Tres pérdidas del Oviedo bastaron para que el talento azulgrana resolviera un partido incómodo y recuperara el liderato.
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| Foto: Getty Images |
El FC Barcelona regresó a la cima de LaLiga no por fluidez, sino por eficacia. En una noche espesa durante más de una hora, los de Hansi Flick supieron leer el partido, elevar la presión en el momento justo y aprovechar cada error defensivo del Real Oviedo para firmar un contundente 3-0 en el Camp Nou, un resultado que no refleja del todo la incomodidad que vivió el líder durante gran parte del encuentro.
El guion fue inesperado en la primera mitad. El Oviedo, colista pero valiente, impuso un ritmo entrecortado, físico y molesto, fiel al sello competitivo que ha implantado Guillermo Almada. Con una presión pegajosa sobre la salida azulgrana y ataques directos buscando la potencia de Viñas y la velocidad de Ilyas y Hassan, el conjunto asturiano logró desactivar al Barcelona y frustrarlo. Los locales tardaron más de 15 minutos en acercarse al área rival y cerraron el primer tiempo con un solo disparo a puerta: una volea de Raphinha que Escandell neutralizó en el descuento.
El Barça no encontraba a Lewandowski, abusaba de centros inofensivos y mostraba imprecisión en campo rival. Sin embargo, todo cambió tras el descanso, no tanto por los ajustes tácticos como por el colmillo de sus jóvenes referentes.
En el minuto 52 llegó la jugada que rompió el partido. Lamine Yamal activó la presión en el área, forzó el error de David Carmo y el balón quedó servido para Dani Olmo, que definió con un disparo raso y ajustado al poste para abrir el marcador. Fue su primer gol liguero y el golpe psicológico que el encuentro necesitaba.
Cinco minutos después, el Oviedo volvió a fallar. David Costas erró en un pase atrás y Raphinha, atento y agresivo, interceptó para definir con una vaselina exquisita el 2-0. Dos errores, dos goles, y el partido quedó sentenciado.
Con el rival ya sin convicción en la presión, el Barcelona administró la ventaja y todavía tuvo tiempo para el lucimiento. En el minuto 73, Dani Olmo volvió a ser decisivo con un centro bombeado que Lamine Yamal, de zurda y en una acrobacia espectacular, convirtió en el 3-0 definitivo, el gol de la jornada.
El tramo final se jugó bajo la lluvia y con el estadio vaciándose poco a poco, mientras el Barça gestionaba la renta sin sobresaltos. Tres puntos que devuelven a los azulgranas al liderato con un punto de ventaja sobre el Real Madrid y confirman que, incluso en noches grises, este equipo sabe competir.
Para el Oviedo, quedó el reconocimiento a una primera mitad valiente y la sensación amarga de haberse quedado sin premio por errores puntuales. Plantó cara, pero volvió a irse de vacío y sigue hundido en la clasificación.
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