Un garrafal descuido del guardameta sustituto Senne Lammens en el minuto 87 permitió al mediocampista del Arsenal firmar el gol de la victoria en California, sellando una cita de gala ante Les Bleus.
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La Selección de España ha vuelto a reclamar su lugar en la aristocracia del balompié global. En un electrizante compromiso de cuartos de final de la Copa del Mundo FIFA 2026, la Roja superó 2-1 a su similar de Bélgica ante más de 70,000 espectadores en el Estadio de Los Ángeles. El combinado dirigido por Luis de la Fuente ratificó su regreso a la antesala de la gran final por primera vez en 16 años, emulando la mítica campaña de Sudáfrica 2010. La victoria ibérica se edificó mediante una propuesta de alta posesión y volumen ofensivo, aunque requirió de una alta dosis de drama en las postrimerías del encuentro para quebrar la resistencia de los Diablos Rojos.
El planteamiento inicial expuso el monólogo territorial de España bajo la batuta organizativa de Rodri en el mediocampo. La paridad se rompió al minuto 29 tras una genialidad de Lamine Yamal, quien desbordó por el sector derecho y sirvió para Dani Olmo; aunque el arquero Thibaut Courtois logró desviar el remate inicial, Fabián Ruiz capitalizó el rebote dentro del área chica para colocar el 1-0. Pese al asedio español, Bélgica reaccionó al minuto 41 mediante un centro quirúrgico de Timothy Castagne que Charles De Ketelaere conectó de cabeza tras ganarle la posición a Pau Cubarsí. La anotación significó un doble impacto: decretó el 1-1 y sepultó el récord histórico de imbatibilidad del guardameta Unai Simón, quien dejó su marca en 650 minutos sin recibir anotación en Copas del Mundo.
En el complemento, la dinámica del juego mutó drásticamente debido a las contingencias físicas. Al minuto 65, Thibaut Courtois sufrió una lesión en el muslo que lo obligó a abandonar el terreno de juego entre lágrimas cuatro minutos más tarde, cediendo su lugar al joven guardameta Senne Lammens. Los ingresos de Nico Williams, Ferran Torres y Mikel Merino revitalizaron el ataque ibérico frente a un bloque belga replegado que apostaba a los contragolpes de Jérémy Doku y Kevin De Bruyne.
El momento cumbre del partido se ejecutó en el minuto 87. Tras un potente disparo de larga distancia ensayado por Cubarsí, el portero Lammens ofreció una floja respuesta al escupir el balón hacia el centro del área. Fiel a su instinto, Merino anticipó a la zaga y empujó el esférico al fondo de las redes para firmar el 2-1 definitivo. "No me lo creo, otra vez lo he hecho", declaró un emocionado Merino al término del partido, emulando su rol de héroe tal como lo hizo en la prórroga de octavos de final frente a Portugal. Con la clasificación consumada, España se trasladará a Dallas para disputar la semifinal frente a la Selección de Francia el próximo 14 de julio.
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