En una noche que evidenció las diferencias estructurales entre un contendiente sólido y un equipo dependiente de su estrella, los Boston Celtics derrotaron 121-110 a los Golden State Warriors en el Chase Center, capitalizando la ausencia de Stephen Curry y ejecutando una actuación colectiva de alto calibre liderada por Jaylen Brown.
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| Foto: Jeff Chiu/AP |
Brown fue el eje absoluto del partido: 23 puntos, 15 rebotes y 13 asistencias, su tercer triple-doble de la temporada y el quinto de su carrera. No fue solo volumen estadístico; fue control del ritmo, dominio del rebote defensivo —todos sus tableros llegaron en ese costado— y lectura constante de las ayudas defensivas. Sus 13 asistencias marcaron el máximo de su carrera, reflejo de un jugador que no solo anotó, sino que dirigió.
Boston construyó la victoria desde el segundo cuarto. Tras un primer periodo de intercambio ofensivo, los Celtics abrieron el parcial con una ráfaga de 17-2, castigando la segunda unidad de Golden State y atacando repetidamente la pintura antes de abrir el perímetro. La ventaja al descanso (74-51) fue producto de una defensa agresiva en líneas de pase y una transición ofensiva quirúrgica.
El aporte del banquillo fue determinante. Payton Pritchard lideró la ofensiva con 26 puntos, incluidos triples consecutivos en el último cuarto cuando Golden State intentó reaccionar. Sam Hauser añadió 16 unidades con eficacia perimetral, consolidando la amplitud ofensiva verde.
Golden State, sin Curry por molestias en la rodilla, volvió a mostrar su vulnerabilidad estructural: ahora tiene marca negativa esta temporada cuando el dos veces MVP no juega. La ofensiva careció de fluidez sostenida y dependió de esfuerzos individuales. De’Anthony Melton sumó 18 puntos, mientras Will Richard y Gui Santos aportaron 17 cada uno. En su debut con los Warriors, Kristaps Porzingis registró 12 puntos en minutos controlados tras recuperarse de una lesión en el tendón de Aquiles izquierdo.
Los Warriors lograron reducir una desventaja que llegó a ser de 30 puntos cuando una volcada de Gary Payton II acercó el marcador a 111-99 con seis minutos por jugar. Pero cada intento de presión fue neutralizado por la calma de Boston: Brown administró posesiones y Pritchard castigó desde el perímetro.
Boston gana siete de sus últimos ocho encuentros y reafirma su posición en la parte alta del Este, mientras Golden State continúa sufriendo en ausencia de su líder.
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