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| foto: Matt Blewett |
La noche del sábado en el Target Center fue un reflejo perfecto de dos franquicias que caminan en direcciones opuestas. Por un lado, los Minnesota Timberwolves, un equipo en ascenso y consolidado como contendiente en el Oeste, demostró carácter para remontar y sumar su quinta victoria consecutiva. Por el otro, los LA Clippers, una escuadra sumida en una profunda crisis deportiva e institucional, vio cómo una noche histórica para una de sus estrellas terminaba con el sabor amargo de otra derrota, la décima en sus últimos doce compromisos.
El marcador final de 109-106 a favor de los locales cuenta la historia de un partido de dos mitades y un cierre no apto para cardíacos.
James Harden llegó a Minneapolis con una misión personal en el horizonte y no tardó en cumplirla. Con una actuación vintage de 34 puntos (10 de 18 en tiros de campo), además de 5 rebotes, 6 asistencias y 4 robos, Harden alcanzó los 28,303 puntos en su carrera, desplazando a la leyenda Carmelo Anthony (28,289) del décimo puesto en la lista de máximos anotadores de todos los tiempos de la NBA.
Su brillantez en la primera mitad, donde anotó 19 puntos, impulsó a unos Clippers que parecían determinados a dar la sorpresa. Los visitantes dominaron el primer cuarto 34-22 y llegaron al descanso con una cómoda ventaja de 56-42, silenciando momentáneamente a la afición local y maquillando la realidad de una franquicia golpeada recientemente por el despido de Chris Paul y problemas extra-deportivos.
El entrenador Chris Finch ajustó las piezas en el vestuario y Minnesota salió con otra cara para la segunda mitad. La defensa se endureció y el ataque encontró fluidez, superando a los angelinos con un parcial contundente de 67-50 tras el descanso.
Mientras la superestrella Anthony Edwards tuvo una noche errática en el tiro (15 puntos, 3 de 11 de campo), sus compañeros dieron un paso al frente. Jaden McDaniels jugó quizás el mejor partido de la temporada, liderando a los Wolves con 27 puntos y una eficiencia letal, acertando 10 de sus 13 lanzamientos. Julius Randle aportó músculo y puntos con 24 unidades, y Naz Reid volvió a ser el sexto hombre de lujo con 19 puntos cruciales desde el banco.
A pesar de ir perdiendo 78-72 al entrar al último periodo—desventaja recortada gracias a una jugada de tres puntos del novato Jaylen Clark al cierre del tercero—, Minnesota dominó el cuarto final con un parcial de 37-28 para darle la vuelta al marcador.
El partido llegó al "clutch" empatado a 102 con 1:06 por jugar tras una jugada de tres puntos de Ivica Zubac (quien terminó con un sólido doble-doble de 15 puntos y 13 rebotes para los Clippers). Mike Conley rompió la paridad con dos tiros libres con 52.5 segundos restantes (104-102).
La respuesta de los Clippers llegó de la mano de Bogdan Bogdanovic—una de las piezas adquiridas por Los Ángeles para intentar salvar la temporada—, quien empató nuevamente el juego con un tiro en salto hacia atrás a falta de 31.2 segundos.
El momento decisivo llegó en la siguiente posesión. Anthony Edwards, reconociendo su mala noche de tiro, atrajo la defensa y asistió a Naz Reid, quien conectó un triple desde la esquina con 13.5 segundos en el reloj para poner el 107-104.
Harden anotó rápidamente una bandeja para acercar a los Clippers a un punto (107-106) con 7.5 segundos. Los angelinos se vieron obligados a cometer falta sobre Jaden McDaniels, quien mostró nervios de acero para anotar ambos tiros libres y extender la ventaja a tres. En la última jugada, James Harden intentó el triple del empate sobre la bocina, pero el balón no entró, sellando la victoria para Minnesota.
Kawhi Leonard aportó 20 puntos para unos Clippers que compitieron, pero que nuevamente se quedaron cortos en el cierre, reflejando la fragilidad de un proyecto que parece estar en sus últimos suspiros, incluso en noches históricas para sus figuras.
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