En una noche que parecía destinada al desastre tras un primer cuarto de pesadilla, los LA Clippers demostraron su madera de contendientes. Liderados por Darius Garland y un Kawhi Leonard quirúrgico, el equipo angelino remontó 24 puntos para vencer 114-113 a unos Pacers que no pudieron sostener su efectividad inicial.
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| Foto: AP Foto/Doug McSchooler |
Hay victorias que valen más que un número en la columna de triunfos, y la de este viernes en el Intuit Dome fue una declaración de principios. Los LA Clippers sobrevivieron a un inicio catastrófico para terminar venciendo 114-113 a los Indiana Pacers, gracias a un tiro en suspensión de Kawhi Leonard cuando el reloj apenas mostraba 0.4 segundos de vida.
Un inicio de pesadilla
Los Pacers, a pesar de llegar con el peor récord de la liga, saltaron a la duela con la puntería afinada. En un primer cuarto surrealista, encestaron 8 de 11 triples, estableciendo una ventaja de 42-21 que llegó a ser de 24 puntos (45-21) al inicio del segundo periodo. Los abucheos locales empezaban a escucharse mientras la defensa de Tyronn Lue se veía incapaz de contener el ritmo frenético de Indiana.
El factor Garland y la consistencia de Kawhi
La reacción comenzó desde la base. Darius Garland tomó las riendas del ataque y terminó como el máximo anotador del encuentro con 30 puntos, castigando la pintura y distribuyendo el balón con inteligencia. Mientras tanto, Kawhi Leonard mantenía su ritmo imperturbable. Al terminar con 28 puntos, Leonard se convirtió en apenas el 14º jugador en la historia de la NBA en anotar al menos 20 unidades en 50 partidos consecutivos, una racha de constancia absoluta que data desde noviembre pasado.
0.4 segundos de gloria
El cierre fue un intercambio de golpes digno de postemporada. Un tiro de Obi Toppin puso a Indiana arriba 113-108 a falta de un minuto, pero los Clippers no se quebraron. Tras dos tiros libres de Garland y un fallo crítico de Pascal Siakam, Los Ángeles tuvo la posesión final.
Desde la banda izquierda, el balón llegó a las manos de Leonard. Con la frialdad que lo caracteriza, botó hacia el centro, se elevó por encima de su marca y encestó el tiro en suspensión que desató la locura en las gradas.
Esta victoria, la cuarta consecutiva para el equipo, representa además un hito histórico para el banquillo: Tyronn Lue alcanzó su victoria número 400 como entrenador jefe en la NBA, consolidándose como una de las mentes tácticas más brillantes de la era moderna.
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