Tras la humillante derrota en la final de la Supercopa ante el Barcelona, el Real Madrid corta la etapa de Xabi Alonso con 24 victorias en 34 partidos, pero crisis profunda en Champions y Liga. Álvaro Arbeloa, leyenda madridista y exitoso en la cantera, toma las riendas para rescatar una temporada en picada.
El Real Madrid tomó una decisión drástica este lunes: poner fin, de mutuo acuerdo, a la era de Xabi Alonso como entrenador del primer equipo. La gota que colmó el vaso fue la final de la Supercopa de España, donde los merengues cayeron nuevamente ante el Barcelona, entregándole el bicampeonato al eterno rival. Alonso, quien llegó como salvador tras su invicto histórico en el Bayer Leverkusen, no pudo replicar la magia en el Santiago Bernabéu.
Su periplo blanco inició de forma apresurada, asumiendo el banquillo para el Mundial de Clubes 2025 en Estados Unidos con apenas tiempo de preparación. Allí, el equipo avanzó hasta semifinales, pero una goleada ante el PSG de Luis Enrique expuso las primeras fisuras. La temporada oficial arrancó con un arranque prometedor: 13 triunfos en los primeros 14 partidos, incluyendo un Clásico victorioso que ilusionó a la afición. Sin embargo, la realidad golpeó duro. Una derrota por 5-2 ante el Atlético de Madrid sembró dudas, y entre noviembre y diciembre llegó la tormenta: caídas ante Manchester City, Liverpool y Celta de Vigo, más empates frustrantes contra Girona, Elche y Rayo Vallecano.
En total, Alonso dirigió 34 encuentros, cosechando 24 victorias, 4 empates y 6 derrotas —cifras respetables en papel, pero insuficientes para un club que exige dominación absoluta. La directiva, presionada por una desventaja de cuatro puntos en LaLiga frente al Barcelona líder y una séptima posición en la fase de grupos de Champions que amenaza el boleto directo a octavos, optó por el cambio. El comunicado oficial del club no escatimó en elogios: "Xabi Alonso siempre tendrá el cariño del madridismo; es una leyenda que representó nuestros valores". Pero los números fríos hablan: el equipo falló en replicar el control táctico que Alonso impuso en Alemania, donde ganó Bundesliga y DFB Pokal sin una sola derrota.
En su lugar, el Real Madrid anunció a Álvaro Arbeloa como nuevo timonel, un movimiento que huele a apuesta interna por estabilidad y conocimiento profundo del escudo. El exlateral derecho, quien defendió la camiseta merengue entre 2009 y 2016 en 238 partidos oficiales, regresa al primer equipo tras forjar una sólida carrera en la cantera. Desde junio de 2025 dirigía al Castilla, pero su palmarés en las inferiores es imponente: campeón de Liga con el Infantil A, títulos con Cadete A y un triplete histórico con el Juvenil A en 2022-2023, más otra Liga al año siguiente. Arbeloa conoce el ADN madridista como pocos; conquistó dos Champions, un Mundial de Clubes, una Supercopa europea, una Liga, dos Copas del Rey y una Supercopa de España como jugador.
A nivel selección, formó parte de la generación dorada de España, levantando el Mundial 2010 en Sudáfrica y las Euros 2008 y 2012, con 56 caps. Curiosamente, compartió vestuario con Alonso en 262 partidos entre Liverpool, Real Madrid y Roja, lo que añade un lazo simbólico a esta transición. Arbeloa hereda un vestuario talentoso pero herido, con la misión de enderezar el rumbo en LaLiga, Champions y Copa del Rey. Su debut será este miércoles 14 de enero en los octavos de la Copa ante el Albacete, seguido de Levante en Liga y Mónaco en Champions.
La pregunta en Chamartín es clara: ¿podrá Arbeloa, el guerrero de la banda derecha, transformar la irregularidad en trofeos? Su enfoque en la formación sugiere énfasis en la disciplina y el pressing alto, virtudes que faltaron en la era Alonso. El madridismo, exigente como siempre, espera resultados inmediatos para no perder el tren de la temporada.
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