El "Lobo de Tepeji" marcó su quinto gol de la campaña en un Derbi del Oeste de Londres condicionado por la expulsión temprana de Cucurella y decidido por Harry Wilson.
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| Foto: @FulhamFC |
No fue una noche cualquiera en la orilla del Támesis. El Fulham, con un Raúl Jiménez en estado de gracia y ejerciendo de líder moral, capitalizó la indisciplina del Chelsea para llevarse el Derbi del Oeste de Londres con un vibrante 2-1. Mientras el nuevo estratega de los Blues, Liam Rosenior, observaba con libreta en mano desde el palco, sus futuros pupilos se desmoronaron tácticamente tras quedarse con diez hombres apenas al minuto 22.
El partido se rompió temprano. Marc Cucurella, en una decisión que seguramente pesará en el vestidor visitante, vio la tarjeta roja directa tras derribar a Harry Wilson cuando este se enfilaba solo hacia el arco. Con la superioridad numérica, el Fulham de Marco Silva olió sangre, pero no fue hasta el complemento que lograron traducir el dominio territorial en el marcador.
Fue al minuto 55 cuando apareció la jerarquía del mexicano. Sander Berge, quien dominó el mediocampo a placer, colgó un centro preciso desde el sector derecho. Jiménez, leyendo el espacio a la espalda de los centrales, se elevó en el área chica y conectó un cabezazo letal, picado y pegado al poste, imposible para Robert Sánchez. Fue el quinto gol de la temporada 2025-2026 para el canterano del América, quien celebró con su característica efusividad ante una grada que ya lo tiene entre sus consentidos.
Sin embargo, la Premier League no perdona excesos de confianza. A pesar de la inferioridad numérica, el Chelsea encontró oxígeno puro al 72'. Liam Delap, luchando contra la corriente, aprovechó un rebote tras un córner para silenciar momentáneamente Craven Cottage con el 1-1. El empate parecía un castigo excesivo para un Fulham que había propuesto el juego, pero la justicia deportiva llegó sobre la hora.
A nueve minutos del final (81'), Harry Wilson, el mismo que había provocado la roja inicial, se convirtió en el héroe definitivo. El galés sacó un zurdazo raso desde fuera del área que, tras un ligero desvío en Reece James, terminó en el fondo de las redes. El gol no solo significó tres puntos de oro que consolidan al Fulham en la mitad superior de la tabla, sino que profundiza la crisis de identidad de un Chelsea que sigue buscando rumbo.
Jiménez no solo aportó el gol; funcionó como el pivote ofensivo que el equipo necesitaba, ganando duelos aéreos y permitiendo que Iwobi y Wilson atacaran los espacios. Salió de cambio ovacionado en el tiempo de compensación, dejando claro que, en 2026, el "Lobo" sigue aullando fuerte en la élite mundial.
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