En una noche gélida en la Fortuna Arena con temperaturas que rozaron los –8 °C, el FC Barcelona construyó una remontada que no solo vale tres puntos, sino que reaviva sus aspiraciones de asegurar pase directo a los octavos de final de la UEFA Champions League. En un duelo vibrante de ida y vuelta, los blaugranas superaron al Slavia Praga por 4-2, exhibiendo resiliencia, brutal efectividad ofensiva y gestión táctica cuando más dolía.
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| Foto: Getty Images |
Tras un comienzo adverso en el que los locales golpearon primero al minuto 10 con un certero empuje de Vasil Kušej, quien aprovechó un mal repliegue culé tras un tiro de esquina para inaugurar el marcador, el camino del Barcelona se vislumbraba cuesta arriba. Pero lejos de desmoronarse, la escuadra dirigida por Hansi Flick encontró rápidamente una respuesta en su motor creativo y goleador: Fermín López.
El mediocampista español emergió como figura indiscutible de la primera mitad. Integrado con precisión en el engranaje ofensivo, López igualó al 34’ con un disparo que rompió líneas tras una asistencia de Frenkie de Jong, y apenas ocho minutos después, amplió la ventaja con un remate exquisito desde fuera del área. Ese doblete no solo inclinó el juego a favor del Barcelona, sino que consolidó al propio Fermín como uno de los principales protagonistas goleadores de la temporada europea.
Sin embargo, el fútbol es caprichoso y el Slavia repelió momentáneamente la adversidad. En el 44’, un córner mal defendido derivó en un autogol de Robert Lewandowski, quien en su intento por despejar terminó enviando el balón a su propia red, enviando al descanso un 2-2 que exigía respuestas tácticas profundas.
El Barça regresó con ajustes clave. La salida de Pedri por lesión obligó a Dani Olmo a entrar y cambiar el pulso del partido: su remate al 63’, cruzado y potente, volvió a poner al Barcelona arriba, esta vez con un gol que reconfiguró el plan ofensivo para maximizar espacios ante un Slavia ya volcado al ataque.
La sentencia llegó cuando Lewandowski, reivindicándose tras el autogol, conectó al 70’ un centro preciso de Marcus Rashford para el 4-2 definitivo, cerrando la historia con un golpe de experiencia.
Más allá del marcador, esta victoria representa un golpe de autoridad para un Barcelona que, con 13 puntos, escala en la tabla de la fase de liga y mantiene vivas sus opciones de terminar entre los ocho primeros y esquivar la ronda de playoff antes de los octavos. La próxima y última jornada ante el Copenhagen en el Spotify Camp Nou será decisiva, pero ahora las cartas están sobre la mesa: la remontada en Praga fue mucho más que goles, fue una declaración de intenciones en Europa.
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