Un tempranero gol de Mahmoud Saber, neutralizado por la respuesta de Ramin Rezaeian, selló un dramático reparto de puntos que coloca a los africanos en dieciseisavos y deja en suspenso a la escuadra asiática.
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| Foto: AP Foto/Maddy Grassy |
La jornada definitiva dentro del Grupo G de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 ha facturado una de las resoluciones más dramáticas de la primera fase sobre el césped de Washington. Este viernes por la tarde, en el Estadio de Seattle, la Selección de Egipto esculpió un hito sin precedentes en su trayectoria deportiva al clasificar por primera vez en su historia a la ronda de eliminación directa, tras firmar un ríspido empate 1-1 ante su similar de Irán. El tiralíneas dispuesto por el seleccionador Hossam Hassan resistió los vatios de presión del cuadro asiático, sumando cinco unidades para adueñarse de la segunda plaza del sector, mientras que el conjunto dirigido por Amir Ghalenoei ancló en la tercera casilla con tres puntos, quedando a expensas de las complejas planillas matemáticas para acceder como uno de los mejores terceros.
El compromiso oficial rompió sus amarras con el cuadro africano volcado en campo rival bajo la guía de su capitán Mohamed Salah. Apenas al minuto 5, los Faraones rompieron el bloque defensivo; Salah comandó la incursión y buscó conectar con Mahmoud Ahmed ‘Trezeguet’, forzando la intervención del arquero Alireza Beiranvand, pero el rebote quedó a merced de Mahmoud Saber, quien desenfundó un potente cañonazo que se filtró entre las piernas del guardameta y la defensa para dictar el 1-0 provisional. La respuesta persa no tardó en sacudir las pizarras. Al minuto 11, el árbitro central polaco Szymon Marciniak decretó una pena máxima a favor de Irán tras una infracción de Mohamed Abdel Monem sobre Mehdi Taremi. El propio capitán del Olympiacos ejecutó desde los once pasos, pero el portero Mostafa Shobeir adivinó la trayectoria recostándose a su izquierda para salvar su valla.
Pese al golpe anímico, la escuadra iraní mantuvo el orden táctico y encontró la paridad al minuto 14. Milad Mohammadi perforó el carril izquierdo y sacó un disparo que Shobeir rechazó con apuros; el balón suelto fue capturado por Ramin Rezaeian, quien con una tiza perfecta firmó el 1-1 desde un ángulo sumamente complejo. A partir de ese momento, el cotejo mutó a un ejercicio de alta resistencia física. En el complemento, Irán levantó una muralla compacta frente a su área para contener los embates egipcios, lo que forzó a Hossam Hassan a buscar frescura retirando a Salah al minuto 67 para dar ingreso a Ahmed Sayed ‘Zizo’.
El drama absoluto se apoderó de Seattle en el tiempo de compensación. Al minuto 93, la tribuna asiática estalló cuando el defensor Shoja Khalilzadeh conectó un balón al fondo de las redes que significaba la remontada y la clasificación directa de Irán. Sin embargo, tras la notificación de la oficina del VAR, el colegiado Szymon Marciniak rectificó la decisión en las planillas oficiales e invalidó la acción por un fuera de juego milimétrico. Con el silbatazo final, Bélgica se adueña de la cima del grupo con 5 puntos (+4 de diferencia tras golear 5-1 a Nueva Zelanda), escoltada por Egipto con 5 unidades (0 de diferencia), instalando a los Faraones en los dieciseisavos de final donde chocarán contra Australia el próximo 3 de julio en Dallas. Por su parte, Irán ingresa a la sala de espera con 3 unidades, monitoreando el cierre del resto de los sectores para validar su supervivencia corporativa.
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