Bayer Leverkusen dio un golpe de autoridad en el estadio Karaiskakis al imponerse 0-2 sobre Olympiacos en la ida del repechaje continental. Cuatro semanas después de caer ante el conjunto griego en la fase de liga, el equipo alemán regresó con una versión más madura, efectiva y calculadora para encaminar su clasificación.
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| Foto: AFP |
Desde el arranque, el conjunto de las aspirinas —con Alejandro Grimaldo como pieza clave por la banda— asumió el control del balón y del ritmo. La posesión fue alemana durante la primera media hora, generando varias aproximaciones claras que no lograron concretarse.
El partido cambió tras una prolongada interrupción por un choque de cabezas entre Panagiotis Retsos y Lorenzo Pirola. El parón permitió al Olympiacos reorganizarse y crecer en intensidad. Un potente disparo de Gelson Martins exigió una intervención espectacular de Janis Blaswich, mientras que un tanto de Ayoub El Kaabi fue anulado por fuera de juego tras un rebote previo.
En la segunda mitad, el conjunto heleno mantuvo la presión, pero Leverkusen supo interpretar el momento y apostó por el contragolpe. La fórmula fue letal. Un pase profundo dejó mano a mano a Patrik Schick, quien definió con sangre fría ante Konstantinos Tzolakis para el 0-1.
El golpe fue definitivo. Apenas 144 segundos después, Schick volvió a aparecer con un cabezazo certero tras un tiro de esquina ejecutado por Grimaldo, firmando su doblete y el 0-2 que deja la eliminatoria muy inclinada del lado alemán.
Con carácter, orden defensivo y contundencia en momentos clave, Bayer Leverkusen no solo tomó revancha, sino que dio un paso firme hacia los octavos de final, ilusionando a su afición con el regreso al grupo de los 16 mejores de Europa.
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