En su primer partido de local en una fase final de Champions League desde 1983, el conjunto noruego firmó una hazaña inolvidable al igualar 3-3 ante el Bayern Múnich gracias a un agónico tanto de Herman Haugen.
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| Foto: enfoquenoticias.com.mx |
Las páginas doradas del fútbol noruego sumaron este martes uno de los capítulos más impactantes de su historia moderna. En el marco de la segunda jornada de la Fase de Liga de la UEFA Champions League 2026-2027, el Viking FK recibió al poderoso Bayern Múnich en el Viking Stadion de Stavanger, albergando un encuentro de la máxima competición continental ante su afición por primera vez desde 1983. Lejos de ceder ante el peso histórico y financiero del gigante bávaro, la escuadra nórdica firmó una gesta memorable al rescatar un agónico empate 3-3.
El compromiso comenzó con un guion de ensueño para los locales. Apenas al minuto 1 de juego, Gianni Ryan Stensness aprovechó un centro medido de Zlatko Tripic para conectar un certero remate de cabeza que dejó sin opciones al guardameta alemán, desatando la locura en las gradas. El Bayern intentó reorganizarse, pero el orden táctico de los noruegos neutralizó los circuitos ofensivos de los dirigidos por el banquillo bávaro. Al minuto 37, Peter Buch Christiansen capitalizó una asistencia de Erik Botheim para estirar la ventaja con un disparo clínico, enviando a los equipos al descanso con un imponente y sorpresivo 2-0 a favor de los locales.
La reacción del gigante alemán no se hizo esperar en el complemento. El artillero inglés Harry Kane asumió el liderazgo ofensivo para encabezar la voltereta en un lapso de seis minutos: primero transformó un penalti con máxima autoridad al 53', tras una revisión dictaminada por el VAR, y posteriormente firmó el empate parcial 2-2 al 59' mediante un fulminante cabezazo a servicio de Joshua Kimmich. La presión alemana continuó hasta que el colombiano Luis Díaz culminó una jugada colectiva al minuto 71 para colocar el 2-3 favorable a la visita.
Cuando el escenario pintaba adversidad total para el Viking —agravada por la expulsión por doble amonestación del extremo francés Michael Olise al minuto 73 que dejó al Bayern con diez hombres—, el conjunto noruego volcó todas sus energías en busca del milagro. En el minuto 91, un centro al corazón del área encontró la cabeza de Herman Johan Haugen, quien conectó con potencia para batir el arco alemán y decretar el definitivo 3-3. El silbatazo final selló una noche histórica en Stavanger, dejando un punto de oro para el Viking y un agrio empate para un Bayern que dejó escapar la victoria en los estertores del encuentro.
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