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| Foto: theanalyst.com |
En medio de uno de los climas internos más convulsos de los últimos años en Anfield, el Liverpool logró sacar oxígeno puro en territorio hostil. Los Reds se impusieron por la mínima (0-1) al Inter de Milán en un ríspido encuentro de la Jornada 6 de la Champions League, demostrando que hay vida –y fútbol– más allá de Mohamed Salah.
El partido comenzó a jugarse mucho antes del silbatazo inicial. La noticia que sacudió al mundo del fútbol fue la exclusión de Mohamed Salah de la convocatoria. El "Faraón", leyenda viva del club, vio el partido desde casa como castigo impuesto por el estratega Arne Slot, tras las explosivas declaraciones del delantero luego del empate ante el Leeds, donde criticó abiertamente la gestión del equipo. Sin su máxima figura, el Liverpool saltó al césped de San Siro con la obligación de hablar en la cancha.
Un primer tiempo de enfermería y VAR El duelo inició con cautela, pero el destino fue cruel con el planteamiento táctico de Cristian Chivu en el banquillo neroazzurro. En apenas 30 minutos, el Inter perdió a dos pilares: Hakan Çalhanoglu abandonó el campo al minuto 11 (reemplazado por Zielinski) y el veterano Francesco Acerbi lo siguió al 31' (suplido por Yann Biseck).
El Liverpool, con caras nuevas en su esquema ofensivo para esta temporada 2025, intentó capitalizar el desorden local. Ryan Gravenberch y Curtis Jones avisaron con disparos de media distancia, pero la polémica llegó al minuto 32. Ibrahima Konaté había hecho estallar a la grada visitante con un cabezazo de gol, pero el VAR intervino en una revisión maratónica de cuatro minutos. El veredicto: mano ofensiva de Hugo Ekitiké –refuerzo de los Reds– antes de que el balón llegara al defensor francés. Gol anulado.
El susto despertó al Inter. Los italianos cerraron la primera mitad acorralando a los ingleses, y solo una atajada monumental de Alisson Becker a un cabezazo a quemarropa de Lautaro Martínez mantuvo el cero en el marcador al descanso.
Szoboszlai y Wirtz cambian la historia Para el complemento, Arne Slot movió sus fichas buscando mayor creatividad. La entrada de la estrella alemana Florian Wirtz (quien ingresó por un discreto Alexander Isak) y de Conor Bradley cambió la cara del equipo. El Liverpool recuperó la solidez defensiva que había perdido en semanas recientes y empezó a generar peligro real.
La jugada clave llegó en una transición rápida. Wirtz, demostrando por qué es uno de los fichajes estelares, fue derribado en el área tras un agarrón de Alessandro Bastoni. El árbitro no dudó: penal.
Con la presión de todo el estadio encima, el húngaro Dominik Szoboszlai tomó la responsabilidad. Con frialdad quirúrgica, ejecutó la pena máxima para vencer a Yann Sommer y decretar el 0-1 definitivo.
Consecuencias y saldo médico El triunfo es un bálsamo para el Liverpool, que escala hasta la 8ª posición de la tabla general, metiéndose de lleno en la pelea por la clasificación directa. El Inter, por su parte, cae al 5º puesto tras perder su invicto en casa.
Sin embargo, la victoria tuvo un precio alto para los ingleses: el campeón del mundo Alexis Mac Allister terminó el encuentro lesionado, encendiendo nuevamente las alarmas en la enfermería de Anfield. En una noche donde no estuvo Salah, el Liverpool ganó, pero la paz total parece todavía lejana.
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