El delantero mexicano entró desde el banquillo para marcar el tanto definitivo al minuto 90, asegurando tres puntos vitales para el Wolverhampton en la fecha 7 de la EFL Championship.
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El duelo disputado en territorio ajeno pintaba para un frustrante reparto de unidades. Los Wolves asumieron el protagonismo territorial desde el silbatazo inicial, moviendo los hilos en busca de espacios ante un rival que apostó de manera sistemática por agrupar líneas, replegarse con orden y buscar daño mediante transiciones rápidas a la contra. Pese a dominar la posesión y generar múltiples aproximaciones en el primer tiempo, el conjunto visitante careció de la claridad quirúrgica necesaria para vulnerar la cabaña defendida por el cuadro blanquirrojo.
Con el reloj avanzando inexorablemente hacia el silbatazo final, la tensión en el banquillo visitante crecía ante la amenaza de dejar escapar puntos de oro en la lucha directa por los puestos de vanguardia. Fue entonces cuando la lectura táctica y la jerarquía individual hicieron su aparición. Jiménez, quien ingresó al terreno de juego en la segunda mitad con la encomienda de refrescar el frente ofensivo, demostró una vez más su insuperable olfato goleador y su capacidad para leer los tiempos dentro del área grande.
La jugada de la gloria se gestó en el tiempo de compensación, exactamente al minuto 90. Tras una serie de combinaciones y un trazo medido que encontró los espacios idóneos en la retaguardia del Sheffield, la pelota llegó al sector de peligro. Raúl Jiménez evitó con maestría la posición adelantada, aguantó la marca con temple absoluto y conectó un remate preciso de pierna derecha que dejó sin reacción al guardameta local, enviando el esférico directo al fondo de las redes junto al poste izquierdo. El estallido en la banca de los Wolves reflejó el desahogo de un equipo que nunca dejó de creer.
Con esta anotación agónica, el delantero mexicano llegó a tres dianas en lo que va de la presente campaña en la Championship, consolidándose como el máximo referente ofensivo del Wolverhampton y compartiendo la cima de goleo interna del plantel junto a su compañero Fer López. Más allá de las estadísticas individuales, el impacto colectivo de la victoria es monumental: los Wolves escalan de manera provisional hasta la séptima posición de la tabla general con 11 unidades, reafirmando sus credenciales y su firme aspiración de regresar a la máxima categoría del futbol inglés, la Premier League.
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