jueves, enero 22, 2026

México gana sin brillo y deja más dudas que certezas en su estreno rumbo a 2026

Un autogol sobre la hora salva al Tri en Panamá en un amistoso de dominio estéril


foto: enfoquenoticias.com.mx


La Selección Mexicana inició su calendario de enero con una victoria, pero no con convicción. En el Estadio Rommel Fernández, el Tri derrotó 0-1 a Panamá en un partido amistoso que dejó más apuntes tácticos que sensaciones positivas, resuelto gracias a un autogol de Richard Peralta al minuto 90+2, tras un centro insistente de Jesús Gallardo.


El resultado sirve en el marcador, pero el funcionamiento volvió a quedar bajo la lupa. México dominó gran parte del encuentro, tuvo la pelota, empujó hasta el final y jamás se vio realmente superado, pero fue incapaz de marcar un solo gol propio ante un rival panameño alternativo, joven y con limitada experiencia internacional.


Javier Aguirre apostó por una alineación con fuerte acento rojiblanco —seis jugadores de Chivas en el once inicial— y dio minutos a futbolistas que comienzan a ser evaluados en este nuevo ciclo mundialista. Brian Gutiérrez y Richard Ledezma debutaron como titulares, generando expectativa, mientras que Germán Berterame encabezó el ataque sin lograr capitalizar el dominio territorial.


Desde el arranque, México se adueñó del balón. Presionó alto, forzó errores y jugó casi siempre en campo rival. Marcel Ruiz llegó a marcar al minuto 6, pero la acción fue anulada por fuera de lugar. Panamá respondió con un disparo lejano que rozó el poste, recordándole al Tri que la distracción podía costar caro.


El primer tiempo fue un monólogo incompleto. Posesión mexicana, circulación constante y aproximaciones que se diluían en el último toque. Centros sin rematador claro, cabezazos desviados de Berterame y tiros libres que pasaron cerca, pero sin romper el cero. Panamá resistía con orden y poco más.


En la segunda mitad, el guion cambió poco. Panamá adelantó líneas sin profundidad real y México siguió tocando, pero sin colmillo. Aguirre movió el banquillo para refrescar ideas: ingresaron Kevin Castañeda, Alexis Gutiérrez y Carlos Rodríguez, y más tarde Erik Lira, Armando González y Jesús Gallardo, quien terminaría siendo decisivo.


Las ocasiones llegaron tarde. Castañeda obligó a una atajada espectacular, Víctor Guzmán cabeceó desviado y Armando González rozó el gol en un par de acciones. El Tri insistía más por empuje que por claridad.


Cuando el empate parecía inevitable, apareció la jugada que definió todo. Gallardo desbordó por izquierda y lanzó un centro tenso al área. En su intento por despejar, Richard Peralta desvió el balón hacia su propia portería, decretando el 0-1 definitivo.


México ganó, sí. Pero lo hizo con poco fútbol, sin contundencia y dependiendo de un error rival. El triunfo permite iniciar el año con calma, pero deja tareas evidentes: mejorar la profundidad ofensiva, afinar la toma de decisiones en el último tercio y encontrar gol propio en un proceso que apenas comienza rumbo a 2026.

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