Tras un primer tiempo para el olvido en el Alfonso Lastras, los felinos despertaron con la explosividad del juvenil mexicano y un 'taquito' de fantasía del francés para sellar el 2-1.
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| Foto: Imago7 |
Dicen que los torneos cortos no perdonan los arranques lentos, pero Tigres ha perfeccionado el arte de cocinar los partidos a fuego lento. En el arranque del Clausura 2026, el actual subcampeón del fútbol mexicano visitó el Alfonso Lastras con la etiqueta de favorito, pero terminó necesitando una dosis de genialidad individual para superar 2-1 a un Atlético de San Luis que vendió cara la derrota. La noche, sin embargo, tuvo un nombre propio: Marcelo Flores.
El primer tiempo fue un homenaje al "ritmo de pretemporada". Cuarenta y cinco minutos de imprecisiones, músculos duros y pocos disparos a puerta que pusieron a prueba la paciencia de la afición. La única descarga de adrenalina llegó al minuto 40, cuando Anderson Duarte remató de cabeza y el balón se estrelló dramáticamente en el travesaño de Nahuel Guzmán. Fue el aviso de que el partido necesitaba romperse, y eso sucedió apenas volvieron del vestidor.
Al minuto 49, Marcelo Flores decidió que ya había sido suficiente tregua. El talentoso volante tomó un rebote tras una incursión de Uriel Antuna, recortó hacia el centro dentro del área —limpiando la marca— y soltó un disparo seco que venció a Andrés Sánchez para el 0-1. El gol despertó a la fiera y sacudió a los potosinos.
Pero el San Luis, fiel a su estilo combativo en casa, respondió. Al 73', en una jugada a balón parado que generó caos en el área chica, João Pedro, el artillero local, apareció para empujar el balón de cabeza y decretar el 1-1. El Lastras rugió, creyendo que el empate era un botín posible ante la potencia del norte.
La ilusión duró apenas tres minutos. La dirección técnica felina ya había mandado a la cancha a la artillería pesada: André-Pierre Gignac. Y el francés, que piensa como nadie en los momentos de mayor tensión, frotó la lámpara. En una jugada tejida desde la salida con Diego Lainez, el balón llegó a Gignac en la frontal; el '10' amagó el disparo, pero en su lugar soltó un 'taquito' magistral que dejó solo a Marcelo Flores. El juvenil no desaprovechó el regalo del 'Rey' y definió cruzado de zurda para firmar su doblete y el 2-1 definitivo.
Tigres inicia el 2026 sumando de a tres fuera de casa, demostrando que mientras su estructura colectiva se termina de asentar, su talento individual es capaz de resolver los crucigramas más complicados. Marcelo Flores levanta la mano como el hombre del presente, apadrinado por la leyenda viviente del club.
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