lunes, enero 05, 2026

Detroit humilla a Nueva York y confirma su renacer en el Este

Paliza en la Ciudad del Motor. Los Pistons desmantelan a unos Knicks desconocidos con una defensa asfixiante y una ofensiva que superó la barrera de los 120 puntos. Brunson, borrado de la duela.


Foto: AP



Si alguien seguía pensando que los Detroit Pistons eran el equipo sotanero de años pasados, el partido de esta tarde ha servido para enterrar esa idea definitivamente. En una exhibición de baloncesto total, los locales pasaron por encima de los New York Knicks, propinándoles una dolorosa derrota de 121-90 en el Little Caesars Arena.


El encuentro se decidió desde la intensidad física. Detroit planteó una defensa agresiva que "intimidó" (bullied) a los Knicks desde el primer cuarto. La estrategia fue clara: sacar a Jalen Brunson del partido. Y funcionó. El base estrella de Nueva York se vio atrapado una y otra vez, forzado a soltar el balón o a tomar tiros incómodos ante las ayudas defensivas de los Pistons.


Ofensivamente, Detroit fue una máquina bien engrasada. A pesar de las ausencias por lesión de piezas clave como Tobias Harris y Jalen Duren, el equipo encontró soluciones en un ataque colectivo. Cade Cunningham dirigió la orquesta, repartiendo juego y encontrando a los tiradores abiertos, mientras que la rotación mantuvo el ritmo alto durante los 48 minutos.


Nueva York nunca encontró respuesta. Su ofensiva se estancó en el "hero ball" que la defensa de Detroit anticipó perfectamente. Con una desventaja que llegó a superar los 30 puntos, el último cuarto fue mero trámite para que los Pistons celebraran una victoria de declaración ante uno de los rivales directos de la Conferencia Este.

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