En una noche donde cada posesión fue una batalla, los Houston Rockets encontraron su pulso definitivo en los minutos críticos para sellar un triunfo 119-113 sobre los Chicago Bulls en el Toyota Center, un duelo marcado por 35 cambios de ventaja y 19 empates, un verdadero vaivén táctico que exigió uñas y corazón hasta el final.
![]() |
| Foto: AP |
Desde el salto inicial, el griego de la ofensiva, Kevin Durant, dejó claro que sería el eje de Houston. Con 28 puntos integrados con precisión quirúrgica y el liderazgo silencioso que lo ha caracterizado en su carrera, Durant supo cuándo empujar y cuándo ceder la bola para mantener al rival en constante duda.
Lo de Durant no fue un destello aislado, sino la culminación de un entramado colectivo bien ejecutado. Alperen Şengün se erigió como el motor de la creación, cerrando con 23 puntos y 11 asistencias, dominando las líneas de pase y obligando a Chicago a ajustar su defensa cada vez que metía el balón en dribling.
Un duelo que se escribió de ida y vuelta
Desde el tercer cuarto, ninguno de los dos equipos logró abrir diferencias significativas. Chicago, liderado por una actuación de 34 puntos de Tre Jones —su tope personal— con una eficiencia ofensiva abrumadora (11 de 12 en tiros de campo), mantuvo a los Bulls en la pelea y, en varias ocasiones, con ventaja en el marcador.
Houston, por su parte, no se limitó a seguir la estela; respondió con inteligencia. Amen Thompson hizo valer su energía ofensiva con 23 unidades, mientras que Jabari Smith Jr., después de una noche irregular desde el perímetro, se redimió con una serie de canastas decisivas en el tramo final, incluyendo triples que cortaron las alas de los Bulls cuando estos parecían a punto de retomar el control.
A falta de unos 3:30 minutos, Houston perdía por un punto. Fue entonces cuando una racha 7-2 —encabezada por una clavada de Durant y un triple de Smith— rompió por fin el equilibrado pulso y les permitió abrir una pequeña brecha que ya no soltarían.
Control emocional en el momento justo
La última parte del encuentro fue un examen de temple. Chicago presionó, forzó errores y no dejó que Houston respirara con comodidad. Pero la calma de Durant, la inteligencia de Sengun y el vendaval ofensivo de Thompson crearon ese colchón necesario para que los Rockets se llevaran el triunfo que tanto necesitaban, rompiendo una racha de tres derrotas consecutivas en casa.
Para los Bulls, la derrota representa la cuarta en cinco partidos, a pesar de la acción inspirada de Jones y contribuciones parciales de Matas Buzelis, Jalen Smith y Nikola Vucevic.
%2012.54.57%E2%80%AFa.m..png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario