Una exhibición de poder que reescribe la narrativa en Melbourne. En una noche que quedará grabada en la historia del Abierto de Australia 2026, Elena Rybakina ejecutó una de las victorias más contundentes de su carrera al derrotar a Iga Swiatek, la número dos del mundo, con un marcador de 7-5, 6-1 en los cuartos de final del torneo en Melbourne Park.
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| Foto: Martin Keep/AFP via Getty Images |
La kazaja no solo eliminó a una de las candidatas más firmes al título, sino que lo hizo con un nivel de tenis que combinó potencia, precisión y una inteligencia táctica digna de las grandes finales. Este triunfo no es una sorpresa aislada; es la culminación de una temporada ya magnífica que muestra a Rybakina lista para contender por el trofeo Daphne Akhurst.
Desde el inicio, el partido mostró ribetes de una batalla estratégica. Ambos intercambiaron quiebres tempranos, reflejo de la exigencia de una semifinal de Grand Slam y del respeto que ambas jugadoras se tenían en cada servicio y cada devolución. Swiatek, famosa por su movilidad y solidez desde el fondo, intentó imponer ritmo con golpes largos y cambios de dirección, pero poco a poco fue perdiendo respuesta ante la presión permanente que generó Rybakina con su saque y su juego agresivo.
La primera manga se resolvió al filo de los detalles. Cuando todo apuntaba a un desempate, la kazaja apretó con una combinación letal de primeros servicios potentes —culminando con varios aces clave— y golpes profundos que forzaron errores no forzados de su rival. Esa ruptura en el juego de Swiatek marcó un antes y un después.
En el segundo set, Rybakina exhibió un dominio absoluto. Rompió el servicio de Swiatek de manera temprana para tomar una ventaja de 2-0 y nunca aflojó el ritmo. Su servicio se convirtió en una muralla infranqueable; con un elevado porcentaje de primeros saques y puntos ganados con ese primer golpe, neutralizó cualquier intento de regreso por parte de la polaca, que comenzó a acumular errores ante la creciente presión.
Este triunfo no solo frustra la posibilidad de que Swiatek completara el career Grand Slam, un logro histórico que habría coronado su carrera, sino que también pone a Rybakina en posición de favorita para seguir avanzando en Melbourne. Su victoria marca un punto de inflexión: la jugadora que ya levantó el trofeo de Wimbledon en 2022 ahora parece decidida a conquistar otro Grand Slam.
Ahora, la semifinal espera con luz propia. Rybakina se medirá al ganador del duelo entre Jessica Pegula y Amanda Anisimova, un enfrentamiento entre dos estadounidenses que promete otro choque de estilos y brazos firmes. Para la kazaja, el momentum está claramente a su favor y su tenis más letal que nunca.
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