Tras perderse ocho partidos, el 'Greek Freak' regresó con 29 puntos en minutos limitados para liderar a Milwaukee. Los Bulls vieron cortada su racha de cinco victorias en una noche que terminó con los ánimos encendidos.
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| foto: Geoff Stellfox/Getty Images |
La espera terminó y el impacto fue inmediato. Tras una ausencia de ocho partidos que se sintió eterna para la afición de Milwaukee, Giannis Antetokounmpo regresó a la duela este sábado para recordar por qué es uno de los jugadores más dominantes del planeta. Con una actuación eficiente de 29 puntos en apenas 25 minutos, el dos veces MVP guio a los Milwaukee Bucks a una victoria de 112-103 sobre los Chicago Bulls, silenciando el United Center y cortando la racha de cinco triunfos consecutivos que presumían los locales.
El alero griego, recuperado de una distensión en el gemelo derecho, operó bajo una estricta restricción de minutos impuesta por el cuerpo médico y el entrenador Doc Rivers. Sin embargo, el tiempo en cancha fue suficiente para cambiar la cara de unos Bucks que habían perdido seis de sus últimos ocho compromisos. Giannis añadió ocho rebotes y fue el eje sobre el cual rotó una ofensiva que, por fin, encontró fluidez.
Aunque Antetokounmpo se llevó los reflectores, la victoria de Milwaukee se cimentó en el aporte de su renovada plantilla. Ryan Rollins emergió como el factor inesperado de la noche, anotando 20 puntos con una puntería letal desde el perímetro, incluyendo triples cruciales en el último cuarto.
Bobby Portis, fiel a su estilo, aportó energía desde la banca con un doble-doble de 17 puntos y 10 rebotes, castigando a su exequipo. Las nuevas piezas del esquema de los Bucks también respondieron: Myles Turner sumó 13 puntos protegiendo la pintura, mientras que Kyle Kuzma añadió 12 unidades, demostrando que la rotación de Milwaukee empieza a encontrar química.
El partido llegó al "clutch" con el marcador al rojo vivo. Con Milwaukee ganando apenas 95-94 y cinco minutos en el reloj, los fantasmas de los cierres recientes amenazaron con aparecer. Fue entonces cuando la defensa visitante apretó y los tiradores respondieron.
Una racha de 8-0, impulsada por triples consecutivos de Ryan Rollins y el francotirador AJ Green, le dio a los Bucks el respiro necesario. Chicago, que había luchado todo el partido, no pudo recuperarse de ese golpe y nunca logró acercarse a menos de tres puntos en el resto del encuentro.
Por los Bulls, la dupla de Nikola Vucevic y Coby White combinó 32 puntos (16 cada uno), mientras que Josh Giddey coqueteó con el triple-doble (13 puntos, 9 asistencias, 7 rebotes). La banca de Chicago intentó mantener el ritmo con aportes de Tre Jones y Zach Collins, quienes ayudaron a reducir déficits de doble dígito en la primera mitad, pero la gasolina se acabó en el cierre.
El final del partido tuvo tintes de polémica. Tras el bocinazo final, los jugadores de ambos equipos intercambiaron palabras y empujones en el centro de la cancha. La molestia de los Bulls pareció derivar de una última jugada ofensiva de los Bucks buscando a Giannis cuando el partido ya estaba decidido, rompiendo los "códigos no escritos" del baloncesto. Afortunadamente, la sangre no llegó al río y ambos planteles se retiraron a los vestuarios sin mayores incidentes.
Con este triunfo, Milwaukee toma una bocanada de aire fresco, mientras que Chicago deberá reagruparse para iniciar una nueva racha positiva.
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