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| foto: Lon Horwedel-Imagn Images |
Lo que prometía ser un duelo de viernes por la noche se transformó en una guerra de desgaste en la "Ciudad del Motor". Los Detroit Pistons, demostrando por qué son una de las sorpresas más agradables de la temporada 2025-26, sobrevivieron a un tiroteo ofensivo y a un silbato incesante para vencer 122-116 a los Portland Trail Blazers.
El cierre de Cunningham y el factor Robinson Cuando el partido pendía de un hilo, la estrella de Detroit, Cade Cunningham, asumió la responsabilidad. El base anotó 13 de sus 29 puntos totales en el cuarto periodo, incluyendo una bandeja crucial tras robar un balón con 2:22 en el reloj que dio vuelta al marcador (112-110). Cunningham rozó el doble-doble al repartir 9 asistencias, orquestando una ofensiva que supo capitalizar los errores ajenos en el momento justo.
Sin embargo, el golpe de gracia llegó de la mano de un veterano especialista. Duncan Robinson, quien finalizó con 14 puntos y 7 rebotes, se vistió de héroe en el clutch. Con el marcador empatado a 110, Robinson conectó un triple vital y, tras otra pérdida de balón de Portland, convirtió desde la línea de castigo para poner el juego 117-110 con 1:15 por jugar. Su precisión en los minutos finales fue el antídoto contra el ímpetu de los Blazers.
El juego interior de los Pistons también brilló gracias a Jalen Duren (18 puntos, 8 rebotes) y la energía desde la banca del joven Ron Holland II (17 puntos), mostrando la profundidad de un equipo que ha tenido un arranque de campaña histórico.
Portland: Tres mosqueteros sin ejército Para los Trail Blazers, la derrota tiene un sabor amargo y estadísticamente curioso. Tres jugadores cargaron con casi toda la ofensiva: Deni Avdija tuvo una noche monstruosa con 35 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias; Jerami Grant sumó 29 unidades (incluyendo una jugada de cuatro puntos) y Shaedon Sharpe aportó 28. Entre los tres sumaron 92 puntos, mientras que el resto del equipo apenas contribuyó con 24. Esta dependencia extrema, sumada a las pérdidas de balón en el último minuto, dejó estéril su esfuerzo.
Un partido interminable El ritmo del encuentro se vio severamente fragmentado por el arbitraje. Se señalaron un total de 64 faltas personales, lo que derivó en 83 intentos de tiro libre combinados, convirtiendo el partido en una prueba de resistencia mental y física para ambos planteles.
La montaña rusa del marcador Detroit dominó la primera mitad, llegando a tener ventaja de 13 puntos y yéndose al descanso arriba 65-58 gracias a tres tiros libres de Cunningham sobre la bocina. Sin embargo, Portland reaccionó en el tercer cuarto, aprovechando una sequía ofensiva de los locales (solo 19 puntos en ese periodo) para entrar al último capítulo con ventaja mínima de 85-84. Los Blazers llegaron a liderar 108-103 tras una racha de 11 puntos sin respuesta, pero no pudieron cerrar el trato ante la resiliencia de los Pistons.
Problemas de control Un punto de atención para el entrenador de Detroit será la protección del balón. Los Pistons permitieron 22 puntos derivados de sus pérdidas, una cifra muy superior a los 15.0 que promediaron durante su exitoso inicio de 15-2. Aunque han bajado el ritmo recientemente (4-3 en los últimos siete juegos), la victoria de esta noche los mantiene como protagonistas en la Conferencia Este.
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