La escuadra africana contuvo el bloque defensivo de los dirigidos por Roberto Mancini para adueñarse de la segunda plaza del sector, capitalizando la caída de Uruguay ante España para citarse con la campeona del mundo.
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| Foto: Reuters |
La primera fase dentro del Grupo H de la Copa del Mundo de la FIFA 2026 ha facturado una de las epopeyas más memorables en la historia contemporánea de la competición, transformando los pronósticos iniciales en una página de pura antología futbolística. Este viernes 26 de junio, la Selección de Cabo Verde firmó una proeza monumental al empatar 0-0 ante su similar de Arabia Saudita en la última fecha de la ronda de grupos. El planteamiento ordenado por el timonel del conjunto africano blindó el arco propio para amarrar la segunda posición del sector con tres unidades. La gesta cobró un valor superlativo al combinarse con la victoria de España por 1-0 sobre Uruguay, un dictamen que decretó la eliminación inmediata de los sudamericanos y catapultó a los debutantes directamente a los dieciseisavos de final.
En el primer capítulo, los Tiburones Azules asumieron la iniciativa de la circulación mediante los desbordes perimetrales de Ryan Mendes y Deroy Duarte. No obstante, el bloque bajo dispuesto por Arabia Saudita neutralizó con solvencia las incursiones caribeñas, replegando sus líneas con una disciplina granítica y buscando lastimar a través de contragolpes veloces que mantuvieron a la zaga africana en máxima alerta, enviando el cotejo al descanso con las porterías inmaculadas.
En la etapa complementaria, la escuadra caboverdiana dosificó sus vatios físicos, sabiendo que el empate provisional, sumado a las noticias que llegaban desde el duelo simultáneo donde España maniataba a los charrúas, les otorgaba el boleto corporativo. La acción de mayor peligro de la tarde se esculpió al minuto 75 a través de una veloz transición ofensiva comandada por el experimentado ariete Nuno da Costa. El delantero del Başakşehir FK taladró el pasillo central, ingresó al área y sirvió una asistencia quirúrgica para la llegada de Laros Duarte; cuando las tribunas se preparaban para cantar el gol de la victoria, el guardameta Mohammed Al-Owais ejecutó una espectacular atajada milagrosa para desviar el esférico a tiro de esquina.
El tramo de cierre se transformó en un ejercicio de alta resistencia donde Cabo Verde defendió el cero con el orgullo intacto. Con el silbatazo final, el Grupo H decretó su ordenamiento formal: España se apoderó de la cima con siete puntos, seguida por Cabo Verde con tres unidades y una diferencia de goles neutra (0), mientras que Uruguay ancló en la tercera plaza con apenas dos puntos, quedando matemáticamente fuera del certamen al no poder aspirar a las planillas de los mejores terceros.
Cabo Verde inscribe su nombre en los libros de estadísticas al clasificar invicto sin registrar una sola victoria, tras encadenar empates ante España (0-0), Uruguay (2-2) y Arabia Saudita (0-0). Los Tiburones Azules ya preparan sus alforjas logísticas para trasladar su campamento a Miami, Florida, donde el próximo viernes disputarán un histórico duelo de eliminación directa ante la campeona del mundo, Argentina.
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