces de Broadway. Edgecombe aportó 23 puntos cruciales, siete de ellos en el tramo final del encuentro. Su impacto trascendió la anotación; con los Sixers aferrándose a una ventaja de 113-105 y menos de dos minutos en el reloj, Edgecombe se lanzó a la duela por un balón suelto, salvando la posesión y conectando con Jared McCain, quien a su vez asistió a Maxey para el triple definitivo. Una secuencia de puro corazón que valió el partido.
Ante la baja de Embiid (enfermedad y gestión de rodilla), Andre Drummond tomó la titularidad y ofreció una actuación estadística digna de estudio. El pívot no solo firmó un doble-doble de 14 puntos y 13 rebotes, sino que sorprendió a la defensa de Tom Thibodeau desde el perímetro: acertó tres de cuatro intentos desde la línea de tres puntos, una faceta inédita que abrió la cancha para las penetraciones de Maxey.
Para los Knicks, la derrota resulta paradójica. Dominaron los rebotes de manera abrumadora (57-36), con un Mitchell Robinson colosal que logró sus mejores marcas de la temporada (21 puntos, 16 rebotes) y mostró una inusual eficiencia desde la línea de castigo (7 de 8), corrigiendo su 22.2% de efectividad en la campaña.
Sin embargo, el cierre fue para el olvido. Jalen Brunson, quien venía de ser el héroe en Indiana, se apagó en el momento crítico. Aunque terminó con 22 puntos, falló sus cinco disparos en el último cuarto, permitiendo que Filadelfia ganara el parcial decisivo 28-20. El dominicano Karl-Anthony Towns cumplió con 22 puntos y 11 rebotes, pero no fue suficiente para evitar que el récord en casa cayera a 13-2.
Los Knicks regresaban a casa tras ganar la Copa NBA el martes, celebrando el título con su afición antes del salto inicial, aunque la franquicia decidió no colgar un estandarte conmemorativo. Filadelfia, por su parte, confirma su buen momento ganando cinco de sus últimos siete compromisos, demostrando que tienen profundidad más allá de su estrella camerunés.
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