El conjunto blanco derrotó al descendido Real Oviedo con goles de Gonzalo García y Jude Bellingham, pero el ambiente en el Santiago Bernabéu estuvo marcado por las protestas contra Florentino Pérez y los abucheos hacia Kylian Mbappé y varios referentes del equipo.
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| Foto: IMAGO |
Hay victorias que alivian y hay victorias que simplemente maquillan heridas. El Real Madrid derrotó 2-0 al Real Oviedo en el Santiago Bernabéu, pero el resultado quedó sepultado bajo una atmósfera de frustración, abucheos y protestas de una afición que terminó desbordando su desencanto tras una temporada sin títulos.
El equipo dirigido por Álvaro Arbeloa consiguió los tres puntos gracias a los goles de Gonzalo García y Jude Bellingham, aunque el foco de la noche nunca estuvo completamente sobre el césped. Desde antes del silbatazo inicial, el Bernabéu ya había dictado sentencia.
Los silbidos comenzaron durante la presentación de los jugadores. Vinicius Junior fue uno de los más castigados por la grada, mientras que Kylian Mbappé recibió una de las reacciones más duras de la noche incluso antes de ingresar al campo. También aparecieron pancartas dirigidas a Florentino Pérez con mensajes como “Florentino vete ya” y “Florentino, es tu culpa”, retiradas rápidamente por personal de seguridad.
En el terreno de juego, el Madrid dominó la posesión, aunque volvió a mostrar problemas para transformar el control en contundencia. El Oviedo, ya descendido, compitió con dignidad y generó varias oportunidades que llegaron a inquietar al conjunto blanco.
La primera gran intervención del partido fue de Aarón Escandell, quien evitó el gol tras un remate peligroso de Mastantuono. Del otro lado, Nacho Vidal dejó escapar una oportunidad clarísima para los visitantes después de mandar por encima del arco un balón prácticamente servido dentro del área.
Cuando parecía que el descanso llegaría acompañado de una sonora pitada, apareció Gonzalo García. El canterano recibió cerca de la frontal y definió con calidad al minuto 44 para abrir el marcador y darle algo de calma momentánea al estadio.
La segunda parte mantuvo el mismo tono de tensión. El Oviedo volvió a acercarse con peligro mediante Alberto Reina y Nacho Vidal, mientras Courtois respondió con solvencia en las pocas ocasiones que exigieron al arquero belga.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con el ingreso de Santi Cazorla. El veterano mediocampista recibió una ovación unánime del Bernabéu, en un instante que rompió por unos segundos el ambiente hostil que dominó el encuentro.
Más tarde llegó el momento de Mbappé. El delantero francés, recién recuperado físicamente, ingresó en medio de una silbatina contundente. Cada intervención suya fue examinada por una grada que dejó claro su descontento con el rendimiento mostrado durante la campaña.
El cierre definitivo llegó al minuto 80. Jude Bellingham encontró espacio dentro del área y sacó un zurdazo raso imposible para Escandell, firmando el 2-0 que terminó por sentenciar el partido.
Sin embargo, ni siquiera el triunfo logró cambiar el estado de ánimo del Bernabéu. El público despidió al equipo entre abucheos, cuestionamientos y reclamos directos hacia la dirigencia. El Real Madrid ganó el partido, pero perdió nuevamente la conexión emocional con una afición acostumbrada a noches mucho más grandes.
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