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| Foto: EFE |
El Santiago Bernabéu se preparó para una noche de fútbol que terminó convirtiéndose en una película de terror para el madridismo. En una jornada que quedará marcada en negro en el calendario de la temporada 2025-26, el Real Madrid de Xabi Alonso no solo perdió tres puntos vitales, sino que también perdió el rumbo, la compostura y a piezas clave de su esquema. El Celta de Vigo, con un plan de juego ejecutado a la perfección y aprovechando el caos local, asaltó el coliseo blanco con un contundente 0-2, logrando una victoria histórica que no conseguían desde hacía casi dos décadas en este escenario.
La derrota deja cicatrices profundas. El Madrid ve cómo el FC Barcelona abre una brecha de cuatro puntos en la lucha por el título de LaLiga, pero más preocupante aún es la imagen de un equipo que se desmoronó física y mentalmente ante su público, justo a las puertas de un enfrentamiento trascendental en Champions League contra el Manchester City.
El partido comenzó con un ritmo tenso, pero el primer mazazo para los locales no vino del rival, sino de su propia fragilidad física. Apenas corría el minuto 21 cuando Éder Militão, en una carrera defensiva para frenar a Pablo Durán, sintió el temido pinchazo. El central brasileño se llevó la mano a la parte posterior del muslo izquierdo, un gesto inequívoco que heló a la grada. Militão, pilar fundamental de la zaga, tuvo que abandonar el terreno de juego apoyado por los servicios médicos, dejando su lugar a Antonio Rüdiger y sumando un nuevo dolor de cabeza a una defensa ya castigada por las bajas.
El primer tiempo se consumió entre la tensión y la falta de claridad, con un Madrid aturdido por la lesión y un Celta ordenado que esperaba su momento.
Xabi Alonso intentó ajustar al descanso, pero el Celta tenía preparado el golpe de gracia. Williot Swedberg, quien ingresó para el inicio de la segunda mitad, tardó poco en convertirse en la pesadilla merengue. Al minuto 53, Bryan Zaragoza orquestó una jugada por la banda y sirvió un centro raso al corazón del área; ahí apareció Swedberg, libre de marca tras un ajuste defensivo tardío del Madrid, para rematar de derecha y batir a Thibaut Courtois, poniendo el 0-1 que silenció el Bernabéu.
El gol en contra desató los nervios en el cuadro local. La frustración se apoderó de los jugadores y el partido se rompió definitivamente al minuto 64. Fran García, en una secuencia de descontrol, cometió una falta por juego peligroso y protestó airadamente la decisión, ganándose dos tarjetas amarillas en cuestión de segundos y viendo la roja directa.
Con diez hombres y el marcador en contra, el Madrid intentó tirar de épica y orgullo. Figuras como Kylian Mbappé, Vinícius Jr. y Rodrygo Goes intentaron cargar con el peso ofensivo, generando aproximaciones al área rival, pero se toparon con la falta de precisión y con un Ionut Radu seguro bajo los tres palos del Celta.
La impotencia se tradujo en más tarjetas. Jude Bellingham vio la amarilla por reclamar, y en el tiempo añadido, Rodrygo y Federico Valverde también fueron amonestados. El desastre se completó al minuto 90+2, cuando Álvaro Carreras, quien había sido amonestado un minuto antes, vio la segunda tarjeta amarilla y dejó al Real Madrid con nueve jugadores sobre el césped.
Con el equipo local totalmente roto y desguarnecido, el Celta olió sangre y liquidó el encuentro. Al 90+3', nuevamente Williot Swedberg apareció dentro del área para empujar el balón a la red sin oposición efectiva, firmando su doblete y sentenciando el 0-2 definitivo. Los gallegos celebraron un triunfo de prestigio, mientras el Bernabéu despedía a los suyos entre murmullos de preocupación.
La resonancia magnética a Militão determinará el alcance de su lesión, pero el daño moral para el equipo de Xabi Alonso ya está hecho. Con la defensa en cuadro por lesiones y suspensiones, el Madrid afronta una semana crítica con la obligación de reaccionar de inmediato para no tirar la temporada por la borda antes de Navidad.
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