Jamal Murray se disfrazó de arquitecto con 17 asistencias y un inesperado Peyton Watson anotó 30 puntos para tumbar a los Celtics (110-114) en su propia casa.
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| Foto: Bob DeChiara-Imagn Images |
Nadie en Massachusetts tenía esto en el guion. Cuando se anunció que Nikola Jokic no se vestiría por molestias físicas, el TD Garden respiró aliviado, anticipando una noche plácida para los Celtics. Pero la NBA, en su maravillosa imprevisibilidad, tenía otros planes para este 2026. Los Denver Nuggets, lejos de entregarse, firmaron una actuación de carácter monumental para vencer 114-110, dejando a Joe Mazzulla con muchas preguntas y pocas respuestas.
La clave de la noche tuvo nombre y apellido: Jamal Murray. El base canadiense entendió que, sin el serbio en la pintura, él debía ser el cerebro y no solo el ejecutor. Murray ofreció un recital de visión periférica, repartiendo 17 asistencias —cifra tope de su carrera— y sumando 22 puntos. Manejó el tempo a su antojo, encontrando una y otra vez a un socio impensado: Peyton Watson. El joven alero jugó el partido de su vida, destrozando la defensa perimetral de los verdes con 30 unidades y una energía que contagió a toda la banca visitante.
Boston, por su parte, cayó en la trampa del exceso de confianza. Jaylen Brown sacó la cara con 33 puntos, atacando el aro con furia, pero Jayson Tatum (a pesar de sus números decentes) desapareció en los momentos "clutch", fallando dos posesiones claves en el último minuto que podrían haber cambiado la historia. La defensiva de los Celtics, usualmente una muralla, se vio lenta en las rotaciones, permitiendo que Denver tirara con comodidad desde la media distancia.
El cierre fue de infarto. Con el marcador 112-110 a favor de Denver y 14 segundos en el reloj, Aaron Gordon aseguró un rebote ofensivo vital tras un fallo de Porter Jr., obligando a Boston a cometer falta. Desde la línea de castigo, los Nuggets no temblaron y sellaron un triunfo que vale doble: por ganar en una de las arenas más difíciles de la liga y por demostrar que hay vida —y mucha— más allá de Nikola Jokic.
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