Cade Cunningham sigue firmando su temporada de consolidación como estrella. Con 29 puntos y 10 asistencias, el base lideró a los Pistons de Detroit a un triunfo de peso 124-121 sobre los Nuggets de Denver, en un duelo que reafirma el gran momento de la franquicia.
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| Foto: AP Foto/Duane Burleson |
Detroit, que ya había vencido a Denver días atrás en Colorado, repitió la dosis esta vez en casa y confirmó que su crecimiento no es casualidad. Los Pistons han ganado cinco de sus últimos seis encuentros y vienen de propinarle a Brooklyn una derrota histórica por 53 puntos.
Jalen Duren fue un socio dominante en la pintura con 19 puntos y 13 rebotes, mientras que Duncan Robinson aportó 20 unidades con su habitual amenaza perimetral.
Del lado de Denver, Jamal Murray sostuvo la ofensiva con 32 puntos y ocho asistencias. Nikola Jokic sumó 24 puntos y 15 rebotes, pero nunca pudo inclinar el partido a favor de su equipo.
Los Nuggets jamás lideraron el marcador. Aun así, Jokic acercó a Denver 112-107 con poco más de dos minutos por jugar. Un triple de Murray redujo la brecha a una posesión, pero Tobias Harris respondió con otro bombazo que devolvió oxígeno a Detroit.
En el cierre, los Pistons defendieron con orden y aseguraron el triunfo desde la línea de tiros libres.
Estos Pistons ya no son promesa: son realidad competitiva. El equipo muestra identidad, juventud con confianza y una estrella clara en Cunningham que maneja tiempos y decisiones como veterano. Ganarle dos veces seguidas a Denver —con Jokic en cancha— manda un mensaje fuerte al resto de la liga. Detroit juega con energía, profundidad y convicción.
Denver, en cambio, luce dependiente de ráfagas individuales. Jokic produce, pero el equipo no siempre logra imponer su estilo cuando el rival marca el ritmo. Si Detroit mantiene esta consistencia, puede convertirse en uno de los proyectos jóvenes más peligrosos de la NBA.
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